Los líderes de 9 de los países de la zona euro, entre ellos España, han mandado una carta al presidente del Consejo Europeo, Converses Michel, a fin de que abra el discute sobre la creación de un instrumento de deuda colectiva. Todavía a sabiendas de que no va a haber ningún pacto en la asamblea telefónica que van a festejar el día de hoy los jefes de estado o bien de Gobierno de los 27, los países que firman esta carta desean que se empiece lo antes posible la discusión sobre la salida de la crisis.

La carta la ha promovido el Gobierno italiano, que no en balde es el país más frágil en cuestiones de deuda. Si bien en estos instantes en el Eurogrupo del miércoles se volvió a comprobar que todos y cada uno de los países de la Unión Europea tienen un acceso cómodo a los mercados, se da por seguro que las inversiones precisas para reactivar la economía van a ser tan copiosas que podrían poner en riesgo la estabilidad financiera de múltiples asociados.

Otro de los firmanes, Bélgica, por poner un ejemplo, que ha hecho un esmero en los últimos tiempos por reducirla, está asimismo sobre el 100% del Producto Interior Bruto en materia de deuda. Francia, que asimismo la subscribe, roza estos factores. Grecia, Irlanda, Portugal, Eslovenia y Luxemburgo, completan la lista de los que apoyan esta idea que en concepto de una fuente diplomática europea pretende «enviar un mensaje a los ciudadanos de que podemos hacer más en concepto de solidaridad económica europea».

La carta no mienta el término «eurobonos» ni «coronabonos» mas insiste en que en un caso así se trata de una crisis “por la que no se puede inculpar a ningún país. «Todos hacemos en frente de un shock externo y simétrico, por el que ningún país es responsable mas sus consecuencias negativas van a afectar a todos. Y todos hemos de ser garantes de una contestación europea eficaz y unida».

Los miembros del Consejo Europeo debían haberse reunido en Bruselas el día de hoy y mañana conforme el calendario ordinario, mas lo van a hacer únicamente a lo largo de 2 horas y por vía telemática, lo que no dejará siquiera comenzar una discusión profunda sobre esta cuestión. Mas, como afirmaba un representante de uno de los países más relevantes en Europa, «en los últimos días hemos visto saltar por los aires ciertos viejos dogmas, comenzando por el acuerdo de estabilidad, y no ha pasado nada».

NIETO
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¿Qué son los eurobonos
Se trata de bonos compartidos por todos y cada uno de los países de la Eurozona. O sea, es la Unión Europea quien emite esa deuda y por consiguiente es el conjunto de los países quien se compromete a devolverla. De esta manera se diluye el peligro individual para cada nación.

¿Y los coronabonos?
La crisis del coronavirus ha vuelto a poner encima de la mesa la posibilidad de producir deuda conjunta entre los países europeos. Se ha llamado de manera coloquial «coronavirus» a este instrumento pues este dinero común se usaría solamente a abonar los gastos derivados de hacer en frente de la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas. Se establecerían unas reglas para determinar exactamente en qué se pueden gastar los fondos y en qué momento y de qué forma habría que devolverlos.

Entonces, ¿es una iniciativa nueva?
No, la idea de lanzar un bono de deuda común ya ha embarrancado previamente. Fue frenada, sobre todo, por el temor en los países del norte a acabar pagando con esta iniciativa los excesos del sur. A lo largo de la crisis del euro, Alemania, al lado de otros países del centro de Europa se negaron en definitivo a hacer una emisión conjunta de deuda, aun en los instantes más duros en los que la supervivencia de la Unión Europea estuvo conminada. Los países «hormiga» no deseaba hacerse responsables de la factura que había dejado la celebración de las «cigarras».

¿Por qué razón ahora es diferente?
Pues en esta crisis no ha llegado por un exceso de fiestas, ni de déficits, sino más bien por una epidemia sanitaria que amenaza a todos y cada uno de los territorios de la Eurozona, sin que las fronteras o bien cuentas públicas puedan evitarlo. El daño económico que se aproxima es muy grave, sin precedentes, y su profundidad va a depender de las medidas que haya que tomar para supervisar la epidemia y, sobre todo, de su duración en el tiempo. Mientras que las restricciones a la movilidad prosigan, los diferentes gobiernos tendrán que hilar una red de protección para eludir la caída de ciudadanos y empresas, lo que va a conllevar unos costos enormes y un incremento de los gastos presupuestarios todavía bastante difícil de detallar.

¿Qué situación sostienen los diferentes países?
Tras la carencia de pacto del Eurogrupo el martes, Sánchez al lado de los primeros ministros de Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal y Eslovenia, mandaron el día de ayer una carta al presidente del Consejo Europeo, para solicitar una acción ordenada y un instrumento de deuda común. En una

situación abierta a la negociación se hallarían Alemania, Austria y Ursula von der Leyen, presidente de la CE. La oposición está dirigida por Holanda.

¿De qué manera pueden asistir a España los «coronabonos»?
La deuda común busca asegurar la financiación en un largo plazo de las medidas derivadas de la urgencia. Tras la actuación del BCE, las primas de peligro no están disparadas, mas las diferencias entre los volúmenes de deuda pública de los diferentes países suponen una amenaza en un medio plazo. España figura entre los países más endeudados del euro y, además de esto, su economía, basada en una buena parte en servicios y turismo, y con un extenso porcentaje de pequeñas y medianas empresas, está muy expuesta al choque del virus.

La carta plantea asimismo como otra opción la de expandir el presupuesto europeo, cuya discusión se ha quedado congelada desde el mes pasado, pues «nadie puede imaginar que se reanude el discute sobre las perspectivas financieras tal y como si no hubiese pasado nada». La carta plantea que, cuando menos en 2020 y 2021, el presupuesto comunitario tenga instrumentos definitivos para contribuir a la reactivación de la economía.

Los jefes de Estado o bien de Gobierno charlarán asimismo de la necesidad de regular el fin de las medidas de limitación, para eludir que un alzamiento desorganizado tenga efectos negativos para los vecinos. Y, en cualquier caso, los líderes europeos “quieren localizar la forma de explicar a los ciudadanos «que están cooperando entre ellos más intensamente de lo que se cree, si bien sea haciendo cosas que ahora a muchas sociedades les cueste comprender, pues todo el planeta tiene temor y muchos líderes piensan que serían criticados por ello».

Fuente: ABC.es

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