El feminismo semeja estar está avanzando. El movimiento por la igualdad de género se hace eco entre una juventud poco a poco más mentalizada con este inconveniente empapado en la sociedad. Una investigación lanzado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fad, muestra como el 49% -prácticamente la mitad- de los jóvenes se consideran feministas. Un dato que semeja lanzar optimismo en lo que se refiere a igualdad se refiere, puesto que solo un 34, ocho% se mostraba a favor conforme exactamente el mismo estudio hecho en 2017. EL CONTROL, NUEVA FORMA DE “AMAR” No obstante, este avance feminista se debe matizar. En el campo masculino, semeja estar normalizándose el hecho de mirar el móvil a la pareja como forma de control “si consideras que te esta engañando”. Un hecho que semeja indicar que aumenta la falta de confianza en la pareja por la parte de los hombres. Pese que el porcentaje no es muy elevado, -un 16,5%-, esta situación ha aumentado con respecto al 2017, con un 14,5%. Mas no solo el control del móvil semeja ser un retroceso, sino a ello se aúna la indumentaria. Un 15% de los jóvenes varones ve con buenos ojos que su pareja se vista como a él le complace para de esta manera eludir “confrontaciones innecesarias”. En lo que se refiere a los celos, un 25% de los chicos lo ven como un punto positivo en la relación. Un dato que apenas cambia con respecto a 2017, donde era un 24%. El estudio asimismo muestra de qué forma un 70% de los jóvenes se han sentido discriminados alguna vez en su vida rutinaria. Si bien nuevamente, son quienes salen más perjudicadas: Y es que, son la mitad de ellas quienes lo aseveran en frente de un 20% en el caso de los varones. La calle semeja ser el sitio donde más se genera esta discriminación: un 52,4% lo han sufrido en el trato con la gente, al paso que un 29% de los chicos asimismo han experimentado esta situación. El campo laboral es otro de los focos de acoso y discriminación para las mujeres, al igual que bares, tiendas y otros lugares de ocio, siendo un 43,2% y un 33% respectivamente. Los chicos por su parte, señalan el trato con la policía como otra de las situaciones de esta discriminación. Hasta un 23,9% lo atestiguan, mientras que un 23,6% lo han sufrido por parte de las Administraciones Públicas. Un 36,8% de las chicas tacha de inadmisible este tipo de “halago”, mientras que es un 28% de los jóvenes masculinos quienes lo ven inaceptable. Estos datos han variado desde 2017, donde eran los varones los más propensos a rechazar estas prácticas de seducción. EL ÁMBITO LABORAL, FOCO DE DESIGUALDAD Pese a todo, el ámbito laboral parece seguir siendo el foco que mayores desigualdades genera entre hombres y mujeres. El punto de mayor fricción es el salario que pueden llegar a percibir unos y otras. Un 61% de las jóvenes apuntan a la discriminación por sueldo en este escenario laboral. Aunque no es el único problema con el que se encuentran. Las dificultades a la hora de encontrar empleo sumado a las complicaciones por ganar dinero son otros dos temas en los que la desigualdad es más palpable. Pero no solo es la oportunidad laboral lo que denuncian las jóvenes, sino la responsabilidad que pueden llegar a tener en un puesto de trabajo. Un 54,6% opinan que para un chico es más fácil optar a puestos de mayor relevancia. En cuanto al tipo de profesión, parece que siguen existiendo algunos estereotipos . El 32% de los jóvenes opinan que la rama asistencial-sanitaria es la que más se adecua para las mujeres, dejando los trabajos más enfocados a ingenierías para los hombres, con un mismo porcentaje de apoyo. Respecto a las relaciones de pareja, no tiene exactamente la misma visión el sector femenino y el masculino. Un 42% de las mujeres lo consideran bastante o muy importante, mientras que un 48% de los hombres lo ven así. Pero esta percepción también es diferente respecto al 2017, donde el porcentaje masculino superaba la mitad, con un 51,3% y el de las mujeres se quedaba cerca con un 48,8%. Sin embargo, si hay un punto en el que los jóvenes parecen estar de acuerdo es en la idea de futuro. Un 68% del total lo divisan en pareja y con hijos. Aunque ese futuro en familia se podría ver truncado con el repartimiento de las tareas del hogar. Pese a que es mayor la percepción igualitaria de dicha división de responsabilidades domésticas, un 43% de las mujeres piensan que recaen en las chicas, frente a un 30% de hombres que tienen esa misma visión. La presión siempre es un factor que afecta a todos. Sin embargo, no lo hace por igual en hombres y mujeres. “No defraudar a otras personas” es una de las causas de la presión que los y las jóvenes pueden sentir, aunque son las mujeres quienes parecen tenerlo más en consideración con un 53%, en detrimento del 41% masculino. Aunque la mayor percepción se tiene en un posible éxito laboral y académico. En esta línea, parece que hay una cuestión donde esa presión aumenta de forma exponencial en los hombres: ligar. Este tema semeja preocupar mucho más a los varones, pues un 46,3% lo ve un motivo de presión. No así las mujeres, de las cuales tan solo el 17,9% tiene esta desazón. En definitiva, siguen existiendo muchas diferencias entre hombres y mujeres y por lo general, son estas últimas las más perjudicadas. El control en la pareja parece que es uno de los puntos que más alarma produce, como apunta Beatriz Martín Padura, Directiva General de Fad: “L”.

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