La industria eólica marina española encuentra el norte

Publicado el Por Julio Gracia


La energía eólica va a despegar ante las costas europeas de forma espectacular en los próximos años. Actualmente, los parques eólicos marinos que hay en Europa suman 34 gigavatios (GW) de potencia instalada, pero la UE se ha propuesto que sean 60 GW en el año 2030, y 300 GW en 2050. Así que el negocio que se abre para las industrias del sector es enorme. Y España, hoy por hoy, tiene dos grandes
ventajas en esta carrera
: empresas experimentadas y reconocidas a nivel internacional, y un extenso litoral.

Con ese horizonte acaba de nacer el Superclúster Atlantic Wind (SAW). Lo integran el Sea of Innovation Cantabria Cluster (SICC), el Galician Offshore Energy Group, y el Consorcio

 Tecnológico de la Energía de Asturias (AINER). Agrupan, en total, a 112 empresas. Y se prevé que a este superclúster se una próximamente el País Vasco. La idea es crear una gran plataforma de cooperación entre empresas, centros tecnológicos y organizaciones vinculadas al desarrollo industrial y de investigación de la eólica marina de toda la Cornisa Cantábrica. Es un territorio que ya destaca por la cantidad y calidad de industrias en este sector, con reconocimiento internacional, que ahora desean multiplicar su fortaleza y su competitividad de forma colaborativa. Y todo ello en un momento especialmente estratégico, de cara al gran despegue de la eólica marina en España y en el resto de Europa.

La puesta de largo del Superclúster Atlantic Wind tuvo lugar el 24 de septiembre en Santander, con el respaldo activo de los gobiernos autonómicos de Galicia, Asturias y Cantabria.

Tejido empresarial

El presidente del cántabro SICC, Luis San Segundo, explica que esta nueva plataforma nace con tres grandes objetivos: «potenciar la cadena de valor de la industria eólica marina, las capacidades con que cuenta en este campo el tejido empresarial de la Cornisa Cantábrica; tener masa crítica ante todos los niveles de la Administración española, para fomentar el desarrollo del sector; y coordinar políticas de formación especializada, porque faltan profesionales especializados y se va a generar mucho empleo de calidad en los próximos años».

En España se da actualmente una paradoja: pese a que
en nuestros mares no hay ningún parque comercial de aerogeneradores, cuenta con empresas internacionalmente reconocidas como proveedores de primer nivel
para la eólica marina. «Contamos con empresas que trabajan en múltiples segmentos de este sector, desde astilleros o siderúrgicas, a compañías de software, de logística o constructoras de instalaciones marinas de aerogeneración», explica Luis San Segundo.

Ya hay miles de empleos vinculados a estas actividades industriales y de innovación en la Cornisa Cantábrica, pero «el potencial es muy grande», destaca el presidente del SICC. «Es decisivo potenciar esta cadena de valor, que se dé a conocer que tenemos capacidades suficientes para acometer proyectos de eólica marina», subraya.

Pero ese esfuerzo del tejido empresarial debe ir arropado de un rápido despegue de la eólica marina nacional. «Hay que hacerlo con rapidez, porque ese competitivo tejido industrial con el que contamos en este sector debe disponer también de un mercado local para desarrollarse», advierte Tomás Romagosa, director técnico de la patronal española de la energía eólica, la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

Marco normativo

Hasta hace unos años, la tecnología se centraba en los aerogeneradores anclados al fondo marino. Eran poco viables para España, cuyo fondo es excesivamente profundo. Pero el desarrollo de los aerogeneradores flotantes ha salvado ese escollo. Las zonas más atractivas para la eólica marina son
el frente atlántico gallego, la Cornisa Cantábrica, Canarias y ante el litoral del norte de Cataluña.

Ahora, el freno está en el marco normativo. «Aunque desde el Gobierno se han impulsado mucho las energías renovables, la eólica marina se ha dejado para el final», explica Romagosa. El Gobierno todavía tiene que aprobar el Plan de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), y debe actualizar las normas de tramitación de los parques eólicos marinos, que está totalmente obsoleta. La UE estableció que los países miembros debían tener listos sus POEM en marzo de 2021, pero «España va con considerable retraso», lamentan desde la patronal española de la energía eólica. «Si se demoran varios años, nuestra industria puede verse adelantada y desplazada por compañías extranjeras», advierte Romagosa.

Destaca que «en España tenemos un entramado industrial muy potente, que viene de la unión de las 230 empresas que trabajan en la eólica terrestre y la sólida industria naval, el sector de astilleros y el portuario, con puertos como Ferrol, Avilés o Bilbao, que se han convertido en nodos logísticos de exportación de equipos eólicos para el Mar del Norte».


Fuente: ABC.es .

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