Cada vez existen más profesionales y especialistas que estiman que la inteligencia artificial, en vez de reemplazar el arte creado por personas, lo va a mejorar al expandir la creatividad. Hasta el momento, numerosas voces han alertado del riesgo que aparentemente conllevan para pintores, músicos o bien escritores los sistemas informáticos capaces de terminar cuadros, componer canciones y realizar relatos que supuestamente no pueden distinguirse de los confeccionados por humanos. No obstante, la corriente de opinión contraria cobra fuerza.
De esta manera, aumenta la cantidad de artistas y analistas que interpretan los últimos avances en aprendizaje automático y profundo (machine learning y deep learning, respectivamente) de una manera menos pesimista que sus colegas más apocalípticos. Como sucedió con otras muchas tecnologías, las más recientes, las que son parte de la llamada cuarta revolución industrial, pueden alentar el espíritu creativo.

Por poner un ejemplo, este es el punto de vista del presidente y cofundador de Amper Music, Drew Silverstein, que asevera que hubo colegas suyos que, en su día, se vieron conminados por los ordenadores y los programas informáticos que el día de hoy les resultan indispensables en su actividad rutinaria. Para Silverstein, que está al frente de una compañía con sede en la ciudad de Nueva York que es muy intranquiliza en el campo de la inteligencia artificial, las máquinas cumplen hoy en día una función que no es menor.

En verdad, el machine learninges vital en la producción de “música funcional”, esto es, el acompañamiento sonoro de muchos juegos para videoconsolas, anuncios, presentaciones, etc. En este contexto, las redes neuronales producen con una enorme solvencia secuencias melódicas basadas en factores proporcionados anteriormente por una persona. Desde Spotify, François Pachet, coincide con la visión de Silverstein y recuerda el pavor que se desencadenó en su campo por la introducción de los sintetizadores en la década de los ochenta.

Puesto que bien, conforme cree este estudioso que lidera el laboratorio de una de las compañías tecnológicas que han revolucionado el modo perfecto en el que se consume música en el mundo entero, con las nuevas herramientas creativas de inteligencia artificial va a ocurrir lo mismo que con los instrumentos de finales del pasado siglo, unos aparatos, a propósito, tratados de manera frecuente con una condescendencia notable por su aire vintage. Google está experimentado en las artes plásticas en una dirección afín al valerse del aprendizaje automático para transformar simples bocetos en dibujos limpios.
Uno de los jalones en este aspecto lo forma la obra Portrait of Edmond de Belamy, pintada en 2018 sin intervención del ser humano y vendida por 432.500 dólares americanos en la reputada casa de subastas Christie’s tras 6 minutos de pujas continuas. El ingeniero Ben Dickson, impulsor del portal especializado TechTalks, se refiere a la paradoja que supone emplear las matemáticas y la estadística para crear en literatura, si bien sea sin emoción alguna. En este movimiento juegan un papel señalado las redes de confrontación generativa, exactamente las mismas de las que se valió el gigante de los chips gráficos Nvidia para producir imágenes realistas de personas que no existen.

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