La Fiscalía de Barcelona ha decidido recurrir la sentencia de la
Manada
de Manresa
que contra su criterio condenó por abusos y no por agresión sexual a 5 jóvenes que violaron por turnos a una joven de 14 años. El Ministerio Público desea que el fallo sea corregido en la línea de lo que dictó el Tribunal Supremo con la Manada de Pamplona.
La Audiencia de Barna impuso unas penas de 10 a 12 años de cárcel al estimar que no había dudas de que esa acción encajaba en el delito de abuso sexual pues los violadores no debieron recurrir a la violencia ni a la intimidación pues la víctima estaba inconsciente tras haber injerido alcohol y mariguana. “Estaba en estado de inconsciencia, sin saber qué hacía y no hacía, y consecuentemente, sin poder determinarse y admitir o bien oponerse a las relaciones íntimas que con ella sostuvieron la mayoría de los procesados”, resalta la sentencia.

Superioridad numérica

El tribunal reprochó en su sentencia el cambio de criterio de la Fiscalía que al comienzo del juicio solicitaba una condena para los acusados por abusos sexual, mas que cambió al acabar la vista al percibir que a la víctima “no se le podía demandar ser una heroína”. El Ministerio Público estimaba que los procesados se valieron de su superioridad numérica y el estado de ebriedad de la víctima para atemorizarla y atacarla sexualmente.

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Violación por turnos

Los hechos ocurrieron en octubre de 2016 durante un botellón organizado en una nave descuidada de Manresa. Un joven, amigo de la víctima, condujo a la menor a una caseta descuidada y tras procurar forzarla amenazó a sus amigos a violarla por turnos. Un sexto hombre, de 37 años, que según lo que parece se estaba masturbando a lo largo de la violación, quedó exculpado del delito de omisión de socorro una vez que el tribunal estimase que no podía hacer nada para auxiliar a la víctima.
La menor reconoció en el juicio que recordaba poco de lo que ocurrió y culpó a los acusados de haberla intoxicada. “¿Tu piensas que si voy bien, lo hago con 7 o bien 8? Me drogaron”, le escribió en un mensaje a su mejor amiga tras los hechos.

Exactamente, la sentencia condenatoria dio valía al testimonio de su amiga que fue la que le contó al día después todo cuanto le había pasado. Resaltó que la víctima “no sabía ni dónde estaba” y que “no podía ni andar”.
En la sentencia, los 3 jueces, siendo conscientes de la repercusión mediática que tendría su resolución, resaltan que “la clave diferencial entre el delito de agresión sexual y el de abuso sexual queda verificada por la concurrencia o bien no de violencia o bien intimidación”. Y en un caso así no hubo ni violencia ni intimidación, concluyen.
La sentencia asimismo exculpó a los acusados de un delito de obstrucción a la justicia pese a que múltiples testigos narraron al tribunal que fueron conminados a fin de que guardasen silencio. En verdad, explicaron que uno de los acusados tras cometer la violación grupal sacó una pistola– que resultó ser simulada, si bien los presentes lo desconocían– para coartar a los asistentes. El líder del conjunto, además de esto, coaccionó a los testigos de los hechos a fin de que no contasen nada a la policía.

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