Uno de los mantras que ha repetido con insistencia el Gobierno a lo largo de los últimos meses es que no hay que dar tanta relevancia a las numerosas señales de alarma que informan de un fuerte frenazo de la economía pues, entre otras muchas cosas, España medra por encima de la media de nuestros vecinos europeos. Esta aseveración, que puede haber sido verdad desde 2015 hasta el momento y que ha sido repetida hasta la saciedad por Pedro Sánchez, Nadia Calviño y María Jesús Montero, está a puntito de transformarse en un mito si se confirman las previsiones de la Comisión Europea. España ha sido el país más más castigado de entre las grandes economías del euro por la última revisión de otoño del Ejecutivo comunitario. De cuajo, Bruselas ha dado un tijeretazo de 4 décimas al desarrollo previsto para España en este año y el próximo, lo que equivale, en definitiva, a unos 10.000 millones de euros menos. El recorte ha dejado el levanta estimada de la economía de España en el uno con nueve% en 2019, el uno con cinco% en 2020 y el uno con cuatro% en 2021. Lejos queda ya el tres% al que medraba este país en 2015 y 2016. Además de esto, la brecha entre el avance de España y el europeo está a puntito de desaparecer, tirando por tierra la tesis socialista de que España resiste mejor que nuestro asociados comunitarios. Concretamente, el uno con nueve% de desarrollo para España en 2019 supone medio punto más que el uno con cuatro% previsto para la media de la UE (Unión Europea). No obstante, el panorama cambia radicalmente en el año que está a puntito de empezar. Para 2020, la estimación es que España medre un uno con cinco%, frente al uno con cuatro% europeo. Esto es, prácticamente exactamente la misma tasa, y no por encima como defiende el Gobierno en funciones. Un año después, en 2021, la igualdad ya sí que va a ser total, puesto que tanto España como la Unión Europea medrarán un uno con cuatro%. El resultado no es mucho mejor si la comparación se hace solo con los miembros de la eurozona, cuyo desarrollo para los 2 próximos años va a ser del uno con dos%. Además de esto, la media de los países de la moneda común va a mejorar en comparación con dato del año en curso (uno con uno%), en contraposición al hundimiento de la economía de España, que frenará su ritmo hasta medio punto. No obstante, estas alarmantes cifras no han conseguido desplazar ni un ápice al Gobierno socialista de su alegato electoral. Ayer, solo un día tras el rapapolvo de la Comisión, la ministra de Economía volvió a reiterar que «nadie ve en un corto plazo en España una crisis» y se reafirmó en su tesis de que «las tasas de desarrollo del año en curso y el próximo van a ser superiores a la media de la UE». Calviño aseguró además de esto que la rebaja de 4 décimas en las previsiones de España es extensiva al conjunto de la zona euro, cuando la realidad es que el recorte medio al club del euro es de solo una décima. Un país más vulnerable El otro mantra del Partido Socialista es que España está ahora mejor dispuesta para encarar las contrariedades económicas de lo que lo estaba ya antes de la crisis de 2008. Algo que, a juzgar por las cantidades, resulta cuanto menos controvertible. Si bien es verdad que España cuenta ahora con un sistema de finanzas saneado (rescate de las cajas a través de) y el mercado de trabajo es más flexible merced a la reforma laboral, asimismo lo es que el punto de inicio es muy diferente ahora de lo que lo era en 2007. De esta manera, ya antes del estallido de la crisis la tasa de paro en España era de apenas el siete,9%, frente al 13,9% actual. En cifras absolutas, uno con siete millones de parados que ahora son tres,2 millones. El déficit (dos con tres% del Producto Interior Bruto), si bien ha mejorado, prosigue siendo déficit después de todo. Esto es, más gastos que ingresos. En 2007, en cambio, España tuvo un superávit del uno con nueve%. Como muestra, la partida más esencial de gasto, las pensiones, ha subido desde los 91.000 millones de 2007 hasta 153.000 este año. Además de esto, la hucha está vacía (solo 1.500 millones en frente de los 66.000 que llegó a tener) y el país está ahora considerablemente más endeudado, lo que limita las posibilidades de reacción ante otra crisis: de una deuda del 35,8% se ha pasado al 96,7%, prácticamente el triple.

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