Economía circular. Si no sabe nada de ella, le resulta conveniente conocerla por el hecho de que se trata de un modelo que gana poco a poco más peso y que protagonizará el futuro. LA RAZÓN, en cooperación con Naturgy, organizó una mesa de discute en la que participaron la responsable corporativa de Medio Entorno y Sostenibilidad de la energética, Nieves Cifuentes; el gerente de Estrategia de Accenture Strategy, Julio Lequerica; la representante del Conjunto de Acción de Economía Circular de Forética, Elena Ruiz; el presidente de la Asociación De España de Biogás (Aebig), Francisco Repullo; la directiva de Administración del Conocimiento de la Fundación Cotec para la Innovación, Adelaida Sacristán, y el presidente de la Fundación Economía Circular de España, Ángel Fernández. Este modelo se mantiene primordialmente sobre 2 pilares. Por una parte, la sostenibilidad, ligada al cuidado del medioambiente. Por otro, la revalorización de los recursos y, de esta manera, darles múltiples vidas para reducir la cantidad de restos generados. Con estas bases se desarrolla una economía considerablemente más amoldada a las necesidades del siglo veintiuno y que puede producir en el planeta una riqueza de cuatro.500 millones de euros, conforme Lequerica. EMPRESAS: A fin de que sea de esta manera todos y cada uno de los agentes deben poner de su parte. Desde los ciudadanos mudando sus modos de consumo hasta las administraciones, impulsando legislaciones que promuevan este modelo, pasando por las compañías, que deben aplicarlo. En lo que se refiere a estas, Lequerica festejó que «la economía circular se haya incorporado como alegato de negocio, si bien habitualmente se queda en pilotos». Como siempre y en toda circunstancia, debemos distinguir entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas empresas, puesto que sus posibilidades de acceso a las novedades son bien diferentes. En este sentido, Fernández aceptó que «probablemente las grandes corporaciones sí saben de qué va el tema, mas las pequeñas y medianas empresas creo que tienen desconocimiento total», y son el auténtico motor de la economía circular por el hecho de que conforman el 98% del tejido empresarial. Hay que trabajar en esa dirección por el hecho de que «las compañías cuentan con un papel clave, no solo por la producción sino más bien por estimular esta clase de consumo», mantuvo la representante de Forética, quien se manifestó optimista y, al tiempo, agregó que a los campos a los que más les interesa este modelo económico son aquellos a los que les puede suponer un mayor ahorro de costos. SECTORES: Entre todos , Adelaida Sacristán resaltó que tendría mayor impacto en «la construcción, que cuenta con mucho stock de material que se puede aprovechar. Asimismo en la nutrición, que produce bastante restos que pueden ser aprovechados de diferentes formas. El farmacéutico puede tener un efecto más ambiental que económico». Además de esto, se deben sumar las actividades ligadas al turismo, como la hostelería o bien la aviación, que genera el 40% de las emisiones. ADMINISTRACIÓN: Este obstáculo se podría superar con una línea de créditos de la Administración central, afín a la que existe para impulsar el vehículo eléctrico. No obstante, la economía circular es una de las grandes olvidadas del Gobierno. Cifuentes arguyó que este nuevo modelo va a traer consigo una revolución en las reglas del juego empresarial. «Habrá que cooperar entre compañías, no hacer cada una el negocio por su cuenta», afirmó. Fernández recordó que hay un boceto de estrategia de economía circular en España. «Nació fallecido por el hecho de que era para el bienio 2018-2020. Es una declaración de buenas intenciones». Y sostuvo que «a nivel regional sí hay programas», mas «lo que hace falta es uno nacional». Cifuentes apuntó que para «Naturgy la economía circular es un pilar esencial de nuestra estrategia ambiental. Se fundamenta en la producción de energía renovable, la eficacia energética y ambiental en nuestras instalaciones y clientes del servicio y también impulsar el gas renovable». Lequerica apuntó que «hay que mentalizar a la Administración de que es el camino». Y asimismo a sus trabajadores, señaló Repullo: «Hay que formar a los funcionarios por el hecho de que no saben de lo que les hablamos. Deseas montar una planta de biogás en un pueblo y te afirman que no por el hecho de que hará que huela mal. Mas es lo opuesto, va a atrapar las emisiones». RESTO DE EUROPA: Si miramos a los países con los que compartimos continente, salimos muy mal parados. Por poner un ejemplo, «en restos orgánicos, nuestra situación es trágica en comparación con el resto de Europa», comentó Repullo. En Francia, explicó Cifuentes, es «una fuente de ingresos para el planeta rural», en tanto que los ganaderos ganan mucho con la producción de biogás desde restos animales. La propia Unión Europea reconoce que España está a la cola. Ruiz explicó que «la próxima presidente, Ursula Von der Leyden, ha propuesto «una nueva Europa con un “Green Deal”, en el que los fondos sociales de cohesión incorporasen la economía circular en sus criterios. Mas para recibirlos, los países deberían cumplir ciertas condiciones. Y España no lo va a hacer, al menos, hasta 2021». Con vistas al futuro, Sacristán sostuvo que todavía «hay esperanzas de que los objetivos de la economía circular se cumpla poquito a poco. La cuestión es si eso nos vale o bien hay que hacerlo más rápido».

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