Individuos frecuentes del terrorismo callejero, tanto de España como de otros países de Europa, tienen previsto desplazarse a Cataluña desde mañana y a lo largo del fin de semana con el fin de reforzar a los que ya actúan en esta comunidad autónoma, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. La deriva de los acontecimientos que se producen en estos días en Barcelona y otras zonas, con un incremento progresivo de la violencia de unos hechos, presentados en un principio como pacíficos, incluye la participación de estos elementos nacionales y extranjeros con el fin de contribuir a lograr la meta de la desestabilización. No es la primera vez que miembros de grupos extremistas y antisistema acuden a zonas donde se producen conflictos con el fin de fortalecer las acciones violentas. En Cataluña se han detectado en varias ocasiones la presencia de individuos procedentes de Italia, Grecia, Alemania, así como del País Vasco y de otras comunidades autónomas. Existe, según las citadas fuentes, una “internacional”, con una organización difusa que agrupa a todas estas organizaciones que tienen como objetivo desestabilizar los sistemas democráticos. Están en permanente contacto por medio de las redes sociales “secretas” y, en ocasiones, en especial durante la época estival, organizan campamentos en los que intercambian experiencias y métodos de lucha. Los grupos “autóctonos” que operan en Cataluña han pasado progresivamente de increpar a las Fuerza de Seguridad, a provocar el caos en las ciudades y vías de comunicación, mediante barricadas de fuego; y durante la tarde-noche de ayer, dieron un paso más al lanzar bolas de acero con tiragomas profesionales, que, en caso de alcanzar a una persona, tienen el mismo efecto que el de una bala. Asimismo, utilizaron artefactos pirotécnicos y lanzaron “cócteles molotov”, con un compuesto de gasolina y ácido, contra los agentes de las Fuerzas de Seguridad. Estos sistemas de ataque se podrían ver reforzados a lo largo de las jornadas de hoy y mañana, en una auténtica espiral de “guerrilla urbana”. Los “cederros”, militantes de los Comités de Defensa de la República (CDR), disponen, tal y como adelantó este periódico, de manuales en los que se explican las distintas modalidades de terrorismo callejero. La impresión entre los expertos es que los desestabilizadores, en una organización perfectamente definida y jerarquizada, están detrás de los disturbios de Cataluña, van a incrementar el nivel de los ataques ante los “resultados” que obtienen. Los Mossos D. Esquadra, con el apoyo de la Policía Nacional, realizan una gran labor dentro de sus posibilidades, pero la modalidad de distribuir los ataques en “saltos”, de forma simultánea en distintos lugares, hace muy difícil evitar la acción de los conjuntos extremistas. Además, está el componente político. Ya que, aunque son frenados por los agentes de la autoridad, entre ellos los Mossos dependientes de la Generalitat, los responsables del ente autonómico les muestran su apoyo y, en algunos casos, hasta participan en las marchas. Llama la atención que la única explicación que hayan encontrado a los capítulos crecientes de violencia es que están protagonizados por “infiltrados”, cuando, conforme los especialistas, son consecuencia de una larga tarea “educadora” en el que se les ha trasmitido que están en su derecho a la independencia y que España es una “potencia usurpadora” a la que deben abominar y combatir.

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