Dos días después, el Gobierno ya ha enmendado su Plan de Restauración. Marcha atrás en la supresión de la tributación conjuntamente en el IRPF, de la que ahora se favorecen cuatro con dos millones de personas y dos,1 millones de hogares, conforme ha adelantado ‘El País’. Fuentes del Ministerio de Hacienda confirman a ABC que esta medida no se marcha a arrancar tal como semeja venir planteada en el plan remitido a Bruselas, sino se marcha a aguardar al dictamen de los especialistas para la reforma tributaria, y que además de esto se tendrá presente las recomendaciones y pronunciamientos que realice la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef).

La polémica está servida, a apenas un par de días de que se festejen las elecciones a la Comunidad de la capital de España. El documento mandado a la Comisión Europea es claro dada la redacción del texto: «Se incluye la paulatina desaparición de la reducción por tributación conjunta a través de el establecimiento de un régimen transitorio, debido a que produce un desincentivo a la participación laboral del segundo perceptor de renta (primordialmente mujeres)», reza el documento remitido. Además, esta se trata de una medida polémica que ha sido incluida en el anejo IV del Plan de Restauración, titulado «Análisis sectorial de Aspectos de Igualdad de Género y Oportunidades». O sea, la resolución se había puesto en las políticas de produzco.

Este movimiento llega asimismo tras las críticas de los partidos de la oposición, singularmente del Partido Popular. «Sánchez ahoga otra vez a clases medias y familias. Socialistas y marxistas proseguirán gastando y el resto pagando. De esta manera aguantamos los españoles con nuestro salario las nóminas de su macro-Gobierno y corte de asesores», apuntó mediante Twitter la portavoz de los populares en el Congreso, Cuca Gamarra.

La bonificación favorece actualmente al 16,9% de los hogares y el 18,5% de los impositores que efectúan la declaración de la Renta, suponiendo una pérdida del tres,3% de los ingresos en el IRPF. Se trata de una reducción en la base imponible para los impositores que prefieran tributar conjuntamente por las rentas de la unidad familiar. En el caso de matrimonio con hijos menores, el mínimo exento que fija la bonificación alcanza los tres.400 euros anuales. En ausencia de matrimonio o bien en separación legal, asciende a dos.150 euros. Conforme la Airef, la bonificación por este término que el Gobierno había planteado eliminar supone una pérdida de ingresos de dos.393 millones de euros. De este modo, hasta el instante de la rectificación, lo que se estaba poniendo a los perjudicados era una subida de impuestos enmascarada por ese montante. No obstante, en los Presupuestos Generales del Estado de 2021, el Ejecutivo calculaba que representaba 1.070 millones menos este año.

Régimen transitorio
Hasta la rectificación del Ministerio de Hacienda, el Ejecutivo no detallaba en el Plan de Restauración en qué momento aprobaría la medida, si bien sí que lo haría estableciendo un régimen transitorio y progresivo. En verdad, la Airef planteaba en su evaluación sobre beneficios fiscales publicado hace unos meses «acelerar su paulatina desaparición a través de el establecimiento de un régimen transitorio», compensando el efecto negativo que tendría con «nuevos incentivos a la participación laboral de las mujeres». La reducción favorece a aquellos hogares en los que uno de los 2 cónyuges no tiene ingresos del trabajo o bien son muy reducidos. De este modo, los rendimientos del trabajo que percibe uno de los 2 cónyuges tributan menos conjuntamente que si lo declarase de forma individual.

La Autoridad Fiscal señalaba que «esta figura puede producir incentivos negativos sobre la oferta laboral de las mujeres, que acostumbran a ser el miembro del hogar con menor nivel de renta». De esta manera ocurre en verdad en el 84,3% de los casos. La Airef resaltaba además de esto que la participación laboral femenina de España era inferior a la de la Eurozona, con un 62,8% frente al 67,7%.

La corporación comprobaba que desde 2008 -la bonificación se introdujo en 2007 en los presentes términos, aunque existe de una forma o bien otra desde 1978- el impacto de la reducción había ido mermando por la mayor integración de la mujer al mercado de trabajo. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, eso sí, hubo un repunte por el deterioro en el mercado de trabajo, para proseguir reduciéndose su peso desde 2013.

«Por su naturaleza de reducción, el costo se concentra más entre las rentas altas. Particularmente, el 10% de mayor renta (con ingresos desde 43.448 euros) produce el 19,5% del costo total del beneficio (466 millones de euros). El beneficio, al recaer sobre prácticamente todos los niveles de renta, es neutral desde la perspectiva de la desigualdad», recogía la Airef en su informe. Los adjudicatarios se concentran en mayor medida entre los impositores de mediana y avanzada edad: «Los mayores de 55 suponen un 48% del total de adjudicatarios y absorben el 51% del costo total. Esto es debido a que, en estos hogares, la participación laboral femenina es más baja», señalaba la Airef.

Fuente: ABC.es

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