Felicity Huffman
está en mal momento. Se vio envuelta en un caso mediático de estafa, el de progenitores ricos que sobornaban universidades de élite para asegurarse que sus hijos entraban. Ya ha pedido excusas y se ha declarado culpable, y ahora se encara a un mes en la prisión. No obstante, Eva Longoria, lejos de alejarse de su colega en Mujeres desesperadas, ha preferido romper una lanza en su favor en una carta: en un ambiente tóxico donde otra actriz le hacía acoso escolar, Huffman era un apoyo que nunca olvidará.

“Había una temporada donde era marginada en el trabajo por una compañera. Detestaba los días que debía trabajar con esa persona pues era una pura tortura. Hasta el momento en que un día Felicity le afirmó a la matona que “basta” y todo paró”, ha recordado Longoria. Ni siquiera le debió solicitar ayuda o bien lamentarse sobre los comportamientos que debía padecer sino Huffman percibía su ansiedad y deseó estar a su lado.

Felicity Huffman defendió a la actriz de quien hacía de su día tras día “una pura tortura”

No es bastante difícil imaginar quién le hacía la vida imposible a Eva Longoria. Si hacemos caso al historial de inconvenientes y cotilleos de Mujeres agobiadas, solo hay una aspirante posible: Teri Hatcher. En una entrevista en T.V. con Jimmy Kimmel reconoció que guardaba buenas amistades de su temporada en la comedia estrenada en 2004 como Felicity Huffman y Marcia Cross, al tiempo que evitaba mentar a Hatcher y reconocía que no todas y cada una eran amigas, solo el 99%.
En verdad, Longoria fue la primera actriz que planteó negociar juntas sus contratos al tener en consideración que Mujeres agobiadas era un éxito en Estados Unidos, a sabiendas de que de esta manera tendrían más opciones de salir favorecidas y que las dos tenían exactamente el mismo peso, y Huffman fue la única que la apoyó. ¿Por qué razón no deseaban Cross y Hatcher? Pues tenían un perfil más alto al mudarse a Wisteria Lane: Cross era popular por Melrose Place y Hatcher por protagonizar Lois y Clark y haber sido muchacha Bond a la vera de Pierce Brosnan. Afortunadamente, Huffman estuvo de su lado, persuadió a el resto y de esta manera las 4 se subieron el caché: “No lo solicitaba por el dinero sino más bien para ser percibida como una igual, que era como Felicity me vio siempre”.

Seguro que hubo discusiones para decidir donde posaba cada una.
(ABC)

Mas, respecto a los inconvenientes con Teri Hatcher en el rodaje, el autor Marc Cherry asimismo ha lanzado una misiva en apoyo a Huffman que hace referencia a las malas conductas en el rodaje. Describe a Huffman como una mujer que frecuentemente padecía los enfados de una actriz problemática. Y, como afirmamos, estas palabras semejan hacer referencia a Hatcher: “Ella era una estrella con graves problemas de comportamiento. Todos hicieron lo posible para llevarse bien con esta mujer a lo largo de la producción de la serie. Era imposible. Y las cosas fueron de mal en peor”.

En este sentido, Huffman soportaba estoicamente y día a día saludaba de forma afable al componente tóxico del plató y solicitaba a los trabajadores que hiciesen lo mismo. ¿Su filosofía? “Sólo pues esta mujer esté resuelta a ser maleducada, no quiere decir que pueda impedir que era educada”. En estos duros instantes tras cometer un delito, se puede decir que Huffman tiene buenos amigos al tiempo que su vieja compañera no puede decir lo mismo: al final es la víctima colateral de este escándalo con el que no tiene nada que ver.

Longoria ha querido dejar en claro que, a pesar de su culpabilidad en la estafa universitaria, Huffman cuenta con su apoyo después de ser tan buena compañera

Mujeres agobiadas se estrenó en 2004 con 21 millones de espectadores transformándose en un éxito instantáneo y en la serie de la que charlaban todas y cada una de las estadounidenses, incluyendo mujeres mediáticas como la entonces Primera Dama Laura Bush y Oprah Winfrey. Las esposas y amas de la casa del país se dividían entre aquéllas que se consideraban recta y perfeccionista como Bree (Marcia Cross), entretenida y torpe como Susan (Teri Hatcher), trabajadora y mandona como Lynette (Felicity Huffman) o bien atrayente y presuntuosa como Gabrielle (Eva Longoria).

Con más de 30 millones de espectadores pendientes del final de temporada, hizo que las 4 fuesen las féminas con más poder de la T.V. americana y llegaron a cobrar quinientos mil de dólares estadounidenses por episodio (que, teniendo presente que rodaban unos 23 capítulos por temporada) no estaba nada mal. Eso sí, el fenómeno televisivo no evitó que fuera un plató con multitud de cotilleos y inconvenientes, en parte ocasionados por unos medios que procuraban con delirio rivalidades entre las 4.

Imagen de la sexta temporada donde Nicolette Sheridan ya no trabajaba

Imagen de la sexta temporada donde Nicolette Sheridan ya no trabajaba
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Eso sí, de allá salieron 2 malas relaciones confirmadas: la rivalidad entre Hatcher y el resto de las mujeres, y la insostenible relación laboral entre la secundaria Nicollette Sheridan y el autor Marc Cherry. Hoy estos 2 aún están en los juzgados por la acusación de Sheridan, que arguye que Cherry le dio una bofetada en el set de rodaje y que la despidió de forma injusta tras 5 temporadas.

El otro mal escándalo de ‘Mujeres desesperadas’ es el juicio entre Nicollette Sheridan y Marc Cherry tras una supuesta agresión a lo largo del rodaje

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