El histórico dirigente de ETA José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», quedó retenido este miércoles, horas después de que un tribunal decretara su inmediata liberación, para que se le notifique una euroorden emitida por la Audiencia Nacional, que lo reclama, entre otros, por el atentado de 1987 contra la Casa Cuartel de Vic, que dejó 11 muertos. Fuentes judiciales indicaron que esa notificación se le hará en un plazo máximo de 48 horas, y que después comparecerá ante la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París, que decidirá si vuelve a prisión o sale libre. A partir de ese momento debería iniciarse la tramitación habitual en esa sala de instrucción, un procedimiento que suele prolongarse durante meses e incluso más de un año si luego se recurre al Supremo. El etarra fue trasladado esta tarde desde la prisión de la Santé de París, donde estaba ingresado desde el 17 de mayo -un día después de su arresto en una localidad de los Alpes franceses-, hasta la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI) de la policía en Levallois Perret, a las afueras de la capital. Sus hijos Egoitz e Irati estuvieron esperando en balde su salida a las puertas de la prisión, después de haber asistido por la mañana a una audiencia ante el Tribunal de Apelación de París que accedió a su demanda de levantar la orden de encarcelamiento. Las tres jueces comunicaron, sin dar justificaciones, esa decisión de poner en libertad a este etarra que al ser capturado hace poco más de dos meses en la localidad de Sallanches llevaba casi 17 años en la clandestinidad. Según sus abogados, las magistradas decidieron liberarlo no por su estado de salud -Urrutikoetxea, de 68 años, debe ser operado de la próstata- sino porque habían quedado convencidas por las garantías de que no iba a eludir la acción de la justicia. La Audiencia Nacional de Madrid ha solicitado a Francia la entrega de este histórico de la banda para ser enjuiciado por el atentado de 1987 contra la casa cuartel de Zaragoza en el que murieron once personas, entre ellas seis menores. En Francia tiene pendiente dos juicios porque ha pedido que se repitan los dos en los que fue condenado en rebeldía, uno a siete años de cárcel en diciembre de 2010 y otro a ocho años en junio de 2017. Eso será abordado en una audiencia del Tribunal Correccional de París el próximo 28 de junio, aunque con total seguridad el examen del fondo se pospondrá al menos hasta después del verano. José Antonio Urruticocheea, “Josu Ternera”, cuya libertad había decidido hoy un tribunal de París, iba a tener un control permanente telemático (por medio de una pulsera o un aparto similar), además de las presentaciones que iba a tener que hacer semanalmente en una comisaría de la capital gala, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. La decisión del Tribunal de Apelación de París se producía cuando ya está en marcha la petición española para que sea juzgado por ser el presunto inductor del atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en diciembre de 1987, con el balance de 11 personas asesinada, seis de ellas menores de edad. Por ello, la vigilancia y control sobre este individuo debe ser total, según expertos antiterroristas, ya que, si algo no desea, es ser entregado a España, donde pesa sobre él una acusación tan grave. De momento, “Ternera” que fue detenido en mayo en los Alpes franceses, tiene que entregar su pasaporte, no podrá salir de Francia y deberá fichar una vez por semana en una comisaría del distrito III de París, en el centro de la ciudad. Estaba previsto que esta misma tarde abandonasela prisión de La Santé (dónde era el único etarra del centro) de París, en la que ha estado internado desde que fue trasladado a la capital francesa el 17 de mayo, un día después de su arresto en la localidad alpina de Sallanches. El etarra iba a ser alojado por el magistrado Louis Joinet, exconsejero del antiguo presidente francés, François Mitterrand, que se había ofrecido para hacerlo, dijo a la prensa uno de sus abogados, Laurent Pasquet-Marinacce, informa Efe. Durante sus alegatos, los dos letrados, Laure Heinich y Laurent Pasquet-Marinacce, insistieron en que mantenerlo entre rejas «no es posible teniendo en cuenta su estado de salud». Según explicó “Ternera” el día que fue detenido debía ser operado de la próstata, había perdido ocho kilos en tres semanas y el médico que lo trataba indicó tras su captura que esa intervención debía llevarse a cabo como máximo en el plazo de un mes, que ya ha pasado. El etarra garantizó a las juezas que cumplirá con las obligaciones derivadas del control judicial: «Para nosotros en el País Vasco la palabra es sagrada». Según su hijo Egoitz, que estuvo en la audiencia igual que su hermana Irati, con la puesta en libertad de su padre no sólo se ha respetado el derecho, sino que el tribunal ha tenido en cuenta la situación política en el País Vasco. «Es una forma de poner fin a la negación del proceso que se ha puesto en marcha en el País Vasco desde hace más de 10 años» y de contribuir a «que no se repitan los acontecimientos del pasado», dijo. Por su parte, la coalición EH Bildu y su homóloga vascofrancesa EH Bai han calificado de «positiva» la puesta en libertad de Urruticoechea al que califican como «uno de los ciudadanos vascos que mayor contribución ha realizado a la paz». Por su parte, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha pedido explicaciones a Francia por la excarcelación que considera un «un escándalo» si se confirma que se ha justificado la resolución en que el preso tiene que ser operado de la próstata.

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