La enfermedad cardiovascular mata más que un asesino en serie”, advierte la Fundación De España del Corazón, y es que esta nosología representa la primordial causa de mortalidad y morbilidad en el planeta. En verdad, la OMS calcula que cerca de 18 millones de personas mueren anualmente por esta razón.
De esta manera, no extraña que se estén efectuando enormes sacrificios en su prevención y tratamiento. “Sin sitio a dudas, la aparición y desarrollo de la cardiología intervencionista representa uno de los mayores avances en la medicina moderna, permitiendo tratar un buen número de enfermedades cardiacas sin precisar cirugía”, festejan en este sentido los doctores Bruno García y Josep Guindo, especialistas en cardiología del Centro de salud Quirónsalud Barna.

Conforme señala la Sociedad De España de Cardiología (SEC), la cardiología intervencionista deja la realización de intervenciones mediante catéteres y sin precisar operar a corazón abierto, lo que supone respecto a la cirugía cardiaca usual un procedimiento terapéutico menos invasivo y agresivo.

La cardiología intervencionista deja tratar muchas enfermedades cardiacas sin precisar cirugía

Los cardiólogos del Centro de salud Quirónsalud de Barna, recuerdan que una data clave en la progresión de la especialidad fue el viernes 16 de septiembre de 1977, cuando el doctor Andreas Grüentzig efectuó de manera exitosa la primera angioplastia coronaria transluminal percutánea en un paciente con angina de pecho.

“Gracias a su osadía, millones de personas en el mundo entero han podido beneficiarse del tratamiento de las enfermedades coronarias con la aplicación de angioplastia y también implantación de Stents coronarios, eludiendo de este modo la cirugía de bypass”.
En verdad, la SEC destaca que la evolución de las técnicas intervencionistas ha supuesto un “antes y un después” en el tratamiento de la enfermedad cardiovascular. “Tanto es conque el intervencionismo es ya capaz de dar contestación a prácticamente cualquier nosología relacionada con el sistema cardiovascular”, destaca el doctor Bruno García. Los avances en cardiología intervencionista no se han limitado al tratamiento de la enfermedad coronaria.

“En los últimos 20 años hemos asistido al desarrollo de otras técnicas percutáneas considerablemente más complejas con las que podemos corregir, sin precisar cirugía, enfermedades estructurales del corazón tanto de origen innato como adquirido”, mantiene el doctor Guindo.

Corregir una válvula del corazón

De todas y cada una estas técnicas nuevas, los doctores García y Guindo resaltan los expepcionales resultados alcanzados con la implantación de válvulas aórticas desde la arteria femoral, lo que conocemos como ‘TAVI’ (Transcatheter Aortic Valve Implantation).
“Lo que en un inicio fue admitido solo para pacientes en situación extrema que se consideraban inoperables, tras los trabajos publicados últimamente, va a poder ser considerada la técnica de elección aun en pacientes de bajo peligro operatorio”, apostilla el doctor Guindo.

Esta técnica está esencialmente indicada, y su práctica se está acrecentando poco a poco más, en aquellos casos en los que el paciente sufre lo que se conoce como estenosis aórtica severa, una nosología del corazón por la que la válvula aórtica no se abre apropiadamente, produciendo una sobrecarga del corazón que causa que el paciente padezca fatiga, angina de pecho, mareos, pérdida de conocimiento e inclusive una muerte súbita.
Conforme señala este especialista, el corazón puede amoldarse a vivir con una válvula enferma, aunque el instante en el que brotan los primeros síntomas el pronóstico empeora y el 25% de pacientes puede fallecer por año si no se actúa.

El doctor Bruno García explica que para poner la válvula frecuentemente se emplea la punción de la arteria femoral, con un procedimiento muy similar al utilizado en un inicio en los cateterismos para implantar stents coronarios.
Entre sus primordiales ventajas apunta que se reducen los efectos secundarios y las dificultades que pueden surgir tras una intervención quirúrgica a corazón abierto, acortando estancias prolongadas en la UCI y un alta hospitalaria considerablemente más precoz. Además de esto, el alivio de los síntomas, conforme festeja este cardiólogo, “es prácticamente inmediato”. Sorprende ver como pacientes que llegan en estado muy avanzado, aun crítico, se recobran a las pocas horas de la intervención.

Otras técnicas de cardiología intervencionista

Por último, los cardiólogos del Centro de salud Quirónsalud Barna indican que otras técnicas que hoy en día asimismo pueden efectuarse por vía percutánea, sin precisar cirugía, en casos adecuadamente escogidos son, por servirnos de un ejemplo, la corrección de la insuficiencia de las válvulas mitral y tricuspídea, el tratamiento de fugas periprotésicas (en pacientes operados anteriormente con implantación de válvulas cardiacas), el cierre del foramen oval permeable (un defecto innato del corazón) o bien el cierre de la orejuela izquierda (parte de la aurícula del corazón) en enfermos que presentan un peligro elevado de embolias y tienen contraindicaciones o bien efectos secundarios al tratamiento anticoagulante.

Desde la SEC agregan que las técnicas de cardiología intervencionista han tolerado efectuar un elevado número de intervenciones “de forma segura, eficiente y con mucha menor agresividad para el paciente”.
“Con estos tratamientos percutáneos se reduce drásticamente tanto la estancia hospitalaria del paciente como el tiempo en el que este puede reincorporarse a su actividad frecuente. De esta manera, prácticamente la mitad de los procedimientos pueden hacerse con ingresos hospitalarios más cortos y, a veces, aun sin precisar ingreso del paciente”, añade la sociedad científica.

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