Recién maquillada, con las lentillas de colores y pestañitas postizas ya en su lugar, Shen Man toma asiento en frente de la cámara web para comenzar a una nueva jornada laboral desde casa. Tras saludar y repartir varias sonrisas, la joven empieza a entonar una popular canción de pop china. Por todo el país, miles de usuarios asisten a su interpretación en las pantallas de sus portátiles o bien móviles. En tiempo real, ciertos escriben comentarios encomiando su voz o bien su estilo. Asimismo hay quien le insulta o bien le solicita que se quite la ropa. Y sus entusiastas más entregados se rascan los bolsillos -desde unos pocos yuanes a unos miles- para adquirirle regalos virtuales como flores, caramelos o bien anillos que entonces va a poder intercambiar por dinero fresco.

La escena descrita es parte de la película
People’s Republic of Desire
, un reportaje de 2018 que explora la revolución que viven las retransmisiones en riguroso directo por la red en China. El filme se centra en 2 de las figuras más conocidas -y adineradas- de este mundo, Shen Man, una antigua enfermera que afirma poder ganar hasta 40.000 dólares estadounidenses por mes, y Big Li, un estridente joven con una legión de seguidores a los que embelesa con sus monólogos humorísticos.

El reportaje ‘La República Popular del Deseo’ examina el fenómeno del livestreaming en China. desire.film

Los videobloggers chinos

Los ‘wang hong’: jóvenes que viven de exhibir su amedrentad

Mas su caso no es único. Ellos 2 son parte de la legión de
wang hong
, como de esta forma se conoce a esta especie de youtubers chinos, que prosperan en una industria que a priori aparenta ser de lo más democrática. No en balde, cualquiera con un computador y una cámara web, con independencia de su género, edad o bien clase social, puede retransmitirse unas horas al día haciendo lo que le plazca: los hay que cantan o bien cuentan chistes, amantes de el alimento que aparecen cocinando, pequeños que hacen sus deberes en directo, magos que practican sus últimos trucos, jóvenes jugando a juegos para videoconsolas o bien atletas adiestrando para la próxima competición. Menos el sentido del absurdo, todo cabe en un rentable campo que conforme el Gobierno chino produjo 4.700 millones de dólares estadounidenses de beneficios en 2017 y que el portal Statista piensa que podría lograr los 16.700 millones en 2020.

La enorme mayoría de ellos llega a las pantallas de los navegantes por medio de ciertas más de 200 plataformas que han florecido en el gigante asiático con sus servicios de retransmisión en vivo, unos canales que acostumbran a llevarse un porcentaje de lo que ingresan los llamados “anfitriones” por medio de sus canales. Son firmas como Huajiao, YY, Inke o bien Douyu, que cuentan con decenas y decenas de millones de usuarios -registrados y activos-, cotizan en bolsa y producen ganancias millonarias. A su sombra asimismo han prosperado agencias dedicadas a fabricar estrellas del ciberespacio, expertas en crear una imagen y unos trucos que entonces les sirvan en los servicios de transmisión en riguroso directo o bien las plataformas de comercio virtual.

Un negocio en auge

Regalos virtuales que se cambian por dinero real

Algunos internautas gastan buena parte de su dinero en regalos para sus ídolos virtuales. desire.film

Ciertos navegantes gastan una buena parte de su dinero en regalos para sus ídolos virtuales. desire.film

Xuchen Li es otro de estos wang hong que está consiguiendo hacer carrera. Hace unos años, este ex- analista de Ernst&Young dejó su trabajo para transformarse en un “anfitrión” de la plataforma Inke a tiempo completo. Todos y cada uno de los días, se conecta dos horas para cantarles a sus más de 600.000 seguidores y discutir con ellos sobre las noticias de actualidad, una actividad que le ha reportado 624.000 dólares estadounidenses.

“Los usuarios acostumbran a desarrollar un cierto género de vínculo tras ver tus retransmisiones a lo largo de un tiempo. Cuando es mi aniversario, a lo largo de una data festiva o bien aun cuando mis seguidores están contentos, puedo percibir regalos virtuales de hasta 10.000 yuanes (dos.080 dólares estadounidenses) cada uno”, contó al medio australiano ABC este treintañero.
Mas no solo de regalos virtuales viven los wang hong. Con la explosión de la industria y sus posibilidades de llegar a un público joven que no utiliza los canales tradicionales, las marcas asimismo han entrado al harapo. De este modo, muchos de ellos se llevan buenos pellizcos en comisiones por las ventas de productos que promocionan en sus retransmisiones -en las que responden en vivo a cualquier pregunta que les hagan los espectadores/posibles clientes del servicio- o bien por el pago de propaganda de las marcas que los emplean.
Uno de los más conocidos es Li Jiaqi, de 27 años, capaz de vender en una ocasión hasta 15.000 pintalabios en una cuarta parte de hora. “Los pintalabios que muestra generalmente se agotan en todas y cada una de las plataformas de comercio virtual a los pocos minutos de haber terminado su emisión”, aseguran desde el portal Sampi, experto en mercadotecnia en China.

La cara obscura del éxito

Se puede conseguir dinero, mas la competencia es fiero

No obstante, asimismo hay quien resalta que no es oro todo cuanto relumbra. Primeramente, con tanta oferta en juego, la competencia entre los wang hong
por hacerse con un hueco en el mercado es fiero. Aparte de tener que meter muchas horas, esto hace que ciertos traten de ir un paso más allí que el resto para resaltar, algo que ha generado accidentes como el que le costó la vida al rooftooper Wu Yongjing, que murió en 2017 tras caer de lo alto de un rascacielos de Changsha mientras que grababa un vídeo por el que pensaba cobrar unos 12.000 euros.

Asimismo es muy habitual, sobre todo entre las mujeres, hacerse retoques de cirugía estética con la intención de resultar más atractivas al público masculino. Shen Man, la co protagonista del filme, reconoce en un instante del mismo haberse sometido a múltiples operaciones -párpados, nariz, mentón- para competir con otras “anfitrionas” más jóvenes ( tiene 22 años). En otro instante deja ver que ciertos seguidores que más dinero se han gastado en hacerle regalos virtuales en ocasiones le llaman para pedirle favores sexuales.

Y como en otras industrias en apogeo, al final no son tantos los que se hacen ricos. “Hay artículos de prensa que afirman que los wang hong pueden ganar enormes sumas, hasta 200.000 dólares estadounidenses por mes o bien más’”, asegura la especialista en la materia y ex- “anfitriona”, Lauren Hallanan, en Forbes. “Sí, es posible, mas tal vez solo un 0,1% de todos lo logre. La media de un “anfitrión” de manera exitosa puede caminar entre los 5.000 y 10.000 dólares estadounidenses al mes, al tiempo que el resto de miles, o bien millones de personas que retransmiten en vivo en China, ganan menos de 1.000 dólares estadounidenses al mes”.
Todavía de esta forma, las ganas por ser uno de esos pocos triunfadores que alcanzan la cima lleva día tras día a millones de ellos a conectarse para intentar captar la atención de sus seguidores y, de paso, engrosar su cuenta corriente, cuando menos a lo largo de una temporada. “Tanto como muchos de los huéspedes que conocí sabíamos que nuestras carreras en este campo eran temporales y que no íbamos a hacer esto toda nuestra vida. Solo tratamos de aprovechar al límite el tirón mientras que duró, a sabiendas de que con el tiempo llegarían caras nuevas”. Ley de vida.

Grandes ‘influencers’

Para ganarse el favor del público y las marcas hay que estar conectado de manera permanente

Un grupo de jóvenes utiliza ordenadores en un cibercafé en Pekín (China). HOW HWEE YOUNG / EFE

Un conjunto de jóvenes emplea ordenadores en un cibercafé en la ciudad de Pekín (China). HOW HWEE YOUNG / EFE

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