Los conductores compartimos carretera, rotondas, cruces…, por ello es tan importante circular de forma ordenada, respetando las líneas, sin cambios bruscos de carril o incluso innecesarios. Al volante, mantener una trayectoria predecible, señalizar los cambios de carril siempre con antelación y respetar la prioridad de otros usuarios son buenas -y sencillas- prácticas para evitar sorpresas, o peor, colisiones; y de igual modo hacer la circulación segura, fluida y cómoda.

Por eso, desde la Dirección General de Tráfico (DGT), explican qué significa la conducción preventiva para superar todas estas situaciones son completa seguridad. Pero, ante todo, se debe recordar la necesidad de respetar la distancia de seguridad con el vehículo que circula delante y adaptar la velocidad a las condiciones de la carretera y la climatología, muchos accidentes tienen lugar por ir a una velocidad inadecuada, que la mayoría de las veces es inferior a la máxima permitida. Esto se debe a que no es lo mismo circular por un tramo seco que por el mismo bajo un fuerte aguacero o con viento cruzado.

Asimismo, también es necesario que el vehículo esté preparado para esa contingencia. Aquí entran en juego desde unos neumáticos en buen estado, a un sistema de frenos y de alumbrado en perfecto funcionamiento a la limpieza de los cristales.

Algunos trucos:

-El manejo del volante y la correcta posición de las manos –a las diez menos diez- evitará muchos sustos. Al dar volantazos continuos se desequilibra la inercia en la zaga del vehículo, con lo que aumenta el riesgo de trompo o salida de la vía con vuelco. Solución: para equilibrar esa inercia, al hacer un zig-zag hay que enderezar durante unos segundos la dirección, de manera que se anulen los pesos que arrastran la parte trasera del vehículo hacia el exterior.

-Cuando el coche inicia un trompo en una curva. Solución: levantar el pie del acelerador, nunca pisar el freno y girar las ruedas en el sentido hacia donde se desliza el vehículo. Todo ello sin quitar la vista hacia donde lo queremos dirigir el coche, no hacia la dirección en la que se desliza.

-Obstáculo por sorpresa en la trayectoria. Solución: Frenada de emergencia y esquiva. Al encontrar un obstáculo parado en la calzada se debe pisar enérgicamente el freno y llevar el volante cogido con decisión. A la vez hay que buscar una trayectoria que evite el impacto. Para ello hay que tener en cuenta el volantazo y las posibilidades de que el coche tienda a culear.

Fuente: ABC.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *