Paseando por la calle Balmes de Barna te cruzas con la sede de uno de los aspirantes a la presidencia del F. C. Barna, su leimotiv de campaña plasmado en un cartel enorme afirma que «La añoranza es maravillosa» y es que, ciertamente, los catalanes estábamos abonados a la añoranza hasta el momento en que nos entregamos al abandonamiento.

La añoranza es la morriña, es esa pena y también idealización de lo que pensamos que fuimos anteriormente y que estamos persuadidos que ya no volverá. Ciertamente, muchos catalanes sienten añoranza de cuando éramos líderes económicos en España, referencia cultural y motores de prácticamente todo.

Ahora no aspiramos a liderar nada, hace ya un tiempo tiramos la toalla, solo deseamos que el resto sean como , algo abstraídos y bastante atormentados, de ahí que Gabriel Granuja solicita, por poner un ejemplo, que se prohíba al resto de comunidades que tengan competencias en materia fiscal.

La añoranza invade, en especial, el espíritu de los independentistas. Extrañan esos tiempos en los que podía chillar que «Espanya ens birla» y como lucía ufano Pere Aragonés hace unos años en un cartel de su organización juvenil «cada segundo España nos roba 450 euros». Es la añoranza de cuando el, siempre y en todo momento inexcusable, populismo supremacista tenía un argumentario al que aferrarse.

La semana pasada supimos, conforme datos aportados por la agencia Moody’s, que este 2021 las comunidades autónomas van a recibir del Estado 48.760 millones de euros y que la comunidad más necesitada de fondos es Cataluña que va a recibir prácticamente el 35 por ciento de exactamente los mismos.

Aragonés, presidente autonómico y consejero de Economía en funciones, líder temporal de ERC -por designación de Oriol Junqueras- precisa el dinero de España para sostener a la Generalitat independentista.

Todo el «procés» ha sido financiado por España. Sin el Estado de España la Generalitat hubiese quebrado, puesto que desde 2012, cuando Artur Pero y Junqueras firmaron el pacto para convocar un referendo en 2014, la Generalitat ha recibido más de 100.000 millones del Estado de España, más que ninguna otra comunidad.

Las comparaciones son aborrecibles mas al unísono ilustrativas. En los últimos 8 años, cada catalán ha recibido, a préstamo, más de 13.000 euros del tesoro de España mientras que un madrileño, menos de un euro por barba. Quizá terminará resultando que el «dumping» real es sobre endeudar a unos y también infra financiar a otros.

El independentismo es añoranza de un tiempo en el que nos creíamos más trabajadores, más inteligentes, más ahorrativos, más altos y más guapos. Este año, Andalucía, esa comunidad a la que el independentismo siempre y en todo momento miró con una mezcla de desdén y condescendencia, solicitará la mitad de dinero que Cataluña pese a que en las 8 provincias andaluzas viven un millón más de personas que en las 4 catalanas.

La independencia tiene dependencia de España. Cataluña no puede ser independiente pues depende de España: de cada diez euros que debe la Generalitat, 8 tiene que pagarlos al Estado de España.

«Yerno perfecto, aspirante invisible»
Hubo un tiempo en el que los consejeros de Economía de la Generalitat resaltaban por su CV. Antoni Castells o bien Andreu Pero-Colell eran refulgentes en un mar de mediocridad.

Junqueras se solicitó para si la cartera de Economía pues tras décadas de poder concurrente deseaba probar que los republicanos sabían dirigir y negociar con la capital española. Su mayor logro fue reunirse en secreto con Luis de Guindos en una sala VIP del Aeropuerto de El Prat para solicitarle dinero prestado.

Pere Aragonés heredó de Junqueras la cartera, logró aprobar unos presupuestos mas el Covid los transformó en un documento «fake». En 2020 la Generalitat ingresó 1.300 millones menos de los previstos y gastó tres.800 millones de más.

Pere Aragonés es el yerno perfecto mas el aspirante invisible, quizá de ahí que Junqueras le escogió a él y separó a Roger Torrent. El espectro de 2017, cuando JpC ganó a ERC, se ha instalado en su despacho y amenaza con regresar.

Fuente: ABC.es

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