El Tesoro deja pisado el acelerador del endeudamiento pese a la recuperación y el nivel récord de deuda pública


El Gobierno de España pedirá prestados este año en los mercados financieros 237.498 millones de euros para atender sus necesidades de gasto de 2022, según ha revelado el secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo, este lunes en la presentación de la Estrategia de Financiación del Tesoro para este año. La parte del león de este montante, más de 162.000 millones, se solicitará para amortizar las emisiones realizadas por el Tesoro Público en el pasado, es decir, para cumplir las obligaciones de buen pagador adquiridas con los inversores que en su día contribuyeron a financiar al Reino de España.

Pero el Tesoro también va a recurrir a los inversores para conseguir por la vía del endeudamiento 75.000 millones de euros de financiación extra.

Una parte viene forzada por el desequilibrio esperado en las cuentas públicas de la Administración Central (3,9%), que al Gobierno no le queda otro remedio que financiar con deuda pública, pero hay unos 30.000 millones de euros que no se explican por este factor y que irán a sufragar otros gastos, bien porque el Ejecutivo los considera insoslayables o bien porque pretenda aprovechar el favorable momento de los mercados para financiarlos vía deuda.

Motivos no le faltan para recurrir al endeudamiento. El año pasado fue el primero de la historia en el que España se financió en los mercados a tipos negativos (-0,04%), lo que implica que los inversores pagaron al Tesoro por mantener sus ahorros a buen recaudo, y las expectativas del Tesoro para este ejercicio no apuntan a una variación significativa de estas condiciones, por lo que es de prever que España podrá seguir emitiendo a costes históricamente bajos.

Sin embargo, la cuantía bruta de la deuda española
se mueve desde hace meses de máximo histórico en máximo histórico y según el último dato publicado correspondiente al tercer trimestre se sitúa en el 122,1% del PIB, la segunda tasa más alta de la serie histórica y a una distancia sideral del umbral máximo del 60% del PIB que marcan las actuales reglas fiscales europeas, actualmente en revisión.

Las reglas fiscales europeas están suspendidas, pero no así el criterio de los analistas y los inversores. La Comisión Europea y los organismos multilaterales como el FMI, cuyos informes son uno de los termómetros que siguen los inversores a la hora de valorar la situación financiera de un país, han continuado advirtiendo sobre el elevado nivel de endeudamiento de España y sobre la necesidad de
iniciar lo antes posible un plan de consolidación fiscal que lleve las cuentas públicas a una situación de equilibrio, que a día de hoy están lejos de alcanzar, e inicie el camino de la reducción de la deuda pública que otras grandes economías desarrolladas ya han iniciado, pero que España no termina de encarrilar.

Exprimir el escudo de deuda del BCE

En el ánimo de los responsables del Tesoro parece haber pesado más el esperanzador precedente de que dos de cada tres emisiones realizadas en 2021 se colocaran a tipos negativos y la evidencia de que la cartera de deuda del Reino de España es hoy más solvente y ligera de lo que lo era hace un año, como se ha encargado de destacar el secretario general del Tesoro. A lomos del ‘escudo’ para los países más endeudados configurado por el BCE desde el ‘whatever it takes’ de Mario Draghi, el coste de la deuda en circulación cerró el pasado año en el 1,65%, un nuevo mínimo histórico, y la vida media de los títulos está ya en ocho años, lo que ofrece un colchón de seguridad importante, más cuando la mayoría de esos títulos están colocados a tipos muy bajos.

El manual básico de gestión de la deuda pública subraya la relación directa entre las emisiones netas del Tesoro y el déficit público. En 2022, sin embargo, con un déficit de la Administración Central sensiblemente más reducido, el programa de financiación del Tesoro prevé unas emisiones netas de 75.000 millones de euros, idénticas a las del año pasado. ¿Por qué? Según la explicación del secretario general del Tesoro, en primer lugar porque el Tesoro ha optado por una posición de prudencia en un contexto de gran incertidumbre como el actual, en el que la evolución del virus es imprevisible. En segundo lugar, porque durante 2022 el Gobierno seguirá endeudándose para garantizar la financiación de las inversiones vinculadas al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia al margen de cuando Bruselas libere esos recursos, como ya hizo durante el año pasado.


Fuente: ABC.es .

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