En un campo sobresaturado como el de la moda, dominado por los grandes conjuntos internacionales y con cientos y cientos de nuevas marcas procurando abrirse paso en el mercado global, no es sencillo crear un proyecto estable y con capacidad de crecimiento. En verdad, en el ecosistema de las start-ups se cuelan pocas ideas del campo y únicamente lo hacen aquellas de alto componente tecnológico. En Catalunya, solo el cuatro% del total de las startups desarrolla negocios relacionados con la moda o bien el diseño, conforme datos de Acció, la Agència per a la Competitivitat de l’Empresa de la Generalitat. Esto quiere decir que del total de 1.300 empresas emergentes que hay en Catalunya, solo una cincuentena pertenecen a este campo.

En Catalunya, solo el cuatro% de las ‘start-ups’ se dedican a este campo, de forma fuerte dominado por grandes conjuntos Y en lo que se refiere a los valores totales de inversión que estas empresas consiguen atraer, “lo es cierto que la industria de la moda no es la enorme protagonista”, arguye Cristina Mesa, asociada primordial de Garrigues y corresponsable de la industria de tendencia. Conforme desvela, “a escala europea, la inversión en startups de tendencia ocupa el octavo sitio en el ranking por industria”. Incluso de este modo, en España entre las 15 mayores rondas de inversión efectuadas el 2018, hay 2 relacionadas con el planeta de la moda: la marca de lentes alicantina Hawkers, que levantó 20 millones de euros, y la plataforma barcelonesa 21Buttons, que logró atraer 14,6 millones. 2 casos inusuales, conforme explican desde el clúster de la moda en Catalunya, Modacc, cuyos responsables han desarrollado un programa para impulsar nuevas empresas que garanticen la renovación de un campo que consideran estratégico, integrado por unas 800 empresas y que suma 14.500 millones de euros de facturación, conforme el reciente estudio El campo de la moda a Catalunya publicado por el Departament d’Empresa i Coneixement de la Generalitat. “Es muy complicado captar dinero para apresurar esta clase de emprendedores, lo más que podemos hacer para respaldar nuevos proyectos es facilitar interactúes con empresas del campo, ofrecer capacitación y contacto con mentores”, resume David García, directivo de Modacc.

Los emprendedores procuran vías para tener un papel relevante en el campo de la moda Este clúster tiene abierto un programa propio, Futurmod, por el que han pasado 180 proyectos en 3 años, mas que no ha captado el interés de los inversores. Incluso de este modo, resaltan aventuras como la de Bit­sy-Bags, una startup de bolsas de tejido colibrí para empleo alimenticio que consiguió un pacto con una compañía industrial para desarrollar y fabricar su producto. En exactamente la misma línea se desarrolla el Investor D y, en el marco de la 080 Barna Fashion, un foro de discusión que tiene como propósito suministrar un espacio de networking efectivo entre las startups de tendencia y los inversores. “El objetivo principal es brotar proyectos que tengan potencial de desarrollo, que es lo que verdaderamente atrae a los inversores”, explica Juan Álvarez-Lara, consejero encargado de Seed&Click y responsable del Investor Day. “Después de 5 años trabajando en el programa de aceleración con el 080 –apunta–, los proyectos han madurado”. Conforme Álvarez-Lara, “para llamar la atención de los inversores, es esencial tener un buen producto y asimismo un buen equipo, de ahí que los diseñadores de tendencia han de ser siendo conscientes de llenar su perfil creativo con otro empresarial”. Al tiempo que la percepción es negativa en el momento de localizar inversión en primeras fases, eso cambia cuando el proyecto entra en una fase madura o bien de desarrollo. Joaquín Rebuelta, asociado del fondo madrileño Kibo Ventures, que ha invertido en la startup 21 Buttons, comenta que los fondos que invierten en etapas más avanzadas están absolutamente prestos a entrar en startups del campo de la moda, del mismo modo que harían en otro campo. Conforme aporta Cristina Mesa, de Garrigues, “una empresa de tendencia requiere un buen tiempo para conseguir el reconocimiento y posicionamiento de su marca y, por ende, para comenzar a ser rentable”. Conforme Forbes, la media es de por lo menos cinco años para comenzar a ser rentable. Unos plazos alejadísimos de la velocidad de desarrollo de otros campos. “Del campo startup muy frecuentemente se aguardan rendimientos velozmente escalables y prácticamente inmediatos. De ahí que, la tecnología es, hoy día, una industria considerablemente más atrayente para la inversión que la moda, lo que desplaza el foco al llamado fashtech”, arguye. En este sentido, Rebuelta acepta que las compañías que desarrollan soluciones tecnológicas, relacionadas con el comercio on line, tienen más posibilidades de cumplir las demandas que proponen los inversores que las startups que desarrollan producto propio, puesto que su negocio se fundamenta solamente en una plataforma y no en el complejo proceso de producción y comercialización. Teniendo presente sus peculiaridades, los emprendedores procuran vías para tener un papel relevante en el campo de la moda.

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