España ha sido durante su historia un país «amigo de las motos». Unos automóviles que poblaron sus calles y que prosiguen siendo actualmente uno de los medios más eficaces para la movilidad urbana. Señalados atletas han formado una parte de la historia del motociclismo, con marcas como Montesa, que en 2020 se festeja su 75 aniversario.

La marca del motor más longeva a nivel nacional y una de las de mayor tradición asimismo a nivel del mundo. Para festejar esta efeméride Montesa vuelve a asombrar con una nueva y también nueva exposición. Esta vez la muestra tiene sitio en el Museu de la Motocicleta de Bassella, uno de los museos de referencia en el planeta de la moto en España. La muestra ya se puede visitar y va a estar abierta al público hasta el 11 de abril de 2021.

La exposición «Montesa, 75 años de una aventura irrepetible» poco o bien nada tiene que ver con la recientemente clausurada «Montesa, la forja de un mito» que albergó el Palau Robert de Barcelona. Si en esta primera muestra la marca buscaba exponer y dar a conocer sus modelos más emblemáticos a través de un recorrido cronológico, esta vez, en el Museu de la Moto, el objetivo ha sido muy distinto. En esta ocasión, el visitante podrá disfrutar de auténticas piezas de coleccionista, muchas de ellas inéditas, agrupadas por categorías: turismo, motocross, trial, enduro, competición… Dentro de cada uno de estos recorridos se seguirá también un orden cronológico.

Según explican los comisarios de la exposición, Pep Itchart y Santi Ruiz, la muestra recoge la colección de piezas privadas más grande vista hasta el momento. «Es muy complicado que todas las motocicletas de la exposición se puedan volver a reunir en las mismas condiciones. Supone un hito inédito y casi irrepetible para la historia de Montesa y del motociclismo», afirman.

Entre las exclusivas e importantes motocicletas que el aficionado se encontrará en la exposición destaca una muestra única de unidades de competición, entre las que se encuentran tres modelos Sprint (1954, Leif Smedh; 1956, J. R. Eizaguirre; y 1958, R. Quinanilla), dos modelos participantes en el TT de la Isla de Man (XLE-51, que conseguía alcanzar los 135 Km./h.), la primera Montesa participante en los ISDT (D-51 Varesse), la 250 Bicilíndrica de motor de válvulas rotativas (1966), la popularmente conocida como «Uruguay» (1959) o bien una Brio refrigerada por agua (1957).

Por otra parte, la muestra también recoge algunos prototipos poco vistos hasta la fecha como la Fura (1958), todo un concepto de innovación avanzado a su tiempo, además de unidades de motores inéditas, bicicletas y otras producciones. Evidentemente, en la exposición el aficionado también podrá disfrutar de los modelos más simbólicos de la marca, como la Impala, las Brio o las Cota.

La exposición muestra la importancia de la investigación y el diseño, experimentando con nuevos motores y soluciones técnicas para diferentes disciplinas de la práctica motociclista. Conforme Ichart y Ruiz, «la vida de Montesa es al tiempo una muestra de superación. Cuando el contexto social y económico no fue conveniente, el pacto y siguiente absorción por la parte de Honda dejó la subsistencia de la marca con una nueva gama de modelos de trial que ahora, con Toni Bou, representan el absoluto dominio en el Torneo del Mundo».

Fuente: ABC.es

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