El último capítulo de la guerra comercial entre U.S.A. y el resto del planeta afectará en un caso así a la UE y va a suponer que desde el próximo 18 de octubre la exportación de productos agroalimentarios comunitarios se va a ver gravada con aranceles auxiliares del 25%. En el caso de España, afectarán a vinos, licores, aceites, lácteos, quesos, carne de porcino, melocotones, peras y cítricos, entre otros muchos productos. Concretamente, en la «lista negra» de Donald Trump resaltan múltiples códigos arancelarios relativos al aceite de oliva, tanto virgen como de otras variedades, y a las aceitunas verdes deshuesadas o bien rellenas. Asimismo están en la lista la mantequilla y, sobre todo los quesos. Resaltan los elaborados con leche de oveja, que son esencialmente los que vende España. Asimismo están otros tipos como cheddar, provolone, reggiano, parmesano, gruyere o bien emmental, si bien estas referencias afectarán sobre todo a otros países europeos. Asimismo va a ver aumentados sus aranceles la carne de cerdo (que no sea jamón, paletas, ni sus cortes) deshuesada, cocida y envasada en recipientes herméticos. En las bebidas, el peso recaerá sobre los vinos apacibles de menos de 14 grados embotellados. En los productos del mar afectará a los envíos de mejillones, almejas, navajas y otros géneros de moluscos, tanto preparados como en conserva, muy habituales en España. En frutas y hortalizas, Trump ha puesto mayores trabas a la entrada de cerezas, melocotones, naranjas, limones, mandarinas y otros híbridos de cítricos tanto frescos como desecados, a los que hay que sumar jugos o bien peras en conserva. Conforme las cantidades proporcionadas por la secretaria de Estado de Comercio en funciones, Xiana Méndez, las nuevas tasas impactarán sobre las exportaciones españolas al país de Norteamérica de 1.000 millones de euros. A lo largo del último año, el valor de las exportaciones españoles a U.S.A. se situó en torno a los 400 millones de euros en el caso del aceite, 300 millones en vino, 180 millones en aceitunas y 87 millones en productos lácteos, esencialmente quesos. En suma, España exporta de año en año a EE UU más de 1.728 millones de euros en comestibles y bebidas, conforme la patronal de la industria, que recuerda el carácter estratégico del que es para España el primer mercado en volumen fuera de la UE y el sexto del planeta. «Moneda de cambio» En este sentido, las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA, y Cooperativas Agro-Alimenticias han demandado a la Unión Europea y al Gobierno medidas para eludir que los aranceles anunciados por EE UU a productos agroalimentarios se hagan efectivos, una resolución que, a su juicio, les pone como «moneda de cambio» en una guerra comercial. Una «respuesta contundente», una solución «rápida y equilibrada», «máxima presión internacional» o bien eludir un escenario de «auténtico desastre» son los términos con los que ha reaccionado a la imposición de aranceles. La lista temporal de productos sujetos a derechos de importación auxiliares del 25% «ad valorem» (conforme el valor) tiene un fuerte impacto sobre productos de España, mas asimismo de Francia (vino y quesos), Alemania (café, galletas, gofres), R. Unido (whisky y dulces) o bien Italia (quesos), a los que hay que agregar otros provenientes de más de veinta países comunitarios que pasan ahora a estar en el punto de atención de Trump. Exactamente, el presidente estadounidense calificó de «bonita victoria» la resolución adoptada por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que ha autorizado a EE UU a imponer aranceles por importe de siete.500 millones de dólares estadounidenses (seis.839 millones de euros) a productos de la UE en contestación a las subvenciones aparentemente ilegales de las que se ha favorecido a lo largo de años el fabricante aeronáutico europeo Airbus. Como es lógico, Trump se refirió al tema desde su cuenta de Twitter, hecho que fue respondido por el presidente del Gobierno en funciones de España. En este sentido, Pedro Sánchez solicitó actuar con «prudencia, eficiencia y previsión» frente a la inseguridad que puede generar el Brexit, el enfriamiento de la economía y «el renovado anhelo proteccionista de ciertos líderes que tuitean por la noche». Frente a la preocupación de los diferentes campos implicados, el ministro de Agricultura, Pesca y Nutrición en funciones, Luis Lisas, anunció desde Badajoz que el Gobierno se reunirá con los perjudicados para establecer una reacción común. «No es una buena nueva, mas es obviamente el reflejo de una actitud de falta de seguimiento y de respeto al comercio multilateral basado en reglas», afirmó Lisas, tras apuntar que el Ejecutivo ya ha contactado con la Comisión Europea. Para la Federación De España de Industrias de Nutrición y Bebidas (FIAB), el único objetivo de esta violenta política arancelaria es «causar el mayor daño económico y político posible a Europa». En todo caso, las nuevas tasas no afectarán solamente al campo alimentario, sino asimismo impactarán en un número esencial de campos relacionados, como la distribución y el transporte.

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