Félix tenía apenas 4 meses cuando le diagnosticaron retinoblastoma bilateral (le afecta a los do ojos), el cáncer ocular pediátrico más frecuente que puede conllevar en casos extremos la ceguera. Su madre Keisa, que residía junto a su bebé en Venezuela, detectó en el centro de sus diminutas pupilas una pequeña mancha blanca y alarmada le llevó al especialista. Allí empezaron los problemas. Los tumores estaban presentes en los 2 ojos y pese al rápido tratamiento con quimioterapia, los médicos no pudieron evitar que el pequeño pediera uno.

El tratamiento convencional con quimioterapia tampoco resolvió la enfermedad en el único ojo que le quedaba al pequeño por lo que su madre, viajó desesperada a Barcelona para poner a su hijo, que entonces tenía dos años, en manos de un equipo de expertos del Hospital Sant Joan de Déu que, de la mano de la compañía biotecnológica VCN Biosciences, empresa de Grífols, estaban investigando un tratamiento puntero para este tipo de tumores. Era la única carta que le quedaba para evitar que Félix se quedara ciego.

El menor, que viajó expresamente a Barcelona desde Venezuela para recibir el tratamiento, lleva un año y tres meses libre
de la enfermedad y mantiene el 30 por ciento de visión que tenía en su único ojo, lo que le permite caminar y jugar con normalidad gracias a la terapia puntera que le han ofrecido en el centro barcelonés. El tratamiento, que se le ha administrado en el marco de un ensayo clínico, consiste en inyectar dentro del ojo afectado por el tumor un virus modificado genéticamente que selecciona, ataca y destruye las células cancerígenas.

«Ahora con el Covid-19 todos tenemos en la cabeza que los virus pueden llegar a ser muy malos, pero también tienen muchas aplicaciones para cosas muy buenas», ha precisado el director general de VCN Biosciences, Manel Cascalló, que ha enfatizado que el adenovirus modificado, a diferencia de la quimioterapia, solo ataca a las células tumorales, inactivándolas. Además, ha añadido que el virus hace que las células malignas se «ablanden», de tal forma que posteriormente la quimioterapia logre mejores resultados a la hora de eliminar el virus.

«Después del tratamiento, Félix ha mantenido la misma visión que tenía antes de empezarlo. Esta es una de las grandes noticias de esta terapia. Nos permite mantener la función visual, mientras que en otros tratamientos con quimioterapia tenemos el riesgo de perder parte de la visión», ha señalado el oncólogo y cirujano e investigador principal del ensayo, Jaume Català.

Por su parte, Kesia, la madre del menor, ha expresado ante los medios su emoción por lo que ha supuesto el tratamiento. «Me gustaría decir a otras madres que tienen hijos con el mismo problema que hay alternativa y que pueden estar como mi hijo», ha señalado emocionada. Ha explicado que Félix es un niño muy vital que lleva una vida normal. «Se levanta y mira la televisión, la tablet, canta, juega, colorea, tiene mucha energía», ha dicho.

Recaída a los ocho meses
Cuando llegó a Barcelona desde su país de origen, los médicos del Hospital Sant Joan de Déu lograron inactivar el tumor del menor mediante un tratamiento de quimioterapia intra-arterial. Félix regresó de nuevo a Venezuela pero ocho meses después tuvo una recaída que le llevó de vuelta a Barcelona. Fue entonces cuando los médicos del centro barcelonés comprobaron que el tumor ya no respondía a los tratamientos convencionales, y propusieron a la familia participar en un ensayo clínico para evaluar la seguridad y eficacia del virus oncolítico VCN-01 contra el cáncer de retina resistente a la quimioterapia.

El tratamiento que ha recibido Félix consiste en inyectarle en varias sesiones (un total de tres) en el interior del ojo un virus modificado genéticamente para que sea capaz de identificar, infectar y multiplicarse en las células cancerígenas. Es decir, atacar de manera selectiva las células cancerígenas y dejar indemnes las sanas.

El desarrollo de este nuevo tratamiento contra el cáncer de retina es el resultado de cinco años de investigación, y pone en valor la investigación traslacional (transferencia de conocimiento de la hospitalización al laboratorio y viceversa) que se lleva a cabo en el Hospital Sant Joan de Déu. Hace un año, este trabajo fue portada de la prestigiosa revista Science Translational Medicine, y mereció uno de los reconocimientos más prestigiosos de la oncología pediátrica mundial, el premio Odile Schweisguth.

Demuestra por primera vez la eficacia
El caso de Félix ha permitido demostrar por primera vez la eficacia terapéutica del virus oncolítico VCN-01 en esta indicación, pero el ensayo clínico necesita de más pacientes para confirmar que la dosis que se administra es la más ajustada para garantizar su eficacia, por lo que los autores de la investigación han hecho un llamamiento a aquellas familias que tengan un hijo que padezca la enfermedad y no responda a los tratamientros con quimioterapia a que contacte con el hospital para formar parte de este estudio.

El retinoblastoma es el tumor ocular más usual en la población infantil. Se diagnostica a aproximadamente 8.000 niños cada año en el mundo. En la actualidad, y siempre que esté indicada la preservación del ojo, los niños afectados son tratados con quimioterapia intra-arterial como primera opción. Se les introduce un largo y fino catéter por la arteria femoral, en la ingle, y se conduce hasta la arteria oftálmica para, una vez allí, administrar localmente la quimioterapia. En algunos casos, también se inyecta quimioterapia dentro del ojo, en el humor vítreo.

En algunos casos, sin embargo, el tumor no responde a estos tratamientos los oftalmólogos no tenían hasta ahora otra opción que enuclear (extirpar) el ojo afectado para eludir que el cáncer se extendiese a otros órganos del cuerpo, puesto que entonces las posibilidades de sanación son bajísimas.

Fuente: ABC.es

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