La semana en la que los casos positivos se desbocaron hasta saltar la barrera de los 600 contagios en un día, uno de los especialistas que es parte del comité clínico que traza la plan de actuación para salir del embrollo explica la actual situación y de qué manera abordar una pandemia de la que, aclara, «saldremos». Se trata del doctor Pedro Rascado, organizador del Plan Nacional de desescalada para las Unidades de Cuidados Intensivos.

Galicia es la comunidad que mejores registros lanza, a pesar del repunte de esta semana. ¿Proseguimos estando mejor que en la primera ola?

Sí, la situación no es equiparable. Estamos mejor por el hecho de que en la primera ola no se podían hacer PCRs como las hacemos ahora, lo que nos deja diagnosticar prácticamente todos los casos, incluyendo los asintomáticos.

El comité tomó medidas concluyente para frenar la escalada en puntos calientes como Santiago, Verín o bien O bien Carballiño. Mas, ¿hay quien apuesta por mayores limitaciones?

No conozco esa disensión, se toman resoluciones consensuadas que se transmiten a la Consellería. Esta semana hubo que tomar resoluciones más restrictivas por el hecho de que se vio que, si bien la situación prosigue siendo mejor que en el resto de España, se está generando un incremento de casos. Lo hicimos en la línea de actuar precozmente.

¿Estaría en favor de un toque de queda, restricción nocturna de la movilidad o bien cualquier otro homónimo?

No me agrada llamarlo toque de queda por el hecho de que suena extraño. Todas y cada una de las medidas van en la línea de limitar los contactos interpersonales para eludir la transmisión que se genera en ambientes familiares y de amigos. Estas limitaciones de movilidad nocturna son una posibilidad que hay que valorar conforme el contexto, la situación, la incidencia… Ni lo descarto ni lo dejo de descartar, las medidas se valoran y se toma la mejor resolución para cada situación.

¿Sería precisa una restricción de este modo para salvar la Navidad?

Debemos tener claro que estamos frente a una pandemia y que el virus va a continuar con nosotros a lo largo de meses hasta el momento en que tengamos una vacuna que nos cambie la perspectiva. En todo este tiempo hay que tomar resoluciones dependiendo de la evolución, de la incidencia. Lo cierto es que no hay una relación directa entre haremos ahora esto, por el hecho de que en un mes son las Navidades. No. Haremos ahora esto por el hecho de que la situación nos fuerza. Hay que tomar resoluciones cada semana en función de los indicadores y de este modo va a ser a lo largo de meses.

¿Una parte de la salida a esta segunda barahúnda de contagios pasa por hacer más test para brotar asintomáticos?

Pasa por que seamos capaces de sostener las medidas de cautela, utilizando siempre y en toda circunstancia la mascarilla, sosteniendo la distancia social y limitando los contactos. Desde ahí es cierto que hay que procurar diagnosticar todos y cada uno de los casos posibles para aislarlos, advertir los contactos y sostenerlos en cuarentena. Mas el paso inicial es que todos cooperemos en el momento de trasmitir la infección. Hacer PCRs no cura, solo diagnostica.

¿De qué manera van a poder influir los test de antígenos que se prueban en centros de salud y centros de salud, más económicos y con resultados en 15 minutos?

Todas y cada una de las posibilidades diagnósticas que tengamos son bienvenidas y el test de antígenos tiene una ventaja, que es rapidísimo en el tiempo de contestación, más que una PCR tradicional. Va a haber que valorar el programa conduzco para poder ver exactamente en qué conjuntos de pacientes se harán, si bien ya tenemos protocolos para eso. El propósito es diagnosticar a los pacientes lo antes posible mejor.

La presión hospitalaria en Galicia, muy bajo la media, es uno de los indicadores que mayor calma nos transmite. Llegado el momento, ¿nuestra comunidad podría atender a pacientes de otras autonomías con mayor presión?

Podría darse el en caso de que hubiese que trasladar a pacientes, mas no creo que eso nos deba ocupar ya. No cabe duda de que los recursos hay que compartirlos. En la primera ola se compartieron respiradores, mas debemos ponernos en la situación de qué haremos para supervisar las infecciones sin llegar a esa situación.

Está en nuestra mano…

La responsabilidad individual es básica. Uno debe proponerse cuántas veces se sacó la mascarilla durante el día estando con una persona que no vive en su casa. Y esos son los comportamientos que hay que eludir por el hecho de que son las cosas que generan los contagios. Aun en ese conjunto limitado de nuestros contactos, siempre y en toda circunstancia debemos ir con mascarilla. El peligro cero no existe, mas si hacemos esto seremos capaces de supervisar los contagios.

Hace un mes estábamos preocupadísimos por la apertura de los institutos, mas se ha probado que los pequeños no son un foco de contagio…

Los institutos son ambientes seguros por el hecho de que tienen protocolos. Es cierto que había la duda de que los pequeños podían ser vectores esenciales de transmisión, mas semeja que no es cierto. Los institutos no son el inconveniente ni el foco. El inconveniente son los ambientes en los que nos desatendemos, familiares y de amigos, en los que bajamos la guarda.

¿Un mensaje a la esperanza?

Sí, en el mes de marzo nos encarábamos a lo ignoto y ahora enfrentamos algo más conocido en el comportamiento del virus y más conocido en lo que debemos hacer para prevenirlo. Es cierto que no tenemos un tratamiento, mas sí sabemos cuáles son las medidas de prevención.

¿Confía en una vacuna?

Sí. No sé exactamente en qué instante llegará por el hecho de que deben pasar unos ensayos que tienen unos tiempos. Mas espero que la vacuna nos dé una solución en un largo plazo. Ahora no tenemos una vacuna a fin de que nos pinchen el brazo, no obstante, tenemos una que nos podemos poner en la cara: la mascarilla.

Fuente: ABC.es

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