El día siguiente de la errada petición de censura de Vox volvió a quedar claro que Pablo Casado fue el enorme ganador de un discute que se había definido como un callejón sin salida para el líder de la oposición. Su alegato, firme mas centrado, supuso una rotura total con los postulados de la ciudad de Santiago Abascal, a quien dejó absolutamente desconcertado, mas asimismo forzó a moverse al resto de partidos. En Ciudadanos (Cs), siendo conscientes de que el giro de Casado viene a ocupar el espacio que han reivindicado desde la victoria en primarias de Inés Arrimadas, han ofrecido ya 2 conferencias de prensa en un intento de marcar perfil propio.

Minutos tras la petición de censura, el portavoz adjunto de Cs en el Congreso, Edmundo Bal, compareció frente a los medios para criticar un discute estéril que había supuesto «una pérdida de tiempo» en la administración de la pandemia. Aprovechando el anuncio de Pedro Sánchez en la conclusión del discute, que congelaba la reforma del Consejo General del Poder Judicial emprendida por Partido Socialista Obrero Español y Unidas Podemos, Bal se situó entre socialistas y populares para demandarles un cambio ambicioso y que sean los jueces quienes escojan a 12 de los vocales de su órgano de gobierno –posición a la que ahora asimismo se abre el Partido Popular con su propuesta–.

Arrimadas el día de ayer asimismo acaparó el foco al anticiparse a la «declaración institucional» –rueda de prensa sin preguntas– del presidente del Gobierno y desvelar que le había pedido la aplicación del estado de alarma en toda España «para eludir un confinamiento total» en los próximos meses.

Esta situación supone un cambio con respecto a la que sostenía Cs en la última quincena –calificaba de «evitable» el estado de alarma impuesto en la Comunidad de Madrid–, mas Arrimadas lo justificó por la evolución del coronavirus –con cifras récord de contagios diarios– y por la necesidad de «un instrumento jurídico» fiable si hay que establecer un toque de queda.El partido se mueve tras el alegato de Casado y vuelve a plantear el estado de alarma en toda España

Tanto Bal hace un par de días como Arrimadas el día de ayer evitaron referirse al alegato de Casado y se limitaron a solicitar responsabilidad a Vox para no poner en riesgo, en la mitad de una urgencia sanitaria, la estabilidad de los gobiernos regionales que dependen de su respaldo externo. En verdad, cuando preguntaron a Bal por la contestación de Casado a Abascal, este se limitó a encomiar la intervención del día precedente de la presidente de Cs.

En exactamente la misma línea
Es verdad que el alegato de Arrimadas agradó mucho entre sus filas. Sin embargo, Casado consiguió con un fondo afín –que no comparte el proyecto de Vox para España–, mas un tono considerablemente más audaz, producir un reconocimiento prácticamente unánime. A su lado, la crítica de Arrimadas a Abascal quedó tibia, si bien el día de ayer la presidente de Cs se defendía aduciendo que a absolutamente nadie le es preciso que su partido explique lo lejos que está de Vox.

En privado, hay líderes de Cs que aceptan a este periódico que Casado consiguió «noquear» a Abascal, si bien asimismo apuntan que de manera comparativa existen muchas semejanzas entre su alegato y el que pronunció el miércoles la líder de los liberales.

Ahora, Cs precisa más que jamás convenir los Presupuestos Generales del Estado con el Gobierno y separarlo de la «vía Frankenstein» para no encallar en tierra de absolutamente nadie. El partido remarcará sus diferencias con el Partido Popular en su mano tendida para las cuentas y para aplicar «medidas contundentes» frente al Covid-19.

Fuente: ABC.es

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