Es conocido por todos que a lo largo del Holocausto murieron millones de personas en los campos de concentración nazis mas lo que hasta el momento era ignoto era la tarea de 4 mujeres polacas que expusieron su vida para dar a conocer los brutales experimentos que efectuaban los doctores nazis. La historia de estas 4 heroínas ha salido a la luz merced a un libro que habla sobre las cartas con mensajes secretos que las jóvenes mandaban a sus familias. La única forma de descifrar estas cartas era con orina. Krystyna Czyz, vivía en un pueblo polaco llamado Lublin, las tropas alemanas lo invadieron en 1939 cuando solo tenía 15 años. Las SS pensaban que su familia era responsable de un delito de desobediencia con lo que les sometieron a atroces interrogatorios donde eran torturados a fin de que afirmaran la ‘verdad’ que los nazis deseaban escuchar. Krystyna fue mandada al campo de concentración de Ravensbrück. Allá conoció a otras 3 chicas a las que sometían a exactamente los mismos experimentos: Wanda Wijtasik, Janina Iwaska y a su hermana, Krystyna Iwaska. El doctor Karl Gebhardt, médico personal del líder de las SS, Heinrich Helmer, era el responsable de los ensayos, uno de ellos consistía en clavar cristales sucios en las manos de las chicas para poder ver de qué manera el cuerpo respondía a la infección ocasionada, como recoge el libro. Pese a la trágica situación que vivían las jóvenes decidieron destapar los crímenes que se estaban cometiendo en aquel campo. Tenían tolerado redactar una carta por mes con lo que descubrieron como burlar los controles que los nazis efectuaban a las cartas para revisar que no se contase la realidad de las cientos y cientos de personas que pasaban allá sus días. Llegaron a la conclusión de que si usabas la orina para escribir, cuando se secaba desaparecía y cuando volvías a humectar el papel con orina, esta se calentaba y aparecía el mensaje. Krystyna fue la primera en mandar una carta con un mensaje secreto. Para descubrir que se ocultaba algo más hizo referencia a un libro que leían de pequeños y trataba de mensajes ocultos. Tras examinar la carta descubrió un patrón acrónimo y descubrió el mensaje: “Letras en tinta”. Entre 1943 y 1944 mandaron 27 cartas en las que explicaban detalladamente los espantosos crímenes que allá se cometían. En una de esas cartas, Janina solicitó a su padre ayuda para escapar. Conforme a lo que afirma la Universidad de Loud en el mensaje se podía leer: “Tienes que ser cauteloso y también invisible”. En 1944, una radio inglesa informó: “En el campo de concentración de Ravensbrück los nazis están cometiendo nuevos crímenes. Las mujeres son sometidas a ensayos de disección y son operadas como las ratas”. Así el planeta conoció el averno que pasaban aquellas mujeres. Por último, las mujeres lograron subsistir a aquella tortura y también procuraron llevar una vida lo más normal posible. Krystyna se transformó en académica, Wanda en siquiatra, Janina en cronista y su hermana en médica.

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