Andy Muschietti es un hombre con una cabeza privilegiada, un pequeño de prácticamente 2 metros de altura, un argentino que está atemorizando a medio planeta y orgulloso de hacerlo, en tanto que el cine de terror está ligado a su vida desde pequeño, cuando veía el programa de T.V. de Narciso Ibáñez Menta (padre de Chicho Ibáñez Serrador), que mostraba un tradicional de temor todos todos los sábados de noche. Vivió más de una década en España dedicándose al lado de su hermana Bárbara a hacer publicidad. De charlar pausado mas con un obvio entusiasmo aguerrido, Muschietti pasa a una abatida mirada. Se aprecia a la legua que es uno de estos cerebros privilegiados que se puede estar tramando cualquier cosa en cualquier instante. Su imaginación le absorbe y abduce de la realidad aun cuando sostiene una charla. Merced a Guillermo del Toro dirigió su primera película de Hollywood, «Mamá» (2013), que protagonizó Jessica Chastain, quien repite esta vez con «It: capítulo dos», en la que da vida a la versión adulta de Beverly, protagonista de la cinta. La primera entrega de «It» (2017) –un remake de la de 1990 dirigida por Tommy Lee Wallace– se ha consagrado como la película más taquillera de terror de la historia del cine con prácticamente 700 millones de euros colectados en las taquillas de todo el planeta. Si bien Muschietti procura aceptar este salto directo a la vía láctea cinematográfica con bastante humildad, su próximo proyecto asimismo le transformará en el centro de atención de miles y miles de personas, en concreto, de los seguidores de Flash Gordon, el superhéroe de DC Cómics cuyo próximo filme está encargado de dirigir y cuyo estreno se espera para 2021. La novela de Stephen King en que está basado el filme fue publicada en U.S.A. en 1986 y tiene sitio, como muchas de las historias del fecundo escritor estadounidense, en un pueblo del Estado de Maine llamado Derry. En ella, King cuenta la historia de 7 pequeños –llamados El club de los perdedores– que frente a la enigmática desaparición de múltiples jóvenes en su pueblo deciden enfrentarse a un monstruo que toma la manera del payaso Pennywise para aterrar a la gente, preferentemente a los más pequeños, y alimentarse de su temor. 27 años tras aquel verano en que El club creía haber erradicado a Pennywise, retornan en esta segunda entrega a Derry para solucionar ciertos temas pendientes. Chastain, James McAvoy (Bill), James Ransone (Eddie), Isaiah Mustafa (Mike), Jay Ryan (Ben), Bill Hader (Richie) y Andy Bean (Stanley) encarnan la versión adulta de los miembros del Club. El terrorífico payaso es interpretado de nuevo por Bill Skarsgård, conocido asimismo por su papel en «la serie «Divergente: Leal» y por ser hermano de Alexander Skarsgård, ahora tan de tendencia merced a su papel en «Big Little Lies». Pese a su fascinación por el género, Muschietti asimismo aprovecha en su filme los aspectos más sensibles y humanos de la historia de King, como «el poder sanador de ser parte de un grupo», como explica el directivo, la relevancia de la imaginación y el estrellato que los pequeños, muchas dejados de lado, merecen verdaderamente en la sociedad. –¿De pequeño pensó alguna vez que acabaría dirigiendo la película de terror más taquillera de la historia? –No, la verdad es que no se me pasó por la cabeza. Sí es cierto que desde muy temprana edad todas y cada una mis actividades estaban conducidas cara el cine. Mas jamás me imaginé que iba a llegar a este punto, ni en mis sueños más salvajes. Lo máximo que pensé es que cualquier día podría dirigir una película, mas no de esta magnitud. –El conjunto que forma El club de los perdedores tiene mucha imaginación, como acostumbran a ternerla los pequeños normalmente. ¿Estima que la imaginación se marcha perdiendo con la edad? –Sin duda. Es una condición natural del humano. Y es asimismo un tanto el tema del que habla Stephen King en su libro: el fin de la infancia; y este implica la pérdida de un montón de cosas, de tesoros como el poder de la imaginación y el de pensar en cosas que no existen. Considero que, en una capa más profunda, King habla asimismo de la condición del artista, por el hecho de que más que absolutamente nadie tiene la imaginación muy encendida. Considero que, al charlar de la niñez y de los tesoros de esa temporada de la vida, desea trasmitir lo esencial que es sostener a ese pequeño en nosotros a lo largo de toda la vida. Por el hecho de que, en el fondo, dicho nivel de imaginación es muy preciso para ser creativo. –Tiene un vínculo más que próximo con el terror. ¿De dónde viene esa afición por el género? –No cabe duda de que Stephen King estimuló mucho ese amor que siento cara el género de terror. Comencé a leer sus libros con 13 o bien 14 años. Mas la verdad es que mi fascinación viene de poco antes. Cuando tenía 6 en mi casa se veían películas de ese género. Te hablo de ya antes del VHS, de 1980, cuando todavía no había un radio casette en casa. Todos todos los sábados de noche había un ciclo de grabes de temor llamado «Viaje a lo inesperado», presentado por Narciso Ibáñez Menta. Él era una figura muy respetada en Argentina. Presentaba tradicionales y esa fue mi primera experiencia con el género. Esos programas me ocasionaron un impacto muy grande, me amedrenté mucho mas,al mismo tiempo, desarrollé esa adicción para regresar a sentir esas emociones. –Parece que le ha perjudicado para bien. –Sí, por el hecho de que he desarrollado una carrera basada en ello. –Es argentino de nacimiento y ha vivido muchos años en España debido a su trabajo. ¿Qué estima que aporta a la industria cinematográfica de U.S.A.? ¿Cierta sensibilidad, por servirnos de un ejemplo? –Siempre que vas de un sitio a otro llevas algo tuyo a ese espacio nuevo al que vas. La mayoría de las veces esto ni tan siquiera ocurre de una manera consciente. Arrastras tus influencias culturales, la mezcla de medrar viendo películas de Spielberg y leyendo libros de Quiroga o bien Felisberto Hernández. Son combinaciones particulares, y toda vez que llegas a un sitio nuevo, el ambiente las aprecia. –Derry es un pueblo aletargado frente a los sucesos que acaecen, de los que solo los pequeños se percatan. ¿Estima que ello es de alguna manera extrapolable a la sociedad en la que vivimos hoy día? –Cien por 100, y ahora más que jamás. Esa es la analogía que Stepehn King hace de Derry, o bien de cualquier otra urbe donde hay un régimen que distrae y que se podría describir como capitalista. Ahora más que jamás los países más poderosos hacen cosas horribles en lo que se refiere a emplear el temor como herramienta formidablemente poderosa para dividir a la población, aparte de para salirse con la suya con sus agendas personales y su anhelo de enriquecimiento. Es horrible. –El club de los perdedores ofrece un mensaje positivísimo a las nuevas generaciones, invita a proteger a los pequeños ta como son y, al unísono, hace una crítica al «bullying». –Creo que, en parte, esa ha sido la razón por la cual la primera entrega tuvo tanto éxito. Si bien se supone que chicos que ahora tienen 14 o bien 15 años no la pueden ver (risas), igual hallan la forma de hacerla, por el hecho de que, al fin y a la postre, es una historia que habla sobre ellos. Y de la soledad, en concreto de la soledad que implica el ser diferente, como de la marginación y del «bullying», como bien afirmas. Considero que es una película alentadora para todo el que haya sufrido acoso escolar o bien abusos. Se trata de un filme que analizasobre el poder sanador de ser parte de un conjunto.

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