La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha estimado íntegramente el recurso de apelación presentado por la representación legal de una mujer que fue condenada el mes pasado de septiembre por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Oviedo, con sede en Gijón, a 4 años de cárcel por un delito de abuso sexual continuado a un joven con menos de 16 años. La mujer ha sido exculpada por el TSJA. Esta sentencia, que no es firme, puede ser apelada en casación frente a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. En el recurso ahora estimado, la parte apelante señalaba como primordial primer motivo impugnatorio el fallo en la consideración de la prueba. En el fallo de la sentencia, de la que ha sido comunicante el juez José Ignacio Pérez Villamil, se explica que se estima íntegramente el recurso “al no quedar suficientemente acreditado que conociera que el menor tenía menos de dieciséis años, como demanda el derecho esencial a la presunción de inocencia”. En este sentido, conforme ha informado el TSJA, la Sala rebate el primero de los razonamientos empleado por la sentencia impugnada, al poner de cargo de la acusada la prueba del hecho negativo del desconocimiento de que el menor no había cumplido la edad de dieciséis años. Para los jueces “al ser uno de los elementos constitutivos del delito objeto de acusación, era a las acusaciones a las que les correspondía acreditarlo con prueba suficiente para deformar la presunción de inocencia de la acusada que, como se afirmó, engloba a todos y cada uno de los elemento esenciales del delito, en un caso así, al conocimiento anterior por la parte de la acusada de la edad del menor con el que realizo actos de naturaleza sexual –los hechos probados no describen las específicas conductas desplegadas- permitidos -en el sentido de no forzados- por ambos”. El TSJA explica que como Sala de Apelación no puede proceder a una revaloración de las pruebas personales tal y como si se tratara de un segundo juicio contradictorio. Con lo que debe ajustarse a “comprobar la congruencia y racionalidad de la valoración ya efectuada en la primera instancia por el órgano que presenció la prueba, tras contrastar la valía y regularidad de su obtención y aportación, como su entidad, consistencia y suficiencia como prueba de cargo enervadora de la presunción de inocencia”. Valorando ponderadamente estas variables, la Sala estima que “la conclusión a la que llegó la Audiencia, declarando demostrado que la acusada conocía que el menor tenía menos de dieciséis años, no puede ser compartida por esta Sala de Apelación, al querer que la argumentación transcrita no resulta razonable, por no ser compatible con el derecho esencial a la presunción de inocencia, y las pruebas de signo incriminatorios tenidas en cuenta para la condena, como fueron valoradas por la Audiencia, se muestran deficientes para deformar aquella presunción constitucional”. Por este motivo la Sala Civil y Penal acepta y da por reproducidos los hechos declarados probados de la sentencia apelada, mas eliminando de los hechos probados la oración, “conociendo la acusada que el menor tenía menos de 16 años”, que debe reemplazarse por “no resultó suficientemente acreditado que la acusada conociera que el menor tenía menos de 16 años”. En la sentencia, se resalta que las declaraciones de las testigos “nada aportan, ni de manera indirecta como apunta la sala sentenciadora, a la corroboración del conocimiento por la acusada de la edad real del menor. Al contrario manifiestan que este, en sus actividades recreativas, se comportaba como los mayores” y especifica que “el resto de razonamientos empleados en la sentencia apelada son conjeturas, aproximadamente asumibles en dependencia de la ética sexual de cada uno de ellos, mas que pertenecen al campo de la subjetividad y que no pueden ser empleadas como inferencias de cargo para producir un fallo condenatorio”. Además de esto, en el momento de descartar la existencia de relaciones íntimas completas, el TSJA manifiesta que la propia sentencia de la Sección Octava estima que, “tanto las declaraciones de la madre como la del menor incurren en las referidas contradicciones apreciando una absoluta falta de firmeza de las manifestaciones incriminatorias, que no pueden de ninguna manera merecer el título de persistentes, plurales, mantenidas en el tiempo y a lo largo del procedimiento sin cambios o bien perturbaciones substanciales, vaguedades o bien contradicciones, sino más bien todo lo contrario”.

Fuente: larazon.es

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