Solo en 2018, a nivel del mundo, se vendieron más de 200 millones de altífonos inteligentes, conforme una investigación de Strategy Analytics, más del triple que en 2016. Conforme los asistentes de voz se transforman en una parte más de nuestra vida rutinaria, se generan 2 fenómenos simultáneos. Por una parte hay un mayor control sobre de qué manera las compañías de tecnología (Google, Amazon, Baidu, Apple, AliBaba y Xiaomi, por nombrar ciertas) manejan la información que consiguen de las grabaciones que hacen quienes tienen acceso a ellas. El otro fenómeno está más vinculado a los usuarios: día a día somos más siendo conscientes de cuánto conseguimos de servicios y cuánto damos de privacidad a cambio. Esta semana se ha liberado un nuevo inconveniente vinculado a esta privacidad. Todo empezó en el momento en que un medio belga (VRT NWS) notificó que terceras empresas, asociadas a Google, tuvieron acceso a las grabaciones de voz de Google Assistant. Se trata de algo afín al «affaire» que vivieron Fb y Analytics unos años atrás con los datos personales de millones de personas. Solo que en un caso así se trata de grabaciones que contenían información reservado, como direcciones, conversaciones entre progenitores y también hijos, llamadas de negocios y otras que poseen todos género de información privada. En suma, los cronistas belgas tuvieron acceso a más de 1.000 grabaciones. De ellas 153 eran lo que podríamos llamar con benevolencia «accidentales», esto es, ocasiones en las que el usuario del altífono no había tenido la pretensión de solicitar la ayuda de Google. Además de esto, el informe halló que de manera frecuente era posible determinar la identidad de un usuario por el hecho de que las grabaciones en sí revelaban detalles personales. Otras, en cambio, contenían información altamente sensible y más privada todavía, como conversaciones de pareja, consultas médicas o bien personas en situaciones de violencia familiar, solo por nombrar ciertas señaladas por los cronistas. Para explicar lo sucedido, Google ha publicado un artículo en el que apunta que frecuentemente se asocia con especialistas en idiomas de todo el planeta que examinan y transcriben un «pequeño conjunto de consultas» para asistir a Google a entender mejor decenas y decenas de idiomas. El artículo, firmado por David Monsees, gerente de producto de Google, asevera que solo un 0,2% de todos y cada uno de los fragmentos de audio son revisados por especialistas en idiomas, y que no están asociados con cuentas de Google a lo largo del proceso de revisión. Esto es, se escucha el contenido mas no se sabe quién lo ha dicho, conforme asevera Monsees, contradiciendo la información de los cronistas belgas. ¿Para qué exactamente precisa Google especialistas en idiomas en sus altífonos inteligentes? Lo que hace que esta tecnología sea inteligente no es tanto su capacidad para contestar preguntas o bien conectarse a la red, sino más bien su habilidad para aprender. Y para esto es indispensable oir y cuanto más, mejor. Aprenden de nuestras preferencias, rutinas, mas asimismo de nuestro acento, entonación e incluso de nuestra pronunciación en otros idiomas (como al solicitar una canción). De este modo es muy posible que el altífono de nuestro hogar, si lo utilizamos mucho, reconozca con perfección el título original de una película, mas otro, del mismo modelo, exactamente el mismo año y comprado en exactamente la misma urbe, tenga dificultades: no ha aprendido de nosotros. Un caso clarísimo de esto es que cuando Amazon estaba finalizando de hacer que Alexa hablara de España. Se dio a probar a cientos y cientos de personas en todo el país, desde Galicia a Cataluña, una demanda enorme que les dejó crear una extensa biblioteca de acentos y modismos locales. De ahí que precisan los altífonos inteligentes grabar contenido y esa es la razón para contar con especialistas en idiomas: muchas palabras en castellano no tienen ningún sentido ofensivo, mas en español sí. Díganselo a un argentino si no… En este contexto Google tuvo, mediante su artículo, una contestación cuanto menos sorprendente. Primero, defendió el proceso de transcripción como una parte precisa para otorgar tecnologías de asistencia de voz a sus usuarios internacionales (lógico), mas asimismo apunta que se prepara para investigar y tomar medidas contra los responsables de filtrar la información a la Prensa. «La transcripción es una parte crítica del proceso de desarrollo de esta tecnología –explica Monsees –, y es precisa para crear productos como el Asistente de Google. Terminamos de descubrir que uno de los responsables de la revisión de los audios ha violado nuestras políticas de seguridad de datos al filtrar información reservado. Nuestros equipos de contestación de seguridad y privacidad se han activado en este tema, están estudiando y vamos a tomar medidas. Estamos efectuando una revisión completa de nuestras medidas de protección para eludir que una conducta inadecuada como esta vuelva a acontecer (…)». En extrañas ocasiones, los dispositivos que tienen el Asistente de Google incorporado, pueden probar lo que llamamos una «aceptación falsa». Esto quiere decir que un estruendos o bien palabras en el fondo, hacen que nuestro «software» lo interprete como la palabra clave (por servirnos de un ejemplo «Ok Google»). No hay sistema infalible Tenemos una serie de protecciones para eludir que se generen falsas aceptaciones en su hogar. Como es lógico no hay sistema infalible y estas barreras no siempre y en toda circunstancia evitan las «aceptaciones falsas».Es decir, sí en ocasiones se graban conversaciones sin que hayamos activado el asistente de voz, mas en vez de explicar a los usuarios de qué manera, quién y porqué escucha nuestras conversaciones, vamos a ir tras quien ha hecho público esto. En caso que deseemos borrar toda la información guardada por Google, basta ir a nuestra cuenta, escoger Privacidad y personalización y borrar o bien desactivar todas y cada una de las opciones que nos interese sostener en privado. Mas la realidad es que esto no es solo un inconveniente de Google. Continuamente damos permisos a fin de que aplicaciones y servicios accedan a nuestra galería, contactos, localización o bien micrófono. Netflix El 10 de diciembre de 2017, a las 21:52, la cuenta de Twitter de Netflix USA, publicó lo siguiente: «A las 53 personas que han visto »Un príncipe de Navidad» día a día a lo largo de los últimos 18 días: ¿Quién les ha hecho daño?» Si lo pensamos a lo largo de un segundo empieza a ser un tanto desapacible saber que Netflix guarda la información de todos nuestros programas, cuántas veces los vemos y dónde (por el hecho de que la programación cambia en dependencia del país). ¿Por qué razón guarda esta información, en vez de solo examinarla, si es un servicio de pago? La contestación es otra pregunta: ¿Cuánto pagaría Fb por saber qué series vemos? Amazon Últimamente la compañía de Jeff Bezos debió contestar a un miembro del Senado de U.S.A. sobre el empleo de los registros de voz de los usuarios. Todo habría empezado por una investigación del medio periodístico «CNET» que descubrió que las grabaciones de Alexa se sostenían salvo que los usuarios las suprimieran manualmente y que ciertas transcripciones de voz jamás se suprimieron. Además de esto, un informe de «Bloomberg» halló que los trabajadores y contratistas de Amazon a lo largo del proceso de revisión tuvieron acceso a las grabaciones, como a un número de cuenta, el nombre del usuario y el número de serie del dispositivo. Apple En un caso así no se trata de un empleo extraño de la tecnología por la parte de Apple sino de un fallo en sus sistemas. La compañía de Cupertino anunció que ha desactivado provisionalmente la aplicación de walkie-talkie del Apple Watch al advertir una vulnerabilidad que dejaba que se usase para oir conversaciones de terceros. El fallo fue denunciado por un usuario y Apple confirmó que sí, que es posible oir desde el reloj conversaciones que tuvieran sitio en el iPhone de otra persona. En un comunicado, Apple aseguró no tener perseverancia de que absolutamente nadie haya utilizado la vulnerabilidad, lo que es bastante obvio: son poquísimos los que denuncian que han estado invadiendo la privacidad extraña…Ni siquiera cuando les cogen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *