La campaña de la declaración de la renta 2018 afronta su recta final. Si algún contribuyente aún no la ha presentado tiene hasta el próximo 1 de julio como fecha límite para hacerlo. La Agencia Tributaria (AEAT) ha devuelto ya 5.296 millones de euros a 8.158.000 españoles y la cifra aumentará durante los próximos seis meses, plazo máximo para hacer efectivo el reembolso, que podría llegar a las cuentas bancarias hasta el 1 de enero de 2020 sin incurrir en penalizaciones económicas por intereses de demora. Dentro de esas devoluciones, siempre hay que tener en cuenta los miles de millones que los españoles dejan de percibir por desconocimiento. En concreto, los asesores fiscales de la firma TaxDown cifran en 4.100 millones el importe que se cae de los bolsillos de los españoles en devoluciones a las rentas más bajas. En total afecta a ocho millones de contribuyentes –los que no tienen obligación de presentar la declaración por no llegar al mínimo exigido–, que desconocen que pueden reclamar deducciones. Esto podría equivaler, en una cuantificación equitativa, a más de 500 euros por familia. En la mayoría de los casos, el problema comienza cuando el borrador de la declaración del IRPF que llega a los hogares se da por bueno, con la confianza de que los datos ofrecidos por Hacienda son correctos y sin hacer confirmaciones propias. Según la Agencia Tributaria, el 64% de las declaraciones presentadas no modificaron el borrador. Craso error, ya que Hacienda no incluye las deducciones autonómicas, por lo que hay que consignarlas de forma manual. Únicamente un 8% de los contribuyentes se las aplican, lo que se traduce en 234 euros por persona y 356 millones de euros en total que no se devuelven. Pero esa cifra es sólo una mínima parte de lo que los contribuyentes se dejan por el camino en deducciones no aplicadas. Por ejemplo, en la campaña de 2017, y con los datos de Tax Down, 45.000 madres no se aplicaron las ayudas por maternidad, por lo que el Estado se quedó con 402 millones no reclamados. Misma situación con las deducciones correspondientes al Impuesto de Donaciones, 353 millones que fueron a parar a las arcas de Hacienda de cuatro millones de personas que no consignaron esa devolución. Menos contribuyentes, 654.000, no se dedujeron las amortizaciones de la vivienda habitual, que según datos de la AEAT sumaron 940 millones. Finalmente, las 326.000 personas con colegiación obligatoria no se dedujeron sus cuotas de los colegios profesionales. Consecuencia: 75 millones de desgravaciones no aplicadas. Pero los datos que disparan la cifra de deducciones no consignadas se centran en dos áreas: las rentas más bajas y las aportaciones a sistemas de previsión social. Entre los primeros hay ocho millones de personas que no declaran por no tener obligación de hacerlo al no llegar al mínimo exigido. Estos son los que dejaron de percibir los citados 4.100 millones. Respecto a los segundos, existen 13 millones de españoles que no declaran sus aportaciones a los sistemas de previsión social, lo que se traduce en 3.500 millones de euros. Si se contabilizan el número total de deducciones no aplicadas, la cifra de lo que se «regala» al Estado sin quererlo se dispara a 9.000 millones de euros- El fin de la tributación por las prestaciones de maternidad y paternidad, la reducción de cuota para rentas bajas o las mayores deducciones para la inversión en nuevas empresas, familias numerosas o gastos de guardería son otras desgravaciones que se deben tener en cuenta. La mayor parte procede de la Ley de Presupuestos de 2018, aunque la exención de los permisos de maternidad y paternidad se produjo por una sentencia judicial.

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