Tras probar a lo largo de múltiples semanas el DJI Mavic Mini, el último dron de la marca china, y por desvanecer las primeras dudas y visto lo que se comenta en la red de redes, no, no es un Spark dos, está bastante lejos del dron más pequeño hasta la data de DJI, y su público no es exactamente el mismo. Mas por costo y tamaño, es imposible no equipararlos.

La característica primordial de este dron es que pesa 249 gramos, lo que le deja evitar la nueva reglamentación sobre el vuelo de drons recreativos que los limita en zonas urbanas, y en numerosos países como U.S.A. fuerza al registro del dron si pesa más de 250 gramos. Lo vamos a poder volar solamente sacarlo de la caja aun en zonas urbanas con determinadas restricciones de altitud y respetando los espacios limitados próximos a los aeropuertos.

Este peso puede ser clave para la adquisición, mas lo que sí es determinante es el tiempo de vuelo que se puede acercar a los 30 minutos en un ambiente ideal, lo que se traduce en unos 20 o bien 25 minutos de vuelo real. Una maravilla equiparado con Spark y sus escasos 10 minutos de vuelo. Lo que se traduce que con dos baterías dispones de una hora de vuelo. Otro inconveniente que cobijaba el DJI Spark eran sus baterías que iban perdiendo carga con el tiempo, diez días sin empleo y estas descendían al 50%, poquísimo recomendable en un viaje, algo que no ocurre en este modelo.

Como el Mavic Air los brazos del dron se pueden doblar, lo que le deja un tamaño muy reducido, prácticamente del tamaño de un teléfono, aun entra en un bolsillo. Si a eso le agregamos el mando, entonces el volumen a transportar es un tanto mayor. La aplicación para supervisarlo es diferente al del resto de drones de la firma, esta se ha simplificado al límite, los controles son muy intuitivos y solo con dos toques en el móvil podemos hacerlo volar. En comparación con mando, es muy afín al que hemos visto en otros modelos de DJI con los mandos desmontables.

El alcance sí que nos ha desilusionado un tanto, perdiendo señal de vídeo a los escasos 400 metros de distancia en las pruebas que hemos hecho desde la playa. Como punto positivo, a pesar de la ligereza del Mavic Mini soportó realmente bien el viento con tomas de vídeo estables pese a las alarmas de la aplicación. Podría parecer que un dron tan pequeño y ligero no sería una buena opción para exteriores, con ráfagas de viento propias de la costa donde hicimos las pruebas, mas el Mavic Mini soportó de manera perfecta sosteniendo el horizonte en su lugar para el vídeo.

Los 249 gramos de este nuevo modelo no vienen sin determinados sacrificios, puesto que el dron ha perdido todos y cada uno de los sensores de cercanía y con ellos la capacidad de seguimiento y grabación autónoma. Una característica muy usada por los atletas cuando desean que el dron les prosiga mientras que este graba vídeo, mas sin sensores de cercanía el dron se estrellaría con el primer obstáculo que encontrara en modo seguimiento. Una pena, por el hecho de que ya sería un producto redondo con esto.

La calidad de la imagen es más que suficiente con vídeo 2K y 12 megapíxeles en las fotografías. Los únicos puntos negativos son que no dispara en formato RAW -idóneo para editar- y que prácticamente todas las preferencias son automáticas, como el enfoque. Todo esto tiene el propósito de facilitar al límite su empleo, lo malo que, por servirnos de un ejemplo, al sacar la imagen del atardecer no vamos a poder manipular la configuración de la cámara a nuestro antojo, y el resultado siempre y en toda circunstancia va a ser mejor que en automático.

Mavic Mini es un enorme dron de entrada para cualquiera que desee probar lo que es volar un dron fotográfico. DJI no ha hecho más que quitar fricciones de este dron, sin inconvenientes legales con el peso, un costo ajustadísimo, buena calidad de imagen y una enorme autonomía, es seguramente la opción mejor para viajar.

Fuente: ABC.es

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