En un instante en el que la industria de la aviación está poco a poco más cuestionada por su elevado impacto sobre el calentamiento global, en Dinamarca ha sido la propia industria la que ha tomado la iniciativa y ha puesto encima de la mesa una propuesta para avanzar en la transición ecológica del ámbito.
La asociación de la aviación danesa (Dansk Luftfart), que incluye las compañías aéreas SAS y Norwegian y los aeropuertos de Copenhague y Billund, ha planteado incorporar una tasa con la pretensión de crear un fondo independiente que financie la investigación en tecnologías verdes. La idea es que el coste dependa del impacto climático de cada vuelo y, si bien no se ha concretado, SAS ha hablado de una cantidad de entre 20 y 30 coronas danesas por billete, lo que equivale a entre dos,6 y cuatro euros, conforme publicó la agencia de noticias danesa Ritzau.

“Esperamos y pensamos que nuestros clientes del servicio van a estar prestos a respaldar el cambio que precisamos para hacer que la industria sea más sostenible”, afirmó Simon Pauck Hansen, vicepresidente ejecutivo de la compañía aérea, la mayor en Escandinavia. Conforme esta propuesta, la tasa contribuiría a respaldar proyectos de investigación con unos 300 millones de coronas danesas anuales (unos 40 millones de euros). “Es una cantidad modesta, mas incluso de esta forma, son 300 millones todos los años que fomentarán ideas que están en marcha y que se van a poder apresurar, con lo que vamos a poder hacer que la transición sea más rápida”, agregó Hansen.

La propuesta implica subir cuatro euros el billete cuando Noruega y Suecia ya aplican tasas más altas

Los impulsores han hecho llegar la iniciativa a los ministros daneses de Transporte y de Medio Entorno, con la pretensión de lograr un pacto con el Ejecutivo socialdemócrata de Mette Frederiksen, en el poder desde junio. Múltiples partidos con representación en el Parlamento danés abogan por incorporar tasas o bien impuestos a la aviación, una cuestión que ha cogido fuerza tras el impulso de las fuerzas de izquierda en las pasadas elecciones y la crisis climática en el centro del discute político.
El número de vuelos con origen en aeropuertos daneses fue de 18,2 millones el año pasado y, así, el ámbito privado busca anticiparse y situar su propuesta en la discusión política y anticiparse a posibles impuestos más perjudiciales para la industria. Tanto en Noruega como en Suecia ya existen tasas a la aviación, implantadas en el 2017 y en el 2018, respectivamente, con la meta de reducir las emisiones de gases contaminantes con la reducción de los viajes en aeroplano, y en los dos casos los importes son significativamente superiores a los que ha planteado la industria danesa. Tanto en Suecia como en Noruega, el coste cambia dependiendo del destino final: si viajan en Europa, los pasajeros pagan 61 coronas suecas (unos seis euros) y 75 coronas noruegas (siete con cinco euros), al tiempo que si el vuelo es de gran distancia, el coste aumenta a 255 coronas suecas (unos 24 euros) y 200 coronas noruegas (20 euros).

“La pretensión de la propuesta es retener las ventajas del transporte aéreo, como el comercio, las relaciones y las experiencias, al unísono que minimizamos el impacto negativo en el medio ambiente”, arguyó el directivo de la asociación de la aviación danesa, Michael Svane, a la agencia sueca TT, resaltando que la meta no es reducir el tráfico en aeroplano, sino más bien sus emisiones. “El inconveniente no es volar, sino más bien las emisiones. Con una aportación garantizada para la investigación y el desarrollo, la industria hallará soluciones sustentables para el futuro”, agregó.
El ministro danés de Transporte, Benny Engelbrecht, ve con buenos ojos la propuesta mas no se compromete a nada. “El Gobierno desea que la industria de la aviación contribuya a la acción climática, mas todavía no podemos establecer un modelo concreto”, afirmó a medios locales. Los partidos que demandan tasas a la aviación en Dinamarca, como el Partido Socialista –que plantea subir los billetes entre 60 y 400 coronas– y el Partido Social Liberal –que desea cobrar en función de las toneladas de CO2– han recibido de forma positiva la propuesta, si bien han coincidido en calificarla de poco ambiciosa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *