A Alejo Morodo, hijo del embajador de España en Venezuela con José Luis Rodríguez Zapatero, Raúl Morodo, hubo un tiempo en que la declaración de la Renta le salía a devolver. Conforme la información que obra en el sumario de
la causa que les estudia
al lado de otros familiares y asociados por blanqueo de fondos provenientes de la petrolera estatal venezolana PDVSA, la Hacienda devolvió al supuesto asesor y su empresa «pantalla» más de 225.600 euros en cuatro ejercicios, si bien la liquidación en su favor fue superior por el hecho de que hubo cuantías que no llegaron a cobrarse.

Específicamente, Alejo Morodo se favoreció de una devolución de Hacienda de cuatro.961 euros en 2013, de 79.672 euros en 2015 y de otros 17.567 euros en 2016 con las declaraciones que presentaba a título individual o bien conjuntamente con su mujer, asimismo encausada en la Audiencia Nacional por este tema.

Mientras que, su mercantil Furnival, empleada para facturar a PDVSA sin justificación real ni lógica comercial alguna conforme a los estudiosos, ingresó de la AEAT 116.339 euros en 2015, mismo año en que Morodo Abogados, su otra empresa de la que el embajador tiene un 20%, percibió seis.886 euros.

En estas datas, Alejo Morodo estaba ya cobrando de PDVSA, puesto que los negocios con la petrolera empezaron al poco de dejar su padre el puesto de embajador en 2007 y se extendieron por lo menos hasta 2015, conforme a la documentación que obra en el sumario.

Específicamente, entre 2008 y 2011 recibió de la petrolera y su filial ibérica 936.392 euros, que se aúnan a los más de cuatro,5 millones que percibiría en los 4 años siguientes. Todo, por supuestos servicios de consultoría que
Hacienda considera una «simulación», por el hecho de que no hay perseverancia alguna de que llegaran a prestarse y por el hecho de que se facturaban a través de 2 sociedades sin actividad ni empleados ni más gastos que los personales del propio Alejo Morodo. Concluye que, de existir el trabajo, se trataría de una tarea «personalísima», de forma que si creó las mercantiles fue para evitar impuestos.

En esos años, con todo, el cómputo le era conveniente. No obstante, al poner bajo la lupa todos y cada uno de los números, Hacienda lo que ha encontrado es por lo menos 2 delitos fiscales agravados que le imputa por los ejercicios de 2013, cuando defraudó 733.144,75 euros y 2014, cuando la cuota asciende a 444.663,79 euros. En 2012 fueron 600.000, mas ya está precripto.

La cuota del embajador
En lo que se refiere a los ejercicios de 2015 y 2016, la Unidad de Apoyo de la Fiscalía Anticorrupción está en ello. Cuando se judicializó la causa se suspendieron las investigaciones de la Hacienda para eludir duplicidades. Ahora, se trabaja en ampliar la información y también incluir a más investigados, como la mujer del embajador.

A él asimismo se le imputa un delito fiscal, si bien conforme Hacienda defraudó en 2013 y en 2014. En el primer año, lo detraído ascendió a 54.567 euros, que no es delito por estar bajo el límite de 120.000. En el segundo, lo excedió, con 126.222 euros de cuota defraudada.

En su caso, debe ver con las trasferencias que recibió de su hijo proveniente de sus negocios con PDVSA y que no declaró. En 2013 y 2014 recibió 335.000 euros y si bien tanto en las inspecciones de Hacienda como frente al Juzgado insistió en que era un préstamo, no constan ni contrato ni devolución ni intereses que de esta forma lo prueben. En 2015 la trasferencia fue de 142.000 euros, cuya tributación se examinará en el informe terminante.

«Contactos de alto nivel»
La inspección de la Hacienda sobre los negocios de Alejo Morodo puso al descubierto que «se infringen todos y cada uno de los principios contables de imagen leal del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados» tanto en Furnival como en Aequitas, la otra empresa que administraba y donde PDVSA además de esto, era el único cliente del servicio.

Hacienda preguntó aun a Julia Van Den Brule, que en esos años trabajaba en la asesoría jurídica de PDVSA y que en el mes de octubre de 2018 declaró que no conocía los contratos con Furnival. Frente a la Inspección afirmó que Alejo Morodo tenía «funciones de asesoramiento internacional, asesoramiento para la apertura de las oficinas en Portugal, como asesoramiento en temas puntuales», sin saber cuáles.

«Es evidente que estas 2 empresas que facturan a PDVSA una elevada cuantía, no pueden pasar inadvertidas en el departamento para el que aparentemente prestan servicios», concluía Hacienda.

Además de esto, apuntaba otro detalle: conforme Van Den Brule, el hijo del embajador se reunía con el primo de Hugo Chávez, el entonces vicepresidente de refinanciación y ya antes presidente de la filial de PDVSA Citgo, Asdrúbal Chávez; como con Eulogio Del Pino, que era vicepresidente de Exploración y cuando fue detenido por corrupción en el mes de noviembre de 2017, era ministro del Petróleo por orden de Nicolás Maduro.

«Las relaciones que sostenía lo eran al más alto nivel, lo que abunda todavía más en la demostración del hecho de que era , y solo , quien efectuaba el servicio personalísimo y reservado en PDVSA», afirmaba el informe de Hacienda.

Fuente: ABC.es

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