A pesar de los sacrificios de los científicos por adivinar qué se oculta bajo los hielos de la Antártida, el gran tamaño y la lejanía del continente helado han dejado enormes zonas inexploradas en los estudios llevados a cabo hasta el momento. Mas eso ha alterado esta semana merced a un nuevo mapa elaborado por glaciólogos de la Universidad de California en Irvine, llamado BedMachine Antarctica, presentado últimamente a lo largo de una asamblea de la American Geophysical Union y recién publicado por la gaceta Nature Geoscience.

Aparte de montañas, vales y cañones ocultos bajo el hielo, el mapa ha revelado asimismo el que hasta el momento es el punto más profundo de la Tierra, un cañón que se hunde hasta tres,5 km bajo el nivel del mar y que se halla justo bajo el glaciar Denman, en la Antártida Oriental. Resulta pasmante meditar que la profundidad del cañón supone prácticamente la mitad de lo que mide en altura el monte Everest.

A simple vista, la Antártida puede parecer plana y desganada, sin demasiados rasgos perceptibles. Mas bajo la masa de hielo, que se lleva amontonando desde hace cientos y cientos de millones de años, duerme un viejo continente, con llanuras, crestas y depresiones como cualquiera de los que están emergidos.

Conocer a fondo las texturas y relieves de ese continente resulta de la máxima relevancia para pronosticar de qué forma y en qué momento fluirá el hielo y qué zonas resultan más frágiles en un planeta que no deja de calentarse. No olvidemos que, conforme el National Snow and Ice Data Center, si todo el hielo de la Antártida se fundiera, el nivel global del mar aumentaría cerca de 60 metros, provocando catástrofes inenarrables en todas y cada una de las zonas ribereñas del planeta.

Peculiaridades ocultas
El nuevo mapa combina mediciones del movimiento del hielo con mediciones sísmicas y de radar para crear, en conjunto, la imagen más detallada que existe hasta el momento de las peculiaridades ocultas de la Antártida.

«Hemos encontrado muchas sorpresas en todo el continente, singularmente en zonas que no habían sido mapeadas anteriormente en detalle con radar» -asegura Mathieu Morlighem, autor primordial del estudio-. En último término, BedMachine Antárctica presenta una imagen mixta: las corrientes de hielo en ciertas áreas están parcialmente bien protegidas por las peculiaridades de suelo latentes, al paso que otras muestran un mayor peligro de inestabilidad potencial».

Entre los datos del mapa se incluye asimismo la patentiza del cañón más profundo de cuantos hay en el nuestro planeta. En verdad, al estudiar la cantidad de hielo que fluye anualmente mediante una angosta zona famosa como Canal Denman, los estudiosos se percataron de que su fondo debe encontrarse cuando menos tres.500 metros bajo el nivel del mar a fin de que pueda acomodar todo el hielo observado. Y eso es considerablemente más profundo que el Mar Fallecido, hasta el momento la zona más baja de la Tierra, que se halla «solo» a 432 metros bajo el nivel del mar.

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