Nueva oferta de los socialistas a Podemos para eludir la reiteración electoral. Pedro Sánchez ofreció el día de ayer a Pablo Iglesias un pacto programático que se sometería a un férreo control, como un esencial estrellato de los morados en la gobernanza del país a través de su participación en instituciones y órganos del Estado fuera del Consejo de Ministro. Es la triple oferta de los socialistas o bien los 3 pilares –en palabras de Sánchez– a falta de 19 días para la disolución de las Cortes que precipitaría otra convocatoria electoral. Mañana se reunirán sendos equipos negociadores para examinarla en un encuentro que se prevé vital. El jefe del Ejecutivo en funciones aprovechó la presentación de su programa «Las 370 propuestas para un gobierno común y progresista» en la villa de Madrid –un acto con tintes electoralista que reunió a ministros, miembros del Congreso de los Diputados y agentes de la sociedad civil– para lanzar este nuevo órdago. Es la última oferta de los socialista que, en cierta forma, nace fallecida dada la insistencia de los morados en formar un gobierno de alianza con ministros de su capacitación en el Consejo de Ministros. En verdad, el día de ayer un poco antes de la presentación de esta nueva propuesta, Pablo Iglesias volvió a reiterar que su apoyo a Sánchez pasa por ser parte del Ejecutivo. Con esta propuesta los socialista rebajan al mínimo su oferta. Ni ministerios, ni segregarías de Estado. El presidente destacó que pueden participar en la «gobernanza» del país, que no el Ejecutivo. Le ofrece «instituciones» que están al lado del Consejo de Ministros y que engloban diferentes campos de responsabilidad que «completan y complementan» –en palabras del Sánchez–el ejercicio del poder. No especificó qué instituciones pueden ser estas, mas sí excluyó de ellas a aquellas que se centren en «políticas de Estado», lo que descartaría materias como Exteriores o bien Defensa, como política territorial. En verdad, el socialista volvió a resaltar su diferencia con Iglesias en torno a Cataluña y la posibilidad de festejar un referendo, algo que los socialista rechazan rotundamente y que los morados ven como una posibilidad de cara a desbloquear la situación en la comunidad catalana. Por el momento, el Partido Socialista Obrero Español guarda silencio sobre a la cabeza de qué instituciones estaría presto a dar paso a Unidas Podemos, si bien el socialista se refirió a instituciones que pueden englobar desde el campo político al energético. Mañana, seguramente, tras la asamblea de los equipos negociadores se van a conocer las áreas específicas. Para persuadir a los morados, Sánchez, les ofrece además de esto una suerte de mecanismo de verificación de su posible acuerdo de gobierno. En este sentido, anunció múltiples fórmulas de supervisión para cubrir, –señaló–, las «garantías» de cumplimiento que demanda Iglesias. Por una parte, les propuso la creación de una Oficina de Cumplimiento del Pacto que va a depender del Ministerio de Hacienda. Y, por otro, la puesta en marcha de 2 comisiones de seguimiento y actualización del acuerdo en el Congreso y el Senado. Y, como tercer elemento de garantía que actores de la sociedad civil evaluen el cumplimiento del acuerdo a lo largo de su vigencia. El líder socialista aseguró que este nuevo guiño cumple las demandas de los morados «o, como lo expresan , una negativa tajante a los votos sin costo en una nueva investidura». Al mismo tiempo, que hizo hincapié en que con esta oferta se descartan la alianza y el gobierno a solas, optando por un «camino intermedio». No obstante, este nuevo lance se genera en un instante de falta de confianza total entre los 2 asociados preferentes. Prueba de ello, es que solo unos minutos ya antes de la presentación de las 370 propuestas y la nueva oferta para la posible investidura, Iglesias aseguró en una entrevista en los Desayunos de TVE que le «suenan bien» mas comprende que ese documento se lo puede «llevar el viento» como ocurrió con compromisos precedentes. «¿Cuánto vale la palabra de Pedro Sánchez?», se preguntó ya antes de regresar a resaltar que Sánchez busca unos nuevos comicios. Y es que ya antes de lanzar su batería de propuestas, Sánchez ofreció a lo largo de múltiples minutos su relato de de qué forma hemos llegado hasta este punto. La primera cosa que hizo al subirse al escenario del espacio versátil de la Estación de Chamartín en el que se hizo el acto de presentación fue cargar contra los partidos constitucionalista y culparles del bloqueo. «Estamos donde estamos, no por desencuentros sino más bien pues independentistas y conservadores hicieron caer a un gobierno progresista al no aprobar los Presupuesto Generales del Estado», aseguró. Asimismo los morados fueron diana de su crítica: un gobierno de alianza como el que demanda el líder de UP, supondría realmente formar «dos gobiernos en uno, un ejecutivo compartimentado y dividido en un instante crítico para el país», en referencia a la crisis económica que se aproxima, los desafíos de un Brexit duro y el enfrentamiento catalán. Sobre la imposibilidad de trasladar el pacto del 25 de julio a la actualidad, Sánchez fue tajante: «como consecuencia de lo sucedido aquellos días, lo que entonces se verificó imposible, el día de hoy prosigue siendo imposible pues con el rechazo a nuestra propuesta confirmamos que la voluntad de alianza de UP se fundamenta en el recelo y la desconfianza», aseguró. Con esta nueva oferta, arranca la cuenta atrás para la capacitación de gobierno con un nuevo escenario. Por delante, 3 semanas furiosas en las que el líder socialista y su equipo negociador sostendrán encuentros con PNV, PRC, ERC y Podemos. Los morados tiene ahora que seleccionar si admiten o bien no esta nueva oferta, un tanto cambiada con respecto a la primera que se les ofreció y que no incluye el gobierno de alianza que demandan los de Iglesias. Comienza la cuenta atrás para una estabilidad en el punto de atención o bien para regresar a las urnas.

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