La muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba rompió en pedazos el inicio de campaña. Tras este paréntesis todos los partidos se aprestan a afrontar dos semanas de luchas cainitas para mejorar resultados –Pedro Sánchez y el PSOE–, maquillar la derrota –Casado y el PP–, intentar el «sorpasso» que se resiste una y otra vez –Rivera y Ciudadanos– y ganar unos resultados que permitan presionar para la formación del nuevo Gobierno de España –Iglesias y Podemos–. Los socialistas se aprestan a recuperar una parte importante del poder municipal perdido hace cuatro primaveras y amparar el gobierno de Extremadura, Asturias y Castilla-La Mancha, repetir el pacto en Cantabria, recuperar Aragón y, sobre todo, Madrid. La importancia de Madrid es doble. Mejorar los resultados en la hacienda para asistir al gobierno con Carmena y superar la Comunidad que el PSOE perdió hace ya muchos primaveras. Para ganar estos objetivos, Sánchez destina al PSM a su hombre de confianza, el que ha hecho posible la triunfo el 28-A, Iván Claro. El presidente tendrá una amplia dietario y se recorrerá todas las plazas claves, aunque «no con la intensidad de las generales», apuntan fuentes socialistas. La primera batalla de los socialistas será este jueves. Por la mañana, se reúne el Parlament para sufragar la candidatura de Iceta como senador. Si sale preferido, su destino final será la Presidencia del Senado. La anuncio de la osadía de Sánchez a mediados de la semana pasada fue acogida con frialdad y con rechazo por parte de todos los partidos catalanes. Sin requisa, el senador de designación autonómica corresponde al PSC y es el PSC el que designa quién lo representará. Del rechazo original se ha pasado a un «impasse». Oriol Junqueras y Raül Romeva concedieron una entrevista a «El Gaceta», publicada ayer domingo, donde afirmaron que «es irrelevante que el presidente del Senado sea catalán o no. Queremos charlar con todo el mundo. Lo que pedimos al PSOE es que piense que esta figura será muy importante para el diálogo. No es cuestión de identidad franquista sino de convicciones democráticas». Es aseverar, Esquerra Republicana abre la puerta a la designación de Iceta. «No está tomada una osadía definitiva», apuntan fuentes republicanas a la pregunta de LA RAZÓN. Desde el PSC se contesta: «Si quieren una persona dialogante, esa persona es Miquel Iceta. Nadie mejor que él para afrontar una asamblea donde charlar será fundamental». El líder socialista catalán siempre se ha caracterizado por amparar canales abiertos con los independentistas. De hecho, fue uno de los interlocutores de Puigdemont en las horas previas a la comunicación de independencia particular de octubre de 2017. El aviso del presidente del Gobierno a un separación de la designación de Iceta «sería un mal principio», cuaja en ERC, consciente de que aceptar al primer secretario del PSC es un trágala necesario para afrontar la asamblea. Un no equivaldría a tirar por la barandal cualquier atisbo de negociación en la asamblea sobre el problema catalán. Una negociación que ERC defiende sin líneas rojas: «Lo primero que se debe reivindicar es que se hable. Ya iremos fijando cuáles son las posiciones. La nuestra es de sobras conocida: somos independentistas y republicanos. Entendemos que la que representa el PSOE no coincide con la nuestra. Pero la secreto está en sentarse a charlar… Pedimos ser escuchados y poder charlar de todo». El vicepresidente Pere Aragonés fue el sábado a Soto del Efectivo. Entre los temas a tratar con Oriol Junqueras, el voto de ERC en el Parlament a Iceta. El líder republicano ha tenido muchas visitas en la mazmorra. Una destacada, la del ex presidente de la Generalitat y en aquel momento senador José Montilla, uno de los interlocutores de octubre de 2017 con Puigdemont. Iceta no seguirá esa vestigio, pues ya ha decidido que no visitará en la mazmorra a los políticos presos, como le pidió Aragonés. En el mundo constitucionalista, asimismo se han registrado movimientos. Inés Arrimadas dejó claro que es diferente sufragar a Iceta como senador a hacerlo en su contra como presidente del Senado. Los Comunes ya han anunciado su voto afirmativo, mientras que Junts per Catalunya, la CUP y el PP se han posicionado en contra. JxCat mantendrá esta posición, pues ya ha entrado en campaña con duros ataques a los republicanos porque «los malos resultados obligan a aumentar el perfil de independentistas puros, frente al pragmatismo de ERC», explica un analista político habitual de los medios catalanes. La batalla electoral empieza hoy con múltiples trincheras a lo generoso y encantado de la geodesía española. Sin requisa, la asamblea española, que no participa de esta contienda, se juega el día 16, en plena campaña. Un no a Iceta del Parlament hará saltar todos los escenarios de una asamblea ya de por sí compleja. Un sí a Iceta, sin requisa, colocaría al frente del Senado a un hombre dialogante con canales abiertos con el mundo independentista y, asimismo, en el seno del PSOE. Una cuestión, esta última, mínimo insignificante.

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