La crisis eléctrica muestra la debilidad de Sánchez y Bruselas toma nota


La vicepresidenta en transición -ecológica- permanente, Teresa Ribera, ha demostrado ser lo que es. No más, ni tampoco menos. En consonancia con el Gobierno, que se ha revelado como una suma de nacionalistas y comunistas respaldados por el PSOE, y no al revés. No en vano, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, le envió la cabeza de caballito al presidente, Pedro Sánchez, desde la tribuna del Congreso sin ponerse ni medio nervioso y ni mucho menos ‘colorao’: «Así caen los gobiernos», y Sánchez corrió a sacar la pata para que el PNV levantara el pulgar. ¿Quién manda de verdad?

Y es que en una jornada marcada en el Congreso por la presentación de los Presupuestos

 Generales del Estado para 2022, el ‘prota’ no fue el opositor a presidente, Pablo Casado, que acusó a Sánchez de llevar al país a la bancarrota, si no el señor Esteban, que entre la bronca y los insultos habituales, se desmarcó con una reflexión al presi en tono serio, muy educadamente, pero de forma contundente y clara: «el futuro del Ejecutivo está en el aire» por el precio de la luz. Por ello, reclamó que el decretazo energético patente de Ribera, que convalidaba el pleno el pasado jueves, incluyese una reorientación en las medidas para frenar la escalada de precios de la luz para que no perjudique la competitividad de las empresas. «Retoque aquí y ahora» porque recortar los beneficios a las eléctricas es una solución «simplona». Transparente, directo y al centro de flotación de aquello que les separa a vascos con el Gobierno ¿de España o mejor de unos pocos elegidos? Con su desparpajo habitual y los aplausos a la carrera de la ‘smart people’, Sánchez se plantó luego en la cadena adicta para soltar que a final de año vamos a pagar lo mismo que en 2018 descontada la inflación. Pues… seguro que no. Pero le da igual. Porque salta de trola en trola y para eso mantiene ahí a Ribera, para comerse los sapos al mejor estilo de Fernando Simón con la pandemia y el comité de expertos inexistentes.

El problema para Sánchez es que el presidente de Ibredrola, Iganacio S. Galán, le ha tomado la medida y le ha despojado la careta. Cuando alguien con argumentos y relaños le planta cara, su ‘Sanchidad’ se hace agua y cobardea en tablas. En esta ocasión, Iberdrola, y el PNV, le han desenmascarado. Y quién hace una hace ciento.

Galán -como sin querer lo demostró el presidente norteamericano, Joe Biden, en el paseíllo de la vergüenza, ¿recuerdan?-, le ha enviado a Bruselas un peligroso mensaje: Sánchez no aguanta ni medio asalto. Exactamente lo mismo que sus compadres de farra, los aplaudidores de turno que tanto presumen de lo que cuánto carecen. Galán ha desmontado todo el trabajo de imagen hecho en los últimos meses por los ‘Migueles’ -a saber, Miguel Barroso, miembro del consejo de administración de Prisa, pero el verdadero dircom en la sombra de la comunicación del Gobierno; y José Miguel Contreras, exconsejero delegado de La Sexta y exvicepresidente no ejecutivo de Atresmedia– con los dineros y los vítores de otros más visibles y entusiastas de la causa. Ahora van a necesitar una ampliación de capital de su chiringuito sí o sí. El producto se les cae. Es lo que tienen las cosas levantadas en el aire, que tienden a venirse abajo. Pues… al final va a llevar razón la familia de los ‘Pitis’Javier de Paz y los Gómez Navarro ‘brother’s’, el exministro de Comercio con Zapatero, Javier, y su hermano José Luis– en que los ‘Mígueles’ son una engañifa y que para no hacer nada ya están ellos y su expresidente Zapatero, más presidente que nunca de tapadillo, ahora metido de hoz y coz en tantear al empresariado para otra operación de blanqueo de Puigdemont al estilo de los indultos.

El asunto es hoy que la marcha atrás del Gobierno en el pulso con Iberdrola y el PNV ha sido analizada con detalle en Bruselas, donde ya no tienen duda de que aquello del ‘Manual de resistencia’ era otro ‘fake’. Estados Unidos ya sabía de la endeblez desde hace mucho y ahora en Europa le han cogido la matrícula para futuras negociaciones. Es lo que tiene, se pongan como se pongan, el marketing fatuo de los ‘Mígueles’ -por cierto, auxiliados por el ojo clínico del cabo Sergio Oslé-. Que elija Sánchez pues entre ambas familias de susurradores que dicen trabajar para él… Y en el mientras tanto, la ‘vice’ Ribera recibiendo bofetadas con la mano abierta allá donde fuere, donde nunca ha hecho lo que viere. Primero, en casa, tras el ‘broncazo’ que le metió el jefe del Ejecutivo el pasado 19 de septiembre, por no contener definitivamente el subidón continuo del precio de la luz, con medidas, le dijo, insuficientes y nada sociales. Después, hace un par de semanas, en Bruselas, cuando se presentó con el hachazo a los ‘beneficios caídos del cielo’ de las energéticas, donde le enmendaron la plana por ir en contra del funcionamiento del mercado europeo de la energía e intentar que se advirtiera un tinte social. Y, por último, las propias compañías, haciendo frente común, con Galán dando la cara acá y acullá, presionando, y ellas, dice algún que otro entre sus ‘presis’, destapando entre bambalinas los pocos conocimientos de la ministra ecológica sobre el sector. «Si no sabe ella… ¡siguiente!», me sopla alguno. Habrá pues enmiendas al decreto presentado, que no dejen tocadas las cuentas de las energéticas. Aunque para tocada, ya casi hundida, la propia vicepresidenta en transición.

¡Ah! y ahora viene el pulso podemita para tumbar la reforma laboral. Este país no lo salva ya ni una fantasía del pequeño Nicolás. Pero ese es otro tema popular para hablar largo y tendido. Sobre todo, tendido.


Fuente: ABC.es .

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