Los autores de Élite, Darío Madrona y Carlos Montero, tenían la bastante difícil labor de subirse el listón tras una primera temporada llena de misterio, drama y morbo. Con el público siendo consciente de la identidad del asesino de Marina, sostener la tensión era el mayor reto. Ya desde el principio de la nueva tanda de capítulos proponían otro misterio a fin de que la fórmula continuara intacta: el montaje adelantaba que Samuel desaparecería en medio del bosque con la sospecha de que le habían matado como a su ex-. Ahora que hemos podido ver la totalidad de la segunda temporada, quizá sea el instante de comentar el resultado y si este ha sido satisfactorio.

En contraste al caso de Marina donde parecía fallecida y ciertamente estaba fallecida, esta vez el misterio no era precisamente lo que parecía. Era cierto que Samuel había estado a puntito de fallecer o bien de padecer una tunda a cargo de unos matones enemistados con la madre de Rebeka, para quien había trabajado de mensajero con la bicicleta, mas no estaba desaparecido de veras. Mientras sus seres queridos se preguntaban si estaba vivo o bien no, había acordado con Guzmán que le ocultaría en la mansión vacía de sus abuelos hasta que Carla, sintiéndose culpable, confesase la verdad sobre el homicidio de Marina.

Cayetana (Georgina Amorós) ha tenido un papel clave.
(Netflix)

Y es que Guzmán, pese a haber hecho oídos suecos a lo largo de toda la época, por último decidió pensar a Samuel. Había costado: toda la dureza que exhibía con Nano, al que daba la sensación de que iba a matar en cualquier instante, era presunción de inocencia cuando se trataba de Polo y Carla, los primordiales sospechosos de Samuel. No obstante, el pijo máximo de Las Encinas anudó cabos a lo largo de la celebración filantrópica de Cayetana (que era una estafa a fin de que la pupila humilde se pagase las facturas y una buena universidad).

Se dio cuenta que era turbio que Polo hablara con el padre de Carla. Tras oír el audio donde la marquesita prácticamente conminaba a Samuel, detalles de esta forma le llamaban la atención. Y, al consultar a Ander si Polo era el asesino, el muchacho mostraba un claro sentimiento de culpa en la mirada. Pese a decir que no, Guzmán ya debía tener claro que ciertamente Polo era el asesino, cosa que confirmó al ver a Ander y Polo discutiendo fuera de la fiesta. Fue en ese instante que le planteó a Samuel quedar en la propiedad de la familia para discutir como podían obrar para sacar la verdad a la luz.

¿Quién nos iba a decir que acabarían siendo amigos?

¿Quién nos iba a decir que terminarían siendo amigos?
(Netflix)

La desaparición de Samuel, que al final contó aun con la cooperación de la inspectora, tuvo el efecto que aguardaban en Carla. La marquesita, persuadida que su padre o bien Polo habrían sido responsables de la desaparición, no deseó cargar más con la culpa y lo confesó todo (o bien eso creemos). El inconveniente es que detuvieron a Polo, no confesó y Cayetana, que está ofuscada con ser de clase alta, halló el arma del homicidio a tiempo para que la policía no se hiciese con él. Ya tiene un tique a las altas esferas si bien esto comporte salir con un asesino.

Es curioso pues de los 3 personajes nuevos de la segunda temporada de Élite, Cayetana parecía la más desconectada. Rebe, después de todo, servía a fin de que Samuel se metiese en negocios turbios y Valerio era la mala repercusión de Guzmán y una herramienta para humanizar a Lu con un defecto que no aguardábamos (que no podía eludir tener sentimientos incestuosos).

La pareja de la temporada se ha despedido rota.

La pareja de la época se ha despedido rota.
(Netflix)

Cayetana, en cambio, tenía su viaje: era limpiadora, hija de limpiadora y hurtaba los vestidos de las casas suntuosas donde trabajaba para vender una vida falsa en Instagram. Este recorrido, al unirse con el de Polo, dejó que adquiriésemos reposadamente su implicación en el caso de Marina: si Polo la había ayudado con su estafa pese a conocer sus orígenes humildes, debía apoyarle para no terminar entre rejas.
Elite nos deja, en consecuencia, con la trama al descubierto: los pupilos observan a Polo entrar a Las Encinas tras las vacaciones de Navidad, siendo conscientes de que es el asesino de Marina mas sin suficientes pruebas para ser condenado. La composición de la escena es de esas que lúcida una expectación horrible para la tercera temporada que podría ser la última (si los números no nos fallan, los pupilos deberían graduarse en la nueva temporada que ruedan).

Y, contra cualquier pronóstico, esta insostenible situación en Las Encinas va a contar con Samuel y Guzmán en modo BFFS, sobre todo una vez que Ander traicionara a su mejor amigo encubriendo al asesino de su hermana y de que Carla y Samuel se hayan alejado (”te he perdido”, le afirmó él tras ganarle la partida en su juego de manipulación).

Este plano no tiene precio.

Este plano no tiene costo.
(Netflix)

¿Los argumentistas van a ser capaces de desarrollar un nuevo misterio? ¿Y van a poder ingeniárselas para crear más escenas morbosas tras una temporada con sexo en los vestuarios, en los lavatorios de la disco, de “pajillas entre amigos”, de las aventuras incestuosas de Lu, de acostarse con la posible asesina de tu ex- y más? Cuando se trata de cumplir con las esperanzas, Elite se ha superado.
Esta valoración tan positiva, que conste, es la de un servidor. ¿Cuál es vuestra opinión a este respecto?

¿Qué te ha semejado el resultado de temporada de Élite?

Sobresaliente

Notable

Suficiente

Deficiente

La encuesta está cerrada

Votar
Total votos: 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *