Hace 28 años, en pleno agosto de 1992, un vehículo eléctrico encabezaba la Maratón de los JJ. OO. de Barna. Era un Seat Toledo en especial desarrollado para esa ocasión histórica. Su reto, guiar los 42 quilómetros de la Maratón con solo 55 quilómetros de autonomía en ciclo urbano.

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El reglamento de la Maratón señala que el vehículo que debe abrir la prueba ha de ser cero emisiones. Conque Seat aprovechó su recién lanzado Toledo para desarrollar una versión absolutamente eléctrica. En poco más de 3 meses el vehículo estaba listo. Para Thomas Kurz, ingeniero del conjunto que participó en la conversión a eléctrico del Toledo, fue una experiencia: «En aquel instante hacer un vehículo eléctrico era algo muy novedoso, con lo que fue muy apasionante. Era tal la primicia que cuando lo terminamos debimos inscribirlo primero en Alemania, por el hecho de que no sabiamos como inscribir en España un vehículo eléctrico».

De una a 6 maratones. El principal objetivo era que su batería de 500 kilogramos tuviese energía suficiente para soportar toda la Maratón. En conjunto poco más de 42 quilómetros. Y se logró. «Entonces no se charlaba del vehículo eléctrico como algo para el consumo. El peso de sus baterías, las bajas potencias y autonomías no lo hacían viable como vehículo de serie. Se consiguió una autonomía suficiente para la maratón, teniendo presente que había difíciles subidas que hacían que el Toledo eléctrico consumiese más», asevera Kurz.

Sin embargo, sus posibilidades empalidecen si se equiparan con un eléctrico actual, como el Mii, el primer eléctrico de producción masiva de Seat. Con la batería del Mii, de 250 kilogramos se podrían hacer seis maratones, puesto que cuenta con una autonomía de 260 km. «Los eléctricos consumen menos en urbe y al frenar recobran energía, por esta razón, el Mii electric tiene una autonomía de hasta 260 km en ciclo combinado, y hasta 360km con empleo 100% en ciudad», comenta Santi Castellá, responsable de Electromovilidad de Seat.

Los 2 modelos, pese a distar 28 años de su creación, tienen algo en común: las pocas modificaciones que se han efectuado en su carrocería para amoldarlos a su versión eléctrica. En el caso del Toledo apenas hubo cambios: en el maletero se puso una suerte de bañera para cobijar la batería, y los frenos tenían un tambor sobredimensionado para poder contrarrestar el peso del vehículo en la frenada. «Cuando pasamos la Inspección Técnica de Vehículos debimos probar que su velocidad era de 50km/h y que podía frenar a esa velocidad en una distancia específica», comenta Kurz. En el caso del Seat Mii, su carrocería tampoco ha sufrido prácticamente modificaciones. Hoy en día, los nuevos modelos eléctricos amoldan su diseño a la manera de las baterías, que ocupan la parte inferior. En cambio, en su conversión a eléctrico, el Mii no ha vivido ningún cambio en su estructura ni espacio interior, puesto que se fabrican unas baterías de manera expresa para este modelo.

Ya hace prácticamente 3 décadas 16 kw (22 CV) de potencia eran más que suficientes para su cometido. El Toledo eléctrico debía llevar el ritmo de la Maratón, que no superaba los 30km/h. Lo complicado en aquel instante fue probar el recorrido para poder ver si a esa velocidad el vehículo alcanzaría la meta. «No podíamos probar el Seat Toledo eléctrico en el recorrido real, puesto que había que recortar calles, ir en contra dirección… conque lo testamos en los bancos de pruebas con los factores que habíamos captado con otro modelo. Y sí, verificamos que lo lograría, y de esta manera lo hizo, tanto en esa prueba como unas semanas después en los Juegos Paraolímpicos», asegura Thomas Kurz.

Con 61 kW de potencia (83 CV) el SEAT Mii eléctrico ha acompañado por los aledaños del estadio de Montjuic al Seat Toledo eléctrico, ya remodelado y en perfectas condiciones de conservación tras pasar por las manos del equipo de restauración del Museo de Seat con Isidre López, responsable de turismos históricos de Seat, a la cabeza. «El Seat Toledo eléctrico es una de las joyas que tenemos en el museo. Nuestros automóviles no son solo piezas de exposición, deseamos que funcionen, que preserven su ánima. Hemos reemplazado las viejas baterías de plomo-gel y actualizado el sistema eléctrico. Se hizo un enorme trabajo en 1992 y el vehículo marcha con perfección y ahora sí, podría hacer alguna maratón más», concluye López.

El Seat Toledo eléctrico de 1992
16 baterías de Plomo-gel

Potencia máxima 16kW (22 CV)

Velocidad máxima 100 km/h

Aceleración de 0 a 70 km/h en 28 segundos

Autonomía en ciclo urbano 50 km

El Seat Mii eléctrico
14 baterías de Litio-ión

Potencia máxima de 61 kW (83 CV)

Velocidad máxima 130km/h

Aceleración de 0 a 50 km/h en tres con nueve segundos

Autonomía de 260 km en ciclo combinado y 360 km con empleo 100% urbe

Fuente: ABC.es

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