España, Rusia, Uruguay o bien Venezuela han dedicado parques, teatros, calles y plazas, bibliotecas, asociaciones culturales y premios literarios a Rosalía de Castro. Asimismo hay coros musicales y hasta un aeroplano de Iberia bautizados con su nombre. El último billete de 500 pesetas se emitió con su semblante y una imagen de su casa- —Isabel la Católica y han sido las únicas mujeres retratadas en un billete español—. Además de esto, el día das Letras Galegas memora el aniversario de la publicación de Cantares gallegos cada 17 de mayo. No está nada mal para una hija de progenitores ignotos, nacida en la timorata sociedad de 1837.

Contemplo su monumento en el compostelano camino de la Herradura, en el parque de la Alameda. Esta urbe asimismo le dedica otra estatua, instalada en la plaza de Vigo. Es natural tanto homenaje, en tanto que Rosalía nació acá, en Santiago, en una casa ya desaparecida del Camiño Novo. No procuren la calle por ese nombre, lo cambiaron: el día de hoy lleva por nombre Rosalía de Castro.

El billete de 500 pesetas con el semblante de Rosalía de Castro
(Banco de España / Wikipedia)

El padre de la versista era sacerdote, y la madre, una joven de familia bien aunque muy venida a menos. Bautizaron a la pequeña en la capilla del Centro de salud de los Reyes Católicos con los nombres María Rosalía Rita. Constó como “hija de progenitores incógnitos” para resguardar la dignidad paterna. Una criada figuró como madrina y se hizo formalmente cargo de la pequeña, a fin de que no fuera a parar a un hospicio.
Hasta los 8 años, Rosalía estuvo bajo la custodia de una tía, en la casa paterna d

e Castro de Ortoño,
una aldea del ayuntamiento coruñés de Ames. La casa conserva su aspecto general, incluidos un hórreo y un palomar, si bien ha alterado múltiples veces de manos desde ese momento. El día de hoy es una propiedad particular. La futura escritora descubrió allá la vida campesina, y asimismo la lengua, las opiniones y unas costumbres rurales que después transmitiría en su obra Cantares gallegos.

La iglesia San Xulián de Bastavales en Castro de Ortoño

La iglesia San Xulián de Bastavales en Castro de Ortoño
(Lmbuga / Wikipedia)

En Castro de Ortoño, Rosalía oyó las campanas de la iglesia de San Xulián de Bastavales, presentes en su obra, y paseó por las riberas del río Sar, donde quizás conociese a la Dama del Sar, una sirena que tapona el cauce fluvial con sus negras melenas y de este modo provoca inundaciones. Asimismo frecuentó la próxima Carballeira de Santa Minia, escenario de fiestas y fiestas populares, y la románica colegiata do Sar, el día de hoy declarada Bien de Interés Cultural. Un siglo tras su paso, en el mes de octubre de 1923, jóvenes intelectuales crearon el seminario de Estudos Galegos en Ortoño.
Si ese núcleo acoge las raíces paternas de la escritora, la Casa Grande de Arretén, en Padrón, cobija las maternas. La construcción es del siglo XVI y indica la prosapia de los Castro. Continúan ciertos elementos citados por Rosalía, como la capilla y la bella fuente, o bien el extenso balcón con balaustrada. En la actualidad es la sede de la bodega Pazo de Arretén, cuyos vinos pertenecen a la Denominación de Origen Rías Baixas.

Casa museo de Rosalía de Castro en Padrón

Casa museo de Rosalía de Castro en Padrón
(Cookie – Wikipedia)

No se sabe con precisión en qué momento la madre de Rosalía llevó a la joven consigo a Santiago de Compostela y se encargó de ella. Entre 1851 y 1855 compartieron el número seis de la rúa 2 Bautizados. En ese periodo, Rosalía recibe clases de dibujo y música, disciplinas que se consideraban convenientes para una señorita, en contraste a la gramática o bien las matemáticas. Asimismo asiste a las actividades culturales que el Liceo de la Juventud organiza. Allá confraterniza con jóvenes talentosos mas inconformistas, como Eduardo Pondal, Aurelio Aguirre o bien, sobre todo, el historiador Manuel Murguía.

Con el tiempo, Cantares gallegos se considerará la primera gran obra de la literatura gallega moderna

El 2 de marzo de 1856 sucede un hecho excepcional en el vecindario de Conxo, el día de hoy absorbido por Santiago: estudiantes, obreros y artesanos comparten una comida, en la que los jóvenes —de clase alta— sirven al resto de comensales; es un interclasista ademán de fraternidad y compañerismo. El evento va a pasar a la historia como ‘El banquete de Conxo’ y desencadena un enorme escándalo, por acontecer mientras que se ha declarado el estado de lugar para frenar las algaradas proletarias. Las autoridades lo consideran una provocación socialista. Hay rastros de que Rosalía participa en ese ágape. Su sensibilidad social aflora.

Solo un mes después, en el mes de abril de 1856, la joven se traslada a Madrid. Allá vive con unos familiares en el número 13 de la calle Ballesta. En 1857, Rosalía publica un folleto de poesías en lengua española, titulado La flor. Manuel Murguía le dedica una crítica muy conveniente en el jornal liberal La Iberia. Rosalía y Murguía contraen matrimonio el 10 de octubre de 1858 en la iglesia madrileña de San Ildefonso.

La iglesia de San Ildefonso en Madrid, donde se casaron Rosalía y Murguía

La iglesia de San Ildefonso en la capital de España, donde se casaron Rosalía y Murguía
(alexat25 / Getty Images/iStockphoto)

No se sabe mucho sobre el carácter de Rosalía.Algunos autores la han definido como una persona solitaria, mal dotada para la felicidad y más bien incrédula en comparación con amor. Es presumible que su condición de ’hija de cura’, fruto de amores prohibidos, condicionara su talante taciturno, si bien seguramente la mala salud asimismo influyera en su descreimiento existencial. Su médico de cabecera, el catedrático Maximino Teijeiro, la mentó en alguna ocasión como “Mi eterna enferma”. Ciertas cartas que mandó a su marido mencionan a de qué forma las enfermedades condicionan su cada día y le complican la sonrisa. Murguía la incitó a la escritura, creyó en ella, y movió cielo y tierra para la publicación de Cantares gallegos, su primer libro.

La lengua gallega estaba desacreditada entonces: se asociaba a campesinado y clases bajas, a ignorancia y atraso, en contraposición con el castellano, el vehículo aparentemente natural para la transmisión de la cultura. Rosalía ignora esos prejuicios, y reafirma sus orígenes y su lengua materna. Con el tiempo, Cantares gallegos se considerará la primera gran obra de la literatura gallega moderna.

Hay parques, teatros, calles y plazas, bibliotecas y hasta un aeroplano bautizados con el nombre de Rosalía de Castro

7 meses tras casarse, Rosalía dio a luz a su primera hija, Alejandra, en S. de Compostela. El matrimonio radica en el número 1 de la rúa da Conga. Prosiguieron 6 hijos más, todos nacidos en Galicia; 2 murieron de forma prematura. En 1859, Rosalía publica su primera novela: La hija del mar. En ella da brida suelta a sus reivindicaciones como mujer, mediante personajes femeninos sometidos o bien inadaptados.
Cuando su madre muere en 1862, Rosalía le dedica un tomito de poesías, A mi madre, en el que expresa dolor y soledad, aparte de cariño, compasión y agradecimiento. La escritora menciona a su madre como una pobre mujer enamorada y engañada por un varón, mas asimismo ve en ella a la persona capaz de aceptar la culpa y enfrentarse a la sociedad. Jamás más va a llenar el vacío que le deja.

El teatro Rosalía de Castro de Vigo, fotografiado en 1910

El teatro Rosalía de Castro de Vigo, retratado en 1910
(Faro de Vigo / Wikipedia)

Rosalía y Manuel cambian muy frecuentemente de domicilio. Asimismo pasan periodos de separación por razones profesionales, y encaran problemas económicos causados por la inestabilidad laboral de él y la mala salud de ella. Ninguno de esos factores asisten a mitigar el fatalismo innato de Rosalía.
A causa de la Revolución de 1868, La Gloriosa, Murguía recibe un cargo en el Fichero General de Simancas. En esa localidad valisoletana, a la que jamás se amoldó, Rosalía escribe una buena parte de sus
Follas novas
, una obra en la que profundiza en los sentimientos, en la nostalgia (nostalgia) y en la frontera del propio ser. La obra, por instantes sombría, refleja lo que Rosalía definió como su “encierro en el desierto de Castilla”, distanciada al unísono de Galicia y de la vitalidad cultural madrileña.

Hubo que aguardar el apogeo del modernismo a fin de que se valorase su poesía

Desde 1871, Rosalía de Castro no vuelve a salir de Galicia. Los últimos años de su vida transcurren en la región de Padrón, en la casa La Matanza, en la parroquia de Iria, donde luchará contra un cáncer de útero que se le diagnostica en 1883. Cuando publica En las riberas del Sar en 1884, obra escrita en español, ya está gravemente enferma, Muere el 15 de julio de 1885. Su cuerpo es sepultado en el camposanto de Adina, en Iria Flavia, exactamente el mismo donde descansan sus abuelos y su padre, un campo santo que había citado en uno de sus poemas.

Mausoleo de Rosalía de Castro en el convento de Santo Domingo de Bonaval en Santiago de Compostela

Mausoleo de Rosalía de Castro en el convento de Beato Domingo de Bonaval en S. de Compostela
(De Certo Xornal – Flickr)

Tiempo después asimismo yacerá allá Camilo José Cela, tan diferente. El cadáver de Rosalía, sin embargo, es exhumado en 1891 para su traslado solemne a S. de Compostela, donde el escultor Jesús Landeira crea un mausoleo en el convento de Beato Domingo de Bonaval, en el Panteón de Galegos Ilustres.

La Matanza, último hogar de Rosalía, se convirtió en Casa Museo
de la escritora en 1972. Las 2 plantas de la casa difunden los sucesos que marcaron la vida y la obra de la versista. La instalación asimismo acoge la Fundación Rosalía de Castro. Justo al lado se instaló el Centro de Estudos Rosalianos.

Casa museo de Rosalía de Castro en Padrón

Casa museo de Rosalía de Castro en Padrón
(Cookie – Wikipedia)

La poesía de Rosalía no fue valorada en los círculos literarios a lo largo de su vida. Hubo que aguardar el apogeo del modernismo y a ciertos autores de la Generación del 98, como Unamuno y Azorín, para su revalorización. Juan Ramón Jiménez la apuntó como “predecesora de la revolución poética iniciada por Rubén Darío”. No obstante, Cantares gallegos tuvo una gran y también inmediata difusión en su tierra, donde versos y estrofas se transformaron en patrimonio popular. Rosalía es señalada como impulsora del Rexurdimento (Renacimiento) de la literatura escrita en gallego.
Acabo mi periplo ante la escultura de Rosalía en el Espolón de Padrón. La creó el escultor José María Mateo en 1957, y se pagó con óbolos aportados por emigrantes gallegos. Su ademán obsequia a un escritora siempre y en toda circunstancia disconforme, insatisfecha, adelantada en campos como la justicia social, el feminismo o bien la defensa de la identidad gallega.

La estatua de Rosalía de Castro en el paseo del Espolón

La escultura de Rosalía de Castro en el camino del Espolón
(Lmbuga / Wikipedia)

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