«El teatro debería ser peligroso, nos despierta de la fuerza de la costumbre»

Publicado el Por Sara Vargas


«El último espectáculo del director italiano Romeo Castellucci está protagonizado por un grupo de hombres anónimos, actores no profesionales, de diversa condición y edad. Vestidos de agentes de policía norteamericanos deberán ejecutar las órdenes que les son suministradas a través de unos auriculares, independientemente de que las entiendan o no».

Así se explica en el programa de mano el espectáculo ‘Bros’, que se presenta hoy, miércoles, en el
Centro de Cultura Contemporánea Condeduque
, dentro de la programación del Festival de Otoño de Madrid, adonde ha llegado después de verse en el festival Temporada Alta de Gerona. Horas antes de su estreno, Romeo Castellucci (Cesena, Italia, 1960) ha explicado su espectáculo, flanqueado por Natalia Álvarez Simó, directora del Conde Duque, y Alberto Conejero, director del Festival de Otoño.

El creador italiano ha contado que, durante una estancia laboral en París, vivió mes y medio en una casa rodeada de policías. «Era la época de las protestas de los chalecos amarillos; y yo cada vez que salía me sentía muy pequeño frente a tanta gente uniformada; me sentía un rehén, e incluso culpable». Allí nació la idea de ‘Bros’.

El título del espectáculo es una contracción del término inglés ‘brothers’ (‘hermanos’). «No es que yo sea anglófilo -explica Castellucci-, pero la imagen platónica del policía que tenemos es, por el mundo cinematográfico y televisimo, la del policía estadounidense». Y es que la Policía es la protagonista de este espectáculo, que tiene un solo personaje, añade, «pero dividido en muchos cuerpos y estilos».

‘Bros’ habla sin disimulo de la violencia policial, pero Castellucci dice que «no quiere ser una crítica estereotipada hacia la policía. No es un espectáculo contra ella, no es tan sencillo. Estos hombres uniformados son una metáfora de nosotros mismos, de la violencia en que vivimos de un modo ancestral. Es un espectáculo sobre el significado antropológico de la violencia, no sobre su significado político y social».

Es difícil, en este siempre vidrioso asunto, apartarse de la mirada política. «Para eso está la dramaturgia -explica Castellucci-. ‘Bros’ no es una ilustración de lo que pasa en las manifestaciones. La realidad es la inspiración, el punto de partida, pero va más allá y el espectador percibe lo que hay detrás».

Confiesa el creador italiano, que visita por tercera vez el Festival de Otoño madrileño y que hace cinco años firmó una sorprendente y aplaudida producción de ‘Moisés y Aarón’, de Schönberg, que ‘Bros’ es un espectáculo «oscuro y tenebroso». Son todo hombres -«los cazadores, la violencia viril»- y están interpretados por personas de la calle, sin una preparación especial. No hablan porque son personas de acción. Y responden a las órdenes de una voz, que los espectadores no escuchan, sin poder elegir ni reaccionar ante ellas».

Esa voz tiene algo de teológico, apunta Alberto Conejero. «Es una prisión invisible, transparente. Parece que no está, pero muchas veces se diría que el ser humano necesita de esta prisión; es otro aspecto de nuestra sociedad».

Parafraseando a Beckett, dice Castellucci que «el teatro debería ser peligroso, nos despierta de la fuerza de la costumbre», y asegura que su espectáculo, su teatro, entra por los sentidos y, un día o una semana más tarde, llega al cerebro. «Pero va dirigido a los dos», concluye.


Fuente: ABC.es .

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