El empleo de la tecnología está presente en las diferentes fases de una infraestructura: diseño, materiales, procesos y construcción. Conforme las necesidades de cada una de estas fases se marchan usando las técnicas más avanzadas existentes y también creando para conseguir obras que se amolden a las nuevas necesidades. Como ha señalado Naciones Unidas, la meta de los países ha de ser lograr infraestructuras resilientes, fomentar la industrialización inclusiva y sustentable y promover la innovación. «Este reto se fundamenta en que la inversión sustentable en infraestructuras y la innovación son motores esenciales del desarrollo y desarrollo económico de un país, con más de la mitad de la población mundial viviendo en urbes, la utilización del transporte masivo y de energía renovable, como el desarrollo de nuevas industrias y el avance mareante de las tecnologías de la información y las comunicaciones», señala Ricardo Cortés, directivo del Área Técnica de Seopan.

En este reto las compañías españolas de infraestructuras tienen ventaja puesto que «cuentan con una elevada capacidad técnica, y de control de renovadores sistemas de administración para asegurar la calidad de los proyectos, que les ha ayudado a afianzar su presencia en mercados exteriores y su liderazgo», tanto en el desarrollo y ejecución de contratos de construcción de obra civil, industrial y edificación, como en la administración de infraestructuras en régimen de concesión y los relacionados con la tecnología del agua.

Laura Tordera, vocal de la Junta del Instituto de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, resalta las nuevas tecnologías que se están incorporando en el ámbito, como el BIM (Building Information Modeling) «que nos deja modelizar las obras que hacemos en un modelo digital y de este modo efectuar los digital twins (gemelos digitales)». De esta manera se consigue tener totalmente modelizada una infraestructura ya antes de comenzar a edificarla «y te deja prever todas y cada una de las incompatibilidades que puedes tener en instalaciones, en servicios existentes, adelantas todos y cada uno de los problemas», destaca. Así se conseguir efectuar proyectos en tiempos más cortos, productividades más altas y que toda la cadena funcione mejor. «Es una de las cosas más novedosas que se efectúan prácticamente en todo el ámbito de la mano de la administración pública. Es fundamental que esta nos apoye para implementación de estas tecnologías en las obras», explica la ingeniero.

Administrar las vías de gran capacidad en españa en régimen de concesión aportaría al Estado, de cuajo, 104.000 millones

Asimismo se emplea la inteligencia artificial para las revisualizaciones de las obras, usando los modelos anteriormente efectuados. «De esta forma se puede del mismo modo adelantar posibles contrariedades y hace más fácil la explicación de las intervenciones. Si puedes ver con unas smart glasses o bien tablets de qué forma quedará la infraestructura, lo puedes explicar mejor a la ciudadanía a fin de que comprendan el papel que tienen», asevera Laura Tordera. Los drones o bien la robótica son del mismo modo útiles pues «permite saber de qué forma está la geografía de zonas que sin los drones no podemos acceder a ellas, como bosques, selvas, o bien zonas de bastante difícil acceso». Algo que ayuda en el momento de efectuar el estudio de los contratos.

Desde el Instituto de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos apuntan del mismo modo el papel que juegan los materiales como pueden ser los nuevos géneros de hormigones y de mezclas asfálticas. Son hormigones que cuajan más veloces y asfaltos que aguantan mucho mejor el frío y el calor lo que «nos pueden permitir hacer las obras con mejores rendimientos». Y Laura Tordera apunta además de esto que en los países desarrollados se hace sobre todo más el mantenimiento de infraestructuras que la propia construcción de obras nuevas y de ahí que es esencial que los materiales y diseños que se utilizan «sean resilientes, que soporten esas inclemencias meteorológicas, el incremento de riadas, de precipitaciones. Las infraestructuras que diseñamos ahora han de estar listas para todo ello», apostilla.

El big data y el análisis de datos asisten a pronosticar de qué forma va a marchar una infraestructura en 50 o bien 100 años. «Por ejemplo, el puente de Génova estaba desarrollado para tener una vida útil de 50 años y se cayó a los 51. Ahora existen muchas infraestructuras construidas tras las guerras cuya vida útil está venciendo en estos momentos», recuerda. Las nuevas tecnologías dejan hacer una inspección más detallada del estado merced a drones y sensores con los que se puede eludir que ocurran una catástrofe.

Fuente: ABC.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *