El Gobierno lleva días lanzando un mensaje de calma a los empresarios, que se muestran muy inquietos por la entrada de Podemos en un próximo Ejecutivo. En sus asambleas segregas en La Moncloa, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, le ha pedido a Pablo Iglesias que sostenga la boca cerrada contra el poder económico, cuando menos hasta el momento en que se celebre la investidura. Al mismo tiempo, los socialistas demandan al ámbito empresarial un margen de confianza, con garantías de que las reformas van a ser reservadas y que el control de la Comisión Encargada para Temas Económicos, un órgano clave, va a quedar a cargo de la futura vicepresidenta, Nadia Calviño.El jefe de gabinete presidencial, Iván Redondo, y los ministros del ámbito, han hecho llegar una consigna clara: va a haber estabilidad. «Una cosa es la oposición y otra muy diferente regir, Podemos se frenará», les aseguró un ministro del área económica a múltiples empresarios como garantía de que las huestes de Unidas Podemos se moderarán. Mas muchos le devolvieron una pregunta: ¿Cuánto tiempo va a tardar Pablo Iglesias en montarla nuevamente?La pasada semana, en el impresionante auditorio de CaixaFórum en la capital española, se festejó un esencial foro de discusión empresarial bajo la presidencia de Carmen Pelado. Frente a los máximos responsables financieros y empresas del IBEX, la vicepresidenta del Ejecutivo en funciones fue tajante: «El Gobierno distanciará extremismos y radicalidades». En charla con los asistentes, Pelado resaltó el ahínco por lograr pactos «con quienes no piensan igual que uno», en clara alusión a Podemos y Esquerra Republicana, algo que preocupa mucho al planeta económico.La número 2 aseguró que trabajan a medio y a largo plazo, con una gran precaución y prudencia. Frente a la insistencia de los empresarios no desveló las piezas ocultas del acuerdo con ERC, mas sí que repitió que no va a haber sobresaltos. El consejero encargado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, una de las psiques más lúcidas del ámbito bancario de España, aseveró que las compañías deben regirse por la moral y recordó los 3 grandes desafíos: la transición energética, la digital y la reducción de las desigualdades.La vicepresidenta en funciones comentó en privado que Podemos no aceptará ninguna responsabilidad económica relevante y que la ortodoxia europea imperará sobre las emociones radicales.Sin embargo, los empresarios creen que una cosa es jurar y otra dar trigo. Muchos de ellos se preguntan quién impedirá que Pablo Iglesias vuelva con sus ataques contra el sistema de finanzas y la llamada «casta de los ricos», a la que ahora mismo ya pertenece, el techo a los alquileres o bien la reforma laboral. Los «gurús» económicos temen una Legislatura muy inestable, con una izquierda y unos partidos separatistas que parten en 2 el arco parlamentario. «Nos solicitan confianza, mas estamos en guardia», advierten. A su modo de ver, lo que se aproxima va considerablemente más allí que un simple cambio de gobierno y se temen que se llegue a generar un giro radical del sistema económico y territorial. Es decir, un nuevo régimen y una segunda transición.Aunque la vicepresidenta fue cautelosísima sobre la investidura y el acuerdo con ERC, prácticamente todos lo dan por cerrado. En exactamente el mismo acto, un «halcón» político curtido en negociaciones, el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, reflexionó: «Habrá pacto por un factor clave de necesidad, los dos partidos se necesitan». Otros, no obstante, sospechan de los republicanos: «No son de fiar».El horizonte judicial de Oriol Junqueras, la profunda división y radicalidad de sus bases, al lado de las presiones del fugitivo Carles Puigdemont, enrarecen incluso más el entorno. Los empresarios recuerdan que la llegada de Podemos al Gobierno y el enfrentamiento catalán provocan el parón a múltiples proyectos y también inversiones esenciales. Desde Moncloa, a este respecto, insisten en que las reformas que se harán van a ser graduales, haciendo hincapié en que el «ogro» morado no lo va a ser tanto, y que todo se concretará en una mesa negociadora entre patronal y sindicatos, bajo la atenta vigilancia de Bruselas.La destacada empresa y los máximos líderes de la Banca de España coinciden en demandar pronto un gobierno estable que suprima incertidumbres y acometa reformas urgentes. Todos reciben el mensaje de Moncloa con determinado alivio, si bien asimismo con inseguridad, puesto que desconfían de la reacción de Iglesias cuando acaricie el poder. Para ellos habría sido mucho mejor un Gobierno moderado y unos Presupuestos Generales de coordenadas económicas con la UE que garanticen la estabilidad fiscal, sin tocar la reforma laboral, todo, al lado de un enorme Acuerdo de Estado entre partidos constitucionalistas.Las bóvedas de la CEOE y la patronal catalana Foment del Treball, los consejeros encargados de los grandes bancos y directivos de las compañías energéticas del IBEX lanzan un llamamiento unísono: la inseguridad y los vaivenes son mortales para la economía. Todos sin salvedad destacan la necesidad de estabilizar lo antes posible la política para robustecer los ámbitos económicos en un marco claro competitivo, sin olvidar una apuesta firme por la utilización y la España productiva.Los empresarios, además de esto, no esconden su decepción ante la carencia de acuerdos: «Algunos partidos han probado falta de liderazgo, compromiso y responsabilidad», apuntan. Múltiples de ellos aun denuncian «mucho ego personal» ya antes que el interés general y lo lamentan: «Tenemos mucho político adolescente». Por esta razón, esperan que tras la investidura se imponga el los pies en el suelo, con las reformas precisas y que se alcancen Acuerdos de Estado en cuestiones clave para el tejido empresarial y financiero de España.Descartado el pacto entre los 2 grandes partidos, Partido Socialista y Partido Popular, los empresarios acogen el horizonte como un mal preciso, con dudas sobre el resultado final y la situación que adoptará el partido de Pablo Iglesias y las concesiones a los separatistas. Carmen Pelado les repitió que se acometerán reformas estructurales esenciales, sin extremismos de ningún género, en una economía muy abierta y con grande desafíos de futuro.«La situación no está para tirar cohetes», insisten los empresarios frente al miedo de que la agenda política, la llegada de la izquierda radical y un Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados muy fragmentado acentúen aún más la inseguridad. Todos veían con buenos ojos un enorme pacto entre el Partido Socialista y el Partido Popular, o bien aun de los socialistas con Ciudadanos.«Estamos huérfanos de políticos responsables», murmuran con la esperanza de un Gobierno estable, moderado y, sobre todo, que cumpla con las reformas estructurales sin desfases presupuestarios y sin salirse de la ortodoxia europea.De instante, esperan con expectación y de esta manera acogen el mensaje de calma del Gobierno: «Es imposible hacer un pronóstico».Más impuestos para financiar la barra libre socialElevar el IRPF a las rentas altas, más impuestos indirectos y elevar los tributos de Sociedades y Patrimonio resultan prioritarios para el futuro Gobierno y sus medidas sociales: más SMI, una renta básica universal y la subida al IPC de las pensiones.Objetivo: terminar con la última reforma laboralAmbos partidos desean borrar la reforma laboral del Gobierno de Mariano Rajoy, mas asimismo reformar el Estatuto de los Trabajadores, reducir la jornada de trabajo a 34 horas, subir el SMI sobre los 1.000 euros y supervisar los convenios.La banca, en el punto de atención de PodemosPoder supervisar a la banca. Ese es el enorme sueño de Pablo Iglesias. Mas este tema encara al Partido Socialista con Podemos. A absolutamente nadie se le escapa que Bankia está en la diana podemita, mas asimismo el resto, al que demandarán todo el dinero del rescate.

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