El etiquetado de los electrodomésticos de mayor tamaño cambiará desde el próximo lunes 1 de marzo con la entrada en vigor de un nuevo reglamento europeo. El nuevo sistema incorpora una nueva escala que fija que aparatos como lavaplatos, lavadoras o bien frigos queden en una escalera de clases que va de la A a la G. Los primordiales cambios radican en que desaparecen las categorías A+, A++ y A+++ y en que la nueva encalla de medir se fundamenta en factores medioambientales y tecnológicos más exigentes que los precedentes, con lo que ciertos electrodomésticos considerados hasta el momento como muy eficaces van a pasar a ser clase B o bien aun inferior. La nueva normativa asimismo forzará a los fabricantes a enseñar a través de pictogramas el consumo de electricidad, agua y requisitos de tiempo de las funciones, como un Código QR que dejará a los usuarios conseguir fichas digitales de información auxiliar (poder de congelación, niveles de estruendos, funciones de lavado, etc) y el acceso a una base de datos europea en la que equiparar productos y modelos.

Desde el lunes próximo, los establecimientos de venta van a contar con 14 días hábiles como plazo para substituir las etiquetas actuales por las nuevas, tanto en los electrodomésticos expuestos en las tiendas físicas como en los ofertados por la red o bien a la venta a distancia. De esta forma, tras la desaparición de las clases A+, A++ y A+++, los aparatos ahora considerados como enormemente eficaces se encuadrarán en las categorías B o bien aun C, D o bien inferior. Además de esto, aún se van a poder hallar en las tiendas etiquetas de las presentes con clases A+, A++ y A+++ para otros géneros de productos como secadoras, hornos y campanas, cuyos fabricantes todavía no tienen la obligación de comenzar esta transición.

Con la meta de que el etiquetado se sostenga estable cuando menos a lo largo de los próximos 10 años, las clases de la A a la G se han definido con requisitos considerablemente más estrictos y no se espera que al principio de su entrada en funcionamiento existan aparatos incluidos en la categoría energética A. Todos y cada uno de los electrodomésticos de importante tamaño van a quedar clasificados en las sobrantes clases que incluyen las letras de la B a la G. «El electrodoméstico no cambia, sino se alteran tanto la manera de medición de los consumos y de la eficacia energética como la escala del certificado energético. Mas, el consumidor no debe olvidar que su producto eficaz prosigue siendo exactamente el mismo y no es que haya desaparecido, sino ahora está medido con otra normativa que cuenta con párametros más exigentes», explica Alberto Zapatero, directivo general de la Asociación Nacional de Fabricantes y también Importadores de Electrodomésticos (Anfel).

«El nuevo etiquetado expone nuevos elementos de desempeño, requisitos de diseño ecológico más rigurosos y un nuevo procedimiento de prueba», señala André Monteiro, directivo de la categoría de lavado de Conjunto Electrolux . «Los cambios que incorpora esta nueva etiqueta reflejan un consumo más real y del cada día del usuario. Los usuarios utilizamos programas cortos, no los largos, si bien sean más eficientes; no siempre y en toda circunstancia llenamos toda la lavadora al límite y lavamos llenando la mitad del tambor o bien una cuarta parte de este. Y todo este género de variables detectadas a los usuarios se usan ahora para medir, probar y clasificar la máquina, agrega.

Un mercado sobresaturado
Las razones del cambio radican en que el precedente etiquetado se había quedado obsoleto y ya no cumplía la función de conceder información precisa al usuario en tanto que las categorías altas de la tabla se hallaban sobresaturadas de productos. A lo largo de los 20 años de funcionamiento del sistema todavía actual, los fabricantes han invertido en innovación y una apabullante mayoría de los aparatos ya están en la clase A. Esta situación ha provocado que el consumidor no pueda distinguir al detalle por el hecho de que solo tiene 3 clases en la práctica y, al tiempo, los fabricantes no tienen forma de hacer constar su inversión en nuevas tecnologías y sostenibilidad. «En 2006 2 tercios de los frigos y lavadoras vendidos fueron etiquetados como clase A. No obstante, en 2017, más del 90% de los productos vendidos en el mercado europeo fueron superiores a la clase A, o sea, A +, A ++ o bien A +++», puntualiza Monteiro, de Electrolux.

Con la nueva regla, la CE busca estimular de esta forma el desarrollo de nuevas tecnologías por la parte de los fabricantes, que hasta el instante han usado el etiquetado como herramienta de distinción para posicionar mejor sus aparatos y captar compradores. «La actual situación ha derivado en que las 2 clases de mayor eficacia energética se han superpoblado y prácticamente todos los productos son A++ y A+++. La Comisión Europea se dio cuenta de esto y decidió alterar la regla de ensayo para que los consumos energéticos se amolden mejor al empleo en la casa del consumidor y al tiempo se cambió el escalado», remarca Zapatero.

Desde Anfel asimismo resaltan que la UE ha decidido que las fichas de información solo se van a poder dar impresas en el caso de solicitud concreta por la parte del vendedor. De esta forma, y por razones medioambientales, los informes técnicos se van a deber descargar en el momento en que se accede a la base de datos a través del código QR suministrado. Por su lado, el Ministerio de Transición Ecológica recuerda que los electrodomésticos de gama blanca no son los únicos que experimentarán cambios en tanto que las fuentes de iluminación adoptarán el nuevo sistema el 1 de septiembre y otros aparatos como calderas, hornos o bien aires acondicionados van a dejar la adaptación normativa para más adelante.

Fuente: ABC.es

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