Hace 46.000 años, un conjunto humano halló su hogar en una gruta de las montañas de los Balcanes, en lo que el día de hoy es Bulgaria. Para subsistir mataron un sinnúmero de animales, entre ellos corzos, bisontes y caballos salvajes. No solo dejaron incontables restos de la carnicería, sino más bien asimismo los ornamentos y instrumentos que fabricaron con sus huesos y colmillos, como unos atractivos colgantes hechos de dientes de oso de las cavernas.

Ahora, un equipo internacional de estudiosos ha identificado a esos moradores como humanos anatómicamente modernos, los primeros de nuestra especie en Europa. Estos sapiens vanguardistas, que ocuparon una gruta ya antes habitada por neandertales, trajeron nuevos comportamientos que enseñaron a los conjuntos locales en decadencia, lo que quiere decir que ciertos objetos atribuidos a esos homínidos extintos pudieron ser, realmente, obra nuestra. El trabajo, publicado en 2 artículos en «Nature» y «Nature Ecology & Evolution», reabre el discute de de qué manera sapiens y neandertales se relacionaron y también influyeron entre sí.

En 2015, los estudiosos, dirigidos por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), descubrieron en la gruta de Bacho Kiro miles y miles de huesos, herramientas de piedra y hueso, cuentas y colgantes y un molar humano. Salvo por el diente, los fósiles humanos estaban demasiado fragmentados para ser reconocidos por su apariencia. Para identificarlos, el equipo dirigido por Svante Pääbo en el Departamento de Genética Evolutiva del Max Planck examinó las proteínas en el hueso. Extrajeron colágeno de más de mil fragmentos y aplicaron un nuevo procedimiento llamado ZooMs para examinarlos. 4 fragmentos eran de humanos. Después, los estudiosos extrajeron el ADN de los huesos y dientes y descubrieron que las secuencias mitocondriales pertenecían a Homo sapiens que, curiosamente, están relacionados con personas de Siberia, España y China.

Al tiempo, otro equipo del Max Planck fechó de manera directa por radiocarbono el colágeno de 95 huesos encontrados en la gruta. Los resultados señalan que datan de hace 43.650 a 45.820 años, e inclusive podrían tener prácticamente 47.000 años. Por lo menos cuatro.000 años ya antes de lo que se pensaba y ocho.000 años antes que los últimos neandertales se extinguiesen en el extremo oeste del continente

Colgante de diente de oso
Conforme los estudiosos, los sapiens de Bacho Kiro traían el pedernal de alta calidad hallado en la gruta desde lugares ubicados a 180 km. Allá lo trabajaban hasta conseguir herramientas como cuchillas puntiagudas, quizá para apresar y muy seguramente para recortar los restos de los animales encontrados en el lugar. Sus restos asimismo sirvieron para fabricar ornamentos personales. Los dientes de oso de las cavernas se transformaron en colgantes, ciertos cuales son sorprendentemente afines a los ornamentos que después (hace unos 44.000 años) hicieron los neandertales en Europa occidental.

«Los últimos neandertales generaron colgantes hechos de dientes de carnívoros horadados hace 44.000 años y jamás ya antes lo habían hecho. El hecho de que los humanos modernos que llegaron a Europa hace 47.000 o bien 46.0000 años fuesen los primeros en generar el mismo género de objetos es una fuerte indicación de que este comportamiento fue adoptado por un conjunto bajo la repercusión del otro», arguye en un e-mail a ABC Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y autor primordial de uno de los estudios.

Para Shara Bailey, coautora y maestra del Departamento de Antropología de la Universidad de la ciudad de Nueva York, «esto confirma que el Homo sapiens fue el primordial responsable de estas creaciones ‘modernas’». Esto es, los neandertales pudieron aprender a hacer esta clase de colgantes de los humanos modernos.

«Si los neandertales hubiesen creado estas herramientas y joyas ‘modernas’, querría decir que tenían habilidades cognitivas más avanzadas que las reconocidas anteriormente», explica Bailey. «Sin embargo, hay algunas semejanzas en las técnicas de fabricación usadas por los sapiens en Bacho Kiro y los neandertales en otros lugares, lo que deja claro que había una transmisión cultural entre los 2 grupos», insiste.

Seguramente esta idea sea muy discutida, puesto que ciertos especialistas en evolución humana están persuadidos de que los neandertales tenían capacidades cognitivas suficientes para efectuar estos instrumentos. Además de esto, es realmente posible que diferentes conjuntos humanos pudiesen inventarlos. «Bueno… Inteligente no debe representar ‘igual que nosotros’ en todo. A propósito, esto asimismo es cierto para el Homo sapiens que vivió hace 200.000 o bien 300.000 años. ¡Creo en la evolución!», afirma Hublin.

El remplazo
La verdad es que a lo largo de lo que es conocido como la transición del Paleolítico medio al superior, entre 50.000 y 30.000 años atrás, el continente europeo ensayó el remplazo y la absorción parcial de los neandertales por los conjuntos de humanos anatómicamente modernos llegados de África. No obstante, este proceso seguramente varió entre zonas y los detalles de la transición prosiguen siendo en buena medida ignotos. «El Paleolítico superior en la gruta Bacho Kiro es el más viejo conocido en Europa. Representa una forma nueva de hacer herramientas de piedra y nuevos conjuntos de comportamiento, incluyendo la fabricación de ornamentos personales que son una desviación de lo que sabemos de los neandertales hasta este momento», afirma Tsenka Tsanova, del departamento de Evolución Humana del Max Planck.

A su juicio, ese paleolítico superior inicial seguramente tenga su origen en el suroeste de Asia y poco después se desplazó desde la gruta de Bacho Kiro hasta sitios en Mongolia cuando el Homo sapiens se desperdigó de forma rápida por Eurasia y se cruzó, influyó y ocasionalmente sustituyó a las poblaciones anticuadas existentes. ¿Se extinguieron nuestra culpa? Hublin piensa que en una gran parte sí, mas eso «no sucedió en una noche. ¡Llevó ocho.000 años!».

Fuente: ABC.es

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