Entrar en la sala donde se halla el acelerador lineal donado por Amancio Ortega al Centro de salud Universitario de Fuenlabrada es como teletransportarse al futuro. Esta máquina, la joya de la corona de la radioterapia oncológica, se halla situada en el centro de un búnker apartado con plomo y también alumbrado con una luz sutil violeta que provoca gran respeto. Impone. Éste es el primer acelerador donado por la Fundación del dueño de Inditex, que empezará a marchar en el mes de julio en la Comunidad de la villa de Madrid y con el que van a ser tratados más de dos.000 pacientes por año con una mayor agilidad y precisión. Una esperanza para miles y miles de pacientes y una herramienta sagrada para los sanitarios que la emplearán. La resolución ha estado envuelta esta semana en una ininteligible y vergonzosa polémica una vez que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, despreciase las donaciones del empresario textil y las tachase de «limosna», lo que ha provocado un fuerte rechazo entre los enfermos de cáncer, los médicos y la sociedad. «No comprendo de qué manera alguien puede decir una cosa de esta forma, bienvenidos sean todos los que deseen aportar mejoras a la sanidad publica», cuenta Celso, que es tratado en este centro hospitalario por un tumor en la próstata que le advirtieron hace 7 años. Él, a sus 71, ya ha recibido 2 ciclos de radio y espera no tener que someterse a más. Su médica, Mariví de Torres, nos explica la buena evolución del paciente y los avances que se lograrán con la nueva máquina donada por Ortega. «La clave está en que cuando se logran aparatos de mayor precisión puedes asegurarte que estás actuando donde verdaderamente deseas, en el área perjudicada. Esto es, se reduce el tratamiento en lo que se refiere a sesiones, te centras con precisión en la zona tumoral y deja que día a día que viene el paciente reciba más dosis. Resumiendo, menos tiempo y más eficiencia biológica», afirma la médica anexa de radioterapia. En verdad, el primer ciclo de Celso duró 28 días y con la máquina de Ortega podrían ser solamente 2, aun, una sola sesión. «No somos siendo conscientes de la buena sanidad pública que tenemos y si esto se ve apoyado por donaciones como las de Amancio, por qué razón vamos a negarnos. Todo es por salvar vidas», afirma este retirado trabajador de la construcción, que nos confiesa como anécdota que ha visto personalmente al dueño de Inditex en múltiples ocasiones. «Sobre todo, en el aeropuerto de A Coruña cuando iba a trabajar allí», afirma. «Si hay una persona que done una máquina que no podemos dejarnos por el hecho de que es carísima, puesto que oye, realmente bien, eso sí, que no tenga otras consecuencias», sentencia en contestación a las palabras del líder de Podemos. En un mítin en Vigo, lejos de dar las gracias, Iglesias aseveró que la diferencia entre una democracia y una dictadura «es que, en la primera, cualquier persona, con independencia de su cuenta corriente, tiene acceso a los mejores centros de salud y profesionales, sin que esto dependa de la caridad de ningún millonario sino más bien del Estado». En el «búnker» donde está el que llaman «el Ferrari de la radioterapia», nos aguardan Alfonso López y Blanca Ludeña, jefe del servicio de radiofísica y la jefe de oncología radioterápica, respectivamente, del Centro de salud de Fuenlabrada. La miran con orgullo y con ganas de estrenarla lo antes posible. «Será en el mes de julio cuando empiece a funcionar», adelanta Blanca. Ellos han sido los que han estado presentes en todo el proceso de adquisición, desarrollo técnico y también instalación. «La ventaja de estas máquinas es la precisión, damos un salto cualitativo. Ahora vamos a ser capaces de concentrar mejor la radiación y reducir la dosis que reciben los órganos sanos que están cerca del tumor, eludiendo de esta forma secuelas en zonas no cancerígenas. Es muy posible que pasemos de 5 minutos de radiación a 2, que es posible que parezca poco, mas que a nivel médico es un enorme avance. Además de esto, al reducir los tiempos, asimismo se va a poder atender a más pacientes», explica Alfonso López. Se aúna a la charla Carlos Ratón de Viú, directivo gerente del centro, que lo primero que hace es resaltar la enorme labor de sus compañeros para incorporar la máquina en un tiempo récord. El aparato en sí ha costado 4 millones de euros y está en el «pack» de la Fundación de Amancio Ortega, que ha destinado 310 millones a la sanidad de España para invertir en equipos de radioterapia, lo que, conforme el directivo del centro, «es esencial para pacientes que no pueden ser operados o bien percibir quimioterapia. Supone una enorme evolución médica». En contraste a otros centros de salud, el de Fuenlabrada, siendo uno de los más nuevos (se inauguró en 2004), ya contaba con el búnker, con lo que no han debido hacer obras para amoldar el espacio a los nuevos dispositivos como sí ha ocurrido en otros centros, donde se han debido tirar tabiques y aislar zonas. Procedimientos técnicos y administrativos que han ralentizado la puesta en marcha de los equipos. «No hubiese sido posible agregar a nuestro sistema sanitario un acelerador lineal de estas peculiaridades si no hubiese sido por una donación como la de Ortega. Es bastante difícil con las restricciones que hay en los presupuestos en sanidad en las comunidades autónomas. O bien, cuando menos, no habría sido posible hacerlo al tiempo en los 7 centros de salud de la villa de Madrid que han recibido un equipo», afirma Ratón. Conforme narra el gerente, «la tarea del filántropo no ha sido teñida con un enorme intervencionismo. Había una donación económica destinada a esto, mas no se impuso ningún género de elección anterior, ni de marca comercial, ni de peculiaridades. Ha sido algo de esta forma como: “Con este dinero escojan , como profesionales, la maquinaria que necesitan’’. Esto es esencial remarcarlo». asevera. En el caso de este centro de salud del sur de la villa de Madrid había una enorme necesidad para renovar los aceleradores por el hecho de que mostraban ya una alta obsolescencia debido al alto empleo. «En 2018, tuvimos 1.342 pacientes en tratamiento y más de 1.600 valorados. Además de esto, hemos incorporado a más de 500 pacientes del Centro de salud 12 de Octubre, puesto que allá se hallan en fase de renovación de equipos», afirma Ratón, que apostilla que, con el «Ferrari de Amancio» posiblemente aun la cantidad de pacientes tratados se duplique. «Yo lo que espero es no tener que darme ningún otro ciclo», afirma con buen humor Celso. «Al principio tenía mucho temor, mas me puse a cargo de doctores como Mariví y me dejé llevar», confiesa. Su doctora le responde con una sonrisa ya antes de desamparar la sala donde se halla el acelerador que pronto va a estar marchando a toda máquina.

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