La firma china Huawei ha desplegado su artillería en sus cuarteles de la ciudad de Shenzhen para interponer una nueva demanda en un tribunal de Texas contra la ley estadounidense que prohíbe a los departamentos estatales y a sus contratistas adquirir sus productos desde hace un par de meses. Tocado y herido, mas no hundido, el gigante tecnológico ha presentado un requerimiento legal con la meta de declarar esa regla inconstitucional y enseñar al planeta el injusto trato que recibe por la parte de las autoridades norteamericanas. “Los políticos de EE UU están usando la fuerza de una nación para ir contra una compañía privada. Están utilizando todas y cada una de las herramientas a su alcance, incluyendo las legislativas, administrativas y diplomáticas, para sacarnos del mercado. Esto no es normal. Prácticamente jamás se ha visto en la historia”, ha declarado a los medios el jefe de los servicios jurídicos de la compañía, Song Liuping. Para la compañía china, la acusación del presidente Donald Trump de que están utilizando sus equipos para espiar y compendiar información que pueda poner en riesgo la seguridad nacional es algo injustificado. Si no hay pruebas, no hay delito. Y a esa máxima se sujetan los chinos. Hasta la data, las autoridades americanas no han presentado ninguna prueba que justifique las recientes medidas tomadas. De ahí que, han presentado lo que es conocido como una “moción para un juicio sumario” en un tribunal texano contra la sección 889 del Acta de Autorización de Defensa Nacional. Con este nuevo paso, que se aúna a la demanda presentada el pasado marzo, la compañía pretende apresurar el proceso de pedir una resolución judicial sin precisar que se celebre un juicio completo. De generarse, la compañía podría vería obligada a dar información corporativa reservado a lo largo del proceso, algo que prefieren eludir. El caso Huawei trae cola. Desde hace unos meses, la compañía china se ha visto acosada por la parte de EE UU. Primero, al prohibirle operar en su territorio y prohibir a las compañías estatales trabajar con ella. Después, presionando a sus países aliados a fin de que hiciesen lo propio. Uno de los últimos golpes que recibió la firma china fue la rotura con Google para actualizar en sus equipos el sistema operativo, algo que ocasionó un enorme revuelo mundial y también hizo que cundiese el pavor entre los clientes del servicio. Como ahora, Huawei parecía tener todo estudiado y salió al paso asegurando que, previendo esta situación, desde hace un tiempo llevaban trabajando en su sistema operativo. Sin embargo, Song ha explicado que esa situación no solo atenta contra “la libertad de elección de los usuarios y de las compañías americanas”, sino afecta a los usuarios de “más de 170 países” y amenaza con terminar con decenas y decenas de miles y miles de puestos. “Hoy es el campo de las telecomunicaciones y Huawei. Mañana podría ser otro campo, otra compañía, otros usuarios. El sistema judicial es nuestra última línea de defensa. Confiamos en la independencia y también integridad de los tribunales americanos y aguardamos que los fallos cometidos puedan ser corregidos por los jueces”, ha sentenciado. ►Huawei asegura que sus móviles van a funcionar como hasta el momento en España

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