El planeta de los fighting games es una suerte de casa de locos donde los jugadores europeos no son bienvenidos, no por cuestiones morales, sociales o bien morales, sino más bien pues se trata de un planeta dominado meridianamente por jugadores asiáticos o bien americanos, en su muy, muy amplia mayoría. De esta forma, por servirnos de un ejemplo, en el último EVO, el campeonato de juegos para videoconsolas de lucha más icónico del panorama, terminó con la victoria de “Bonchan” (el país nipón) en Street Fighter V: Arcade Edition; con la de “SonicFox” (E.U.) en Mortal Kombat 11; y con la de “GO1” (el país nipón) en Dragon Ball Fighterz. Este último campeonato fue substancialmente esencial para la comunidad de jugadores española: allá Joan Namay, más conocido como “Shanks”, consiguió colarse en el Top ocho y lograr el cuarto puesto del evento, algo histórico y también nuevo por igual. Tras una barahúnda de sentimientos donde primaron la adrenalina y los nervios, “Shanks” asevera sentirse “satisfecho, feliz y con la sensación de haberlo dado todo”. No obstante, todo aquel que conozca ligerísimamente el planeta de la competición (por lo general, no solo en concepto de juegos para videoconsolas) sabe que la prueba es solamente la meta; que el camino es lo verdaderamente bastante difícil y complejo. “Tuve suerte de contar con la cooperación de mis compañeros. Nos juntamos los mejores jugadores del país en un piso y estuvimos adiestrando múltiples días juntos ya antes del EVO. Jugábamos, examinamos nuestros fallos y pensamos en formas de mejorar para este torneo”, recuerda el jugador. El recorrido no fue sencillo: el alto número de competiciones aglutinadas en cortos períodos de tiempo no dejan un buen tiempo a los jugadores para prepararse como se debe. “Shanks” lo recuerda: “Me hubiera agradado contar con más tiempo de entrenamiento mas veníamos de una ráfaga de campeonatos cada fin de semana y hicimos lo que pudimos. En todo caso, poder contar con los mejores jugadores para adiestrar de forma presencial fue una ayuda significativa de cara a enfocar este EVO”. En esa masa de victorias que se fermentó con el apoyo de otros jugadores hay que sumar 2 ingredientes fundamentales: la familia del jugador y el equipo. De los primeros no duda: “Mi familia ha sido mi mayor apoyo. Sin saber nada prácticamente del planeta de los esports, nunca han dejado de darme su apoyo”. Y de Vodafone Giants, quienes confiaron totalmente en su jugador y esto se vio traducido en una excelente actuación general, tampoco: “Si el equipo no hubiese estado ahí para apoyarme no habría podido viajar a tantos campeonatos y lograr el nivel suficiente para hacer este Top cuatro. Les estoy muy agradecido”. Hay un instante clave en el campeonato de “Shanks” y del que se puede intuir una valiosa lección: jugar relajado y sin ataduras resulta ser considerablemente más productivo. Él cuenta que “antes de llegar al Top ocho no pudo eludir que la presión y los nervios afectasen a su juego”, mas “después de clasificarse pudo relajarse y jugar a su máximo nivel”. Y es cierto: esa victoria contra “Apologyman” fue un alivio, un soplo de dicha que se vio reflejado en la dicha de todo el equipo cuando, con todavía el jugador entre lágrimas, los miembros asistieron con velocidad a abrazarle tras el jalón alcanzado. Mas si algo acostumbra a ser patrón en los atletas de alto nivel es esa sensación de mirar siempre y en todo momento al futuro y servir como referencia para las generaciones venideras. Por el momento, el World Tour, que tiene sitio a lo largo de todo el año, es el propósito más ambicioso del jugador: “[El World Tour] acabará con un campeonato que reúna a los 16 mejores jugadores en el que espero entrar. Voy a hacer todo lo que es posible por lograr esas finales”. Y sobre su nivel exhibido y las próximas generaciones, advierte: “En España hay mucho talento y la comunidad está medrando cada vez más. Me agradaría verles intentándolo y lograr grandes éxitos”. “Shanks” ha hecho historia tras ponerse como cuarto mejor jugador de Dragon Ball Fighterz en el EVO 2019. Resaltar de esta forma cuando jamás absolutamente nadie lo había hecho entre más de 1000 jugadores de muy, muy alto nivel es un hecho plausible. Quién sabe: quizás este sea el primer puñetazo en la mesa de España en un terreno algo inhóspito, mas, desde entonces, vaya primer puñetazo.

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