El humano nació en África y, desde allá, se extendió por todo el planeta. Lo hicieron nuestros ancestros directos, hace ahora unos 70.000 años. Lo hicieron otros Homo sapiens hace más de 100.000 años, mas su estirpe se perdió, en algún punto entre entonces y nuestros días. Lo hizo Homo heidelbergensis hace unos 600.000 años, ya antes de dar sitio a los neandertales y los denisovanos. Mas ya antes que todos lo había hecho Homo erectus, el vanguardista de la familia humana.No lo hizo como lo haríamos en nuestros días, claro. Lo propio no fue “Hey, molaría ver lo que hay del otro lado de esas montañas”, sino “Aquí ya hay demasiada gente, procuremos un lugar un tanto más lejos”, o bien “Se nos van los animales, como no les prosigamos nos moriremos de hambre”. Durante los milenios, movimientos como estos pueden cruzar continentes. Cada generación no va a estar lejísimos de donde estuvieron sus progenitores, mas pasados unos siglos quizás absolutamente nadie recuerde de dónde habían salido en un inicio.Homo erectus apareció en África, la patria ancestral de nuestra familia, hace unos un par de millones de años. Por avatares de la historia los primeros restos que conocimos no fueron africanos, sino más bien asiáticos: aparecieron en Indonesia, y después en China, y esos fueron los que primero llamamos Homo erectus. Los especímenes africanos se descubrieron múltiples décadas después, y se les puso otro nombre: Homo ergaster, frente a la posibilidad de que se tratase de especies diferentes. El día de hoy hay un extenso acuerdo en que erectus y ergaster representan 2 poblaciones diferentes, una asiática y otra africana, mas de exactamente la misma especie.

El primer humano asiático

No sabemos en qué momento precisamente comenzó Homo erectus a salir de África, mas sí sabemos 2 cosas: que no se retardó mucho y que es más que probable que lo hiciese en múltiples oleadas. Si Homo ergaster ya andaba por África hace un par de millones de años, solo un tanto después, hace uno con siete millones, ya nos hallamos a Homo erectus en el sur de China. Los restos más viejos que tenemos de Indonesia, donde se descubrió la especie, rondan el millón de años.Las escalas de tiempo que precisamos manejar para contar esta historia son impresionantes, bastante difíciles de imaginar: los 300.000 años que transcurren entre los primeros individuos africanos y los restos chinos más viejos englobarían toda la historia de Homo sapiens. Si volviésemos atrás en el tiempo un millón de años, que es lo que tardó Homo erectus en llegar de África a Indonesia, nos hallaríamos con los ancestros comunes de Homo sapiens y los neandertales. En definitiva: en el tiempo que Homo erectus empleó en viajar por el globo otras especies habían nacido, florecido y se habían extinguido. Esto nos da una medida de la fantástica longevidad de este vanguardista de la prehistoria.A la vez, estos números nos proponen inevitablemente una pregunta: ¿tiene sentido estimar a individuos separados por miles y miles de quilómetros y centenares de miles de años como miembros de exactamente la misma especie? Los fósiles nos ofrecen “fotos fijas”: tenemos varias de determinados humanos que vivieron en África en un instante dado, y otras tantas de otros humanos que vivieron en Asia en otro instante, quizás quinientos mil de años después. Se semejan, sí, mas no son idénticas: Homo ergaster acostumbra a tener el cráneo más delgado que Homo erectus, y de manera frecuente asimismo lo tiene menos alargado. ¿Son exactamente la misma especie, o bien lo que vemos es 2 especies diferentes mas cercanamente vinculadas?Idealmente, para contestar a esta pregunta precisaríamos saber si las 2 poblaciones estaban genéticamente conectadas, esto es, si había trasiego de individuos y genes entre la población africana y la asiática. Eso es bastante difícil de establecer, puesto que el registro fósil es antojadizo y solo tenemos información sobre ciertos lugares en ciertos instantes, mas ciertas patentizas resultan sugerentes en ese sentido. Por poner un ejemplo, tanto en Homo erectus como en Homo ergaster observamos que la capacidad craneal medra conforme el tiempo pasa, desde cráneos pequeños en los individuos más viejos a cráneos mucho mayores, ya próximos a los de Homo sapiens, en los más modernos. ¿Significa esto que evolucionaron de manera conjunta, comportándose por consiguiente como una sola especie? Podría ser, mas asimismo podría estimar decir que las dos poblaciones se encararon a exactamente los mismos inconvenientes y hallaron soluciones afines, sin precisar relacionarse una con otra.

Los cráneos de Georgia

Para complicar aún más el rompecabezas, el yacimiento de Dmanisi en Georgia nos ha proporcionado una serie de restos fascinantes que nos dejan imaginar de qué manera eran los primeros humanos que salieron de África. Estos restos, clasificados como Homo georgicus, tienen una antigüedad de más de uno con ocho millones de años, y semejan afines a Homo erectus, si bien con cráneos algo pequeños. Esto último no es nada sorprendente, puesto que se trata de individuos antiquísimos, de una temporada en la que los cerebros de Homo erectus y Homo ergaster todavía no habían comenzado a medrar. De forma natural, puesto que, se estimó que Homo georgicus representaba otra variación de Homo erectus, una en especial primitiva que nos daba una instantánea de los primeros individuos que abandonaron África.Pero Dmanisi todavía no había dado todo cuanto podía ofrecer. En 2005 un nuevo cráneo, el número cinco en su catálogo, fue descubierto en el yacimiento. Parecía de buena ley un nuevo cráneo de Homo georgicus, mas este tenía una característica peculiar: era sensiblemente más pequeño que el resto. Su capacidad craneal lo ponía de lleno en el rango de Homo habilis, el ancestro inmediato de Homo erectus, mas su antigüedad era exactamente la misma que la del resto de cráneos de Dmanisi.¿Quién es Homo georgicus? ¿Se trata de una población de Homo erectus con cráneos en especial pequeños, o bien es más bien una población de Homo habilis con ciertas peculiaridades más modernas? El interrogante quizás no sea tan relevante como parece: si la transición entre Homo habilis y Homo erectus fue gradual pudo haber poblaciones con rasgos intermedios, y quizá una de ellas se aventuró fuera de África. Esta hipótesis se vuelve todavía más sugerente con el descubrimiento en el año 2018 de herramientas de piedra en el yacimiento de Shangchen, en China, con una antigüedad de dos,1 millones de años. Precedentes, por consiguiente, a Homo erectus, lo que ubicaría a Homo habilis, o bien a otra especie ignota, como el primer humano que salió de África. Tristemente Shangchen todavía no nos ha proporcionado restos humanos de esa antigüedad, conque solo podemos elucubrar sobre quién talló esas herramientas.Entretanto, ciertos estudiosos arguyen que la diversidad de formas que hallamos en Homo erectus, Homo ergaster y Homo georgicus quizás no debería sorprendernos. Al fin y al postre en cualquier especie, incluyendo los humanos modernos, hallamos individuos más altos, más bajos, más fornidos o bien más esbeltos. Desde su opinión, las diferencias que vemos entre todas y cada una estas poblaciones se pueden comprender como alteración natural en una población global de Homo erectus que va desarrollando poquito a poco una capacidad craneal cada vez mayor. Y tienen un punto: lo cierto es que si cuantificamos de qué manera de diferentes somos los humanos modernos entre nosotros conseguimos alteraciones que no son tan diferentes de las que observamos en las especies de la esfera de Homo erectus.

El final de un linaje

Ajeno a las contrariedades que su compleja vida en familia nos iba a ocasionar, Homo erectus siguió viviendo en Asia a lo largo de múltiples centenares de miles de años. La llegada de Homo heidelbergensis y sus descendientes, los neandertales y los denisovanos, lo fueron desplazando del continente hasta el momento en que solo le quedó un último reducto: las islas del sureste asiático. En ellas sucedieron ciertos capítulos interesantes que todavía no comprendemos, como la aparición de 2 especies enanas, Homo floresiensis y Homo luzonensis. Las dos podrían ser versiones de Homo erectus adaptadas a las condiciones de vida isleña, mas ya su origen y evolución prosiguen siendo cuestión de discute. Las dos desaparecieron hace menos de 100.000 años por motivos que aún ignoramos, mas que podrían estar relacionados con la llegada de Homo sapiens a las islas.El último bastión de Homo erectus fue la isla de Java, en la que hemos recuperado restos de hace solo 110.000 años. El miembro más longevo de nuestra familia desapareció tras prácticamente un par de millones de años de historia. En ese tiempo conquistó África, Asia y probablemente Europa, aprendió a emplear el fuego y quizás fue el primer humano en generar arte. En el camino nos dejó tantas preguntas que vamos a tardar muchas vidas en darles contestación. Toda vez que nos las proponemos no hacemos otra cosa que avanzar por el camino que abrió para nosotros.

QUE NO TE LA CUELEN

La dispersión de los humanos fuera de África no ha sido la salvedad, sino más bien la regla. Cuanto más aprendemos más nos percatamos de que prácticamente todas las especies de nuestra familia efectuaron sus incursiones, aproximadamente agraciadas, fuera de nuestra tierra de origen.Homo erectus, Homo ergaster y Homo georgicus son 3 poblaciones que en ocasiones se reúnen bajo el paraguas de “Homo erectus sensu lato” (en sentido extenso). Es tema de discute si se trata de 3 especies distinguidas o bien de 3 poblaciones en una misma especie.Homo erectus subsistió en Indonesia hasta hace poco más de 100.000 años, una temporada en que ciertas poblaciones de Homo sapiens ya habían salido de África y los neandertales y denisovanos estaban absolutamente asentados en Europa y Asia.

REFERENCIAS

David Lordkipanidze et al. A Complete Skull from Dmanisi, Georgia, and the Evolutionary Biology of Early Homo. Science vol. 342, p. 326 (2013)Yan Rizal et al. Last appearance of Homo erectus at Ngandong, Java, 117,000–108,000 years ago. Nature vol. 577, pp. 381–385 (2020)Zhaoyu Zhu et al. Hominin occupation of the Chinese Loess Plateau since about dos.1 million years ago. Nature vol. 559, pp. 608–612 (2018)Santiago W. Ferreira Guimaraes y Carlos Lorenzo Merino. Dmanisi hominin fossils and the problem of multiple species in the early Homo genus. Nexus: The Canadian Student Journal of Anthropology, vol. 23, n.º dos, pp. 1-21 (2015)

Fuente: larazon.es

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