La evolución es un hecho tan indiscutible como que la Tierra no es plana



Nos ha sorprendido leer un artículo donde un conocido escritor niega la evolución biológica, ignorando la evidencia a nivel científico. No es nuestra pretensión antagonizar con dicho autor ni discutir uno por uno los muchos fallos que contiene su texto.

La estrategia es siempre y en todo momento la misma: ignorar los últimos 150 años de investigación para agredir ideas decimonónicas de la teoría de la evolución, en un intento por arrastrar al lector a la equivocada conclusión de que reglas fáciles no pueden explicar hechos complejos, de que un sistema con fallos no puede jamás crear algo que nos maraville y que, por consiguiente, debe existir un Autor.

¿Qué puede llevar a personas letradas a negar un hecho (la evolución) tan a nivel científico probado como que la tierra no es plana? En el presente artículo exploramos escuetamente ciertos equívocos más frecuentes sobre la evolución, a la luz de la ciencia.

La vida es excepcionalmente compleja y diversa
Basta echar una ojeada a nuestro alrededor para fascinarnos frente a la diversidad y dificultad de la vida.

La diversidad se manifiesta en la excepcional pluralidad de formas, colores y comportamientos, de géneros de metabolismo o bien formas de relación entre los seres vivos. La dificultad deriva de las complicadas interactúes que tienen sitio entre los componentes de la vida a sus niveles de organización. Mas asimismo de la urgencia de propiedades que van alén de las unidades individuales que componen el sistema.

Otro hecho alucinante es que, pese a las diferencias mentadas, a nivel molecular todos y cada uno de los seres vivos mostramos pasmosas coincidencias. A saber: estamos formados por exactamente las mismas moléculas, convertimos la energía externa a través de reacciones químicas catalizadas por proteínas y guardamos y procesamos información siguiendo unas reglas universales.

Las observaciones precedentes apuntan a que toda la vida que existe en la Tierra tiene exactamente el mismo origen, un ancestro común al que acostumbra a llamarse LUCA, por las iniciales en inglés de Last Universal Common Ancestor. Dada esta rebisabuela común a todas y cada una de las especies, es lógico que nos preguntemos ¿de qué forma posiblemente la vida haya podido diversificarse tanto y dar sitio a organismos de semejante dificultad?

¿De qué manera se producen las especies?
Primeramente hay que tener en consideración que la generación de dificultad y diversidad no es un proceso perfecto y precisa un buen tiempo. En el largo recorrido hasta llegar a la biosfera actual han pasado múltiples miles y miles de millones de años y múltiples extinciones masivas. Alguna de esas extinciones con una pérdida del 96% de los organismos vivos. No semeja que todo sea perfecto ni que haya mucha inteligencia detrás, ¿verdad?

Las primeras patentizas fósiles de vida tienen una antigüedad de unos 3500 millones de años (Ma) y corresponden a estromatolitos y estructuras con morfologías compatibles con células bacterianas que han sido encontradas en rocas. No obstante, las primeras células eucarióticas aparecieron más o menos hace 1500-2100 Ma, los organismos multicelulares hace unos 1700 Ma y los primeros animales hace 650 Ma.

O sea, no toda la vida fue creada al unísono como defienden las tesis creacionistas. Por consiguiente, en ausencia de procesos evolutivos que favorezcan la diversificación de la vida, se precisarían múltiples acontecimientos de creación.

La contestación científica es que las especies se convierten gradualmente merced a la acción combinada de los cambios que brotan en el material genético de los organismos y la actuación de la selección natural sobre tal variabilidad. De esta forma se genera una adaptación a las condiciones locales que contribuye a que los organismos subsistan y se reproduzcan de manera exitosa en un entorno específico.

Si 2 poblaciones de exactamente la misma especie se desarrollan en entornos diferentes a lo largo de generaciones, formarán estirpes evolutivos diferentes. Es más, al cabo de cierto tiempo diferirán tanto entre sí que sus individuos ya no van a poder cruzarse entre ellos.

Va a haber ocurrido un acontecimiento de especiación. Este proceso, reiterado durante miles y miles de millones de años, es lo que ha tolerado que el día de hoy podamos contemplar una biosfera tan rica, diversa y compleja.

Existe si bien no lo veamos
Debido a los largos periodos de tiempo implicados, la aparición de nuevas especies generalmente no es alcanzable a la percepción humana (excepto especies con tiempos de generación cortísimos, como las bacterias, o bien ciertas en que procesos de reordenación cromosómica provocan cambios bruscos). Esta es una de las razones que esgrime el creacionismo para negar la evolución biológica. Mas ese razonamiento es algo equivalente a negar la existencia de los átomos sencillamente pues no los vemos.

Lo que sí es más simple percibir es de qué forma la acumulación de cambios genéticos pequeños conduce a la aparición de nuevas propiedades y de poblaciones meridianamente distinguidas. La proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos y la selección de variaciones virales con mayor capacidad de transmisión o bien resistentes a la contestación inmune no son sino más bien ejemplos de la evolución.

¿Tiene la evolución algún objetivo?
Otra razón que puede llevar a la negación de la evolución es meditar que esta no tiene un fin predeterminado.

Todas y cada una de las especies que pueblan ahora la Tierra son el resultado del azar y de las circunstancias por las que ha pasado nuestro planeta. Si el azar o bien las circunstancias hubiesen sido diferentes, quizá la especie humana no hubiese surgido. Esto puede representar un inconveniente para quienes defienden que somos una especie privilegiada, con derecho a reinar sobre el resto.

El hecho de que la evolución ofrezca explicaciones a cuestiones como de dónde venimos o bien de qué forma somos y funcionamos semeja muy perturbador, mas es verdad que somos una especie biológica sometida a exactamente las mismas fuerzas que el resto.

¿De qué manera puede acrecentar la dificultad?
Finalmente, entre los razonamientos que se esgrimen contra la evolución, uno de los más señalados se refiere a la aparente complejidad para explicar incrementos en la dificultad mediante cambios pequeños y graduales.

Es verdad que hay grandes transiciones en la evolución de la dificultad que nos semejan bastante difíciles de explicar de esa forma. La aparición de la célula eucariótica, la reproducción sexual y la multicelularidad son ciertos ejemplos.

Sin embargo, el día de hoy sabemos que muchos de los cambios evolutivos son el resultado de procesos bruscos que implican grandes reorganizaciones en el contenido genético o bien en la manera en que este se expresa. Procesos como la simbiosis, la duplicación de genes o bien genomas, el intercambio de material genético entre organismos o bien las modificaciones epigenéticas heredables nos proponen un escenario de generación de diversidad que, así como el implacable poder de los cambios graduales amontonados a lo largo de millones de generaciones, da cuenta de las grandes innovaciones que han tenido sitio durante la historia de la vida.

En este contexto, las interactúes entre especies adquieren una relevancia considerablemente mayor que las que podrían derivarse de la interdependencia que existe entre los organismos que componen los ecosistemas.

Un caso ilustrativo es nuestro genoma, en el que un ocho% corresponde a material genético de origen viral que ha quedado como testigo de infecciones pasadas que afectaron a nuestra especie. Ese material no es ‘ADN basura’ como se llamó en un comienzo, sino, durante la historia, ha sido empleado en múltiples ocasiones en beneficio celular.

La conclusión es que la evolución es un hecho. La vida que existe en la Tierra está en constante cambio. Negarlo por carencia de conocimiento no puede sino más bien nutrir teorías que complican el avance científico y el progreso de la sociedad.

Como científicos, estamos empeñados en conocer la verdad sobre la vida a través de métodos comprobables y repetibles y, en contraste a visiones acientíficas, cambiaremos nuestras convicciones cuando los hechos lo prueben. Lo hemos hecho numerosas veces, puesto que las ideas evolucionistas asimismo evolucionan.

Ester Lázaro Lázaro. Estudiosa Científica de los Organismos Públicos de Investigación. Experta en evolución de virus, Centro de Astrobiología (INTA-CSIC)

Andrés Barbosa. Estudioso Científico, ecología, evolución y conservación, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

Borja Milá. Estudioso distinguido, Biodiversidad y Biología Evolutiva, Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC)

Emilio Rolán Álvarez. Catedrático de Genética, Universidade de Vigo

Isabel Almudi. Estudiosa Beatriz Galindo de Genómica y Bioinformática, Universitat de Barna

Jordi Garcia-Fernàndez. Vicerector de Investigación, Catedrático de Genètica, Universitat de Barna

Juan Riachuelo Marín. Catedrático de Universidad; área de Botánica, Universidad de Sevilla

Pau Carazo Ferrandis. Maestro Titular y también Estudioso del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, Universitat de València

Ricarda Riina. Científica Titular, Biodiversidad y Conservación de plantas, Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC)

Toni Gabaldón. Maestro de Investigación ICREA, Barna Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS)

Cláusula de Divulgación. Ester Lázaro Lázaro es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva. Recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Andrés Barbosa es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva. Recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Borja Milá es integrante de la Junta DIrectiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva. Recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Emilio Rolán Álvarez es integrante de la Junta directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva y recibe fondos de órganismos públicos de investigación (Xunta de Galicia, Agencia Estatal de Investigación, etc).

Isabel Almudí es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva.

Jordi Garcia Fernàndez es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biologia Evolutiva. Recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Juan Riachuelo Marín recibe fondos de organismos públicos de investigación, nacionales y también internacionales. Es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva, en calidad de Vice-presidente.

Pau Carazo Ferrandis recibe fondos de organismos públicos de investigación (y también.g. Agencia Europea de Investigación, Agencia Estatal de Investigación o bien Generalitat Valenciana). Es integrante de la junta directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva (SESBE).

Ricarda Riina es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva. Recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Toni Gabaldón es integrante de la Junta Directiva de la Sociedad De España de Biología Evolutiva, en calidad de Presidente. Recibe fondos de organismos públicos de investigación, nacionales y también internacionales.

The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en ‘The Conversation’.

Fuente: ABC.es

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