El ‘S.A.nchismo’ saca el escudo antiopas ante enemigos que no existen


España está de enhorabuena. ‘Habemus’ Presupuestos 2022. «Y todo el mundo se tiene que alegrar» (María Jesús Montero sic). Hasta ahí, fantástico. Siempre es una buena noticia tener las cuentas de un país aprobadas. A partir de aquí… ¿a qué precio? Además, con los Presupuestos en marcha, el jefe del Gobierno, un tal Pedro Sánchez Castejón, recibe del arco parlamentario español las llaves para acabar la legislatura. Y ¡por mayoría absoluta señores, no digo más ‘ná’! Pues eso… tiene un coste. No lo duden. De gratis, lo que se dice a cambio de nada, no ha sido. Echen cuentas.

A mí, así a ojo, se sale que regalan más de 400 millones de euros solo por las cesiones extra del

 tal Pedro a los partidos nacionalistas e independentistas. A contentar a lobos sin disfraz, nada de pieles de cordero, carentes de escrúpulos, que barren para lo suyo, y el resto de españoles, ¡que arree! Se llama
extorsión al país. Cruda y directamente. Y en el mientras tanto, el despropósito de que los aún escasos fondos europeos se reparten bajo ideología -regando a sindicatos, a comunidades autónomas afines, para difundir propaganda…- y la ampliación de medidas de dopaje a empresas y trabajadores para seguir con el cuento del «no dejaremos a nadie atrás». Que la producción de expresiones recónditas de significado inescrutable de este Gobierno es infinita. Disfraz -este sí- léxico que permite intervenir y posturear.

Así, resulta que el ‘S.A.nchismo’ es una nueva corriente filosófico-pecuniaria compuesta por Sánchez -faltaría más- y toda una ‘cla’ de simpáticos aprovechados al olor de los fondos europeos que, como les digo, haberlos, haylos. Y como buena escuela de casta bebe de las fuentes del más puro estoicismo socialcomunista y extiende el mensaje de que no son las cosas que pasan las que nos hacen sufrir, sino lo que nosotros nos decimos de esas cosas. Dicho de otro modo: da igual que España sea un país fallido; lo que cuenta es decir que va como un tiro.

Así, el líder hace de tripas corazón y no padece, y los acólitos tienen motivo para aplaudirle repitiendo eso de que España va bien y que son los medidores los que están desequilibrados. Unos salvan la venta de su aerolínea de juguete; otro enchufa a toda prisa a su señora en las producciones patrocinadas con fondos de Europa, y el otro se agarra a una silla de un Consejo sin preguntar siquiera cuál es la actividad de la compañía y sin disponer de estudios superiores. Todo muy ‘smart’, muy fresco y sostenible. Lo dicho, es el ‘S.A.nchismo’. Un amasijo de intereses entre la paz y el barro. Todo bien soso.

A fuerza de repetir que España juega en la ‘Champions’ han llegado a creérselo, a pensar que aquí no pasa nada y que ancha es Castilla. Pero… ¡qué va! Desde fuera tienen calado al ‘S.A.nchismo’ y de una parte no aflojan un euro y de otra agitan a sus fondos y grandes empresas para que se coman al pez pequeño de la pecera. Por eso el pasado martes, deprisa y corriendo, el ‘S.A.nchismo’ se apresuró a prorrogar el escudo antiopas, hasta el año que viene. O hasta el siglo próximo. Igual da. ¿Alguien se cree que si Alemania o Francia bendicen una operación corporativa de primer nivel alguien del Gabinete S.A.nchista va a ser capaz de frenarla por mucho escudo del que alardee? Ya saben, dime de qué presumes y te diré de qué careces. El único objetivo de ese apresurado anuncio de blindaje patrio es calmar conciencias y darle argumentos a los financiadores forzosos de siempre para que sigan manteniendo los negocios ruinosos de las familias socialistas. No tema, meta su dinero en estos grupos orgullo de la coalición social comunista que están a salvo. Velamos por su blindaje. «Gobierno de España» faltaba decir.

Y es que ese escudo antiopas está hecho del mismo material que los Presupuestos Generales del Estado. Papel mojado. Que no venga nadie interesado en comprar, que no lo hay, nada, porque como venga…

En realidad, y a pesar de la llave de las cuentas, el ‘S.A.nchismo’ sabe que en realidad se juega la legislatura en los próximos tres meses y está que no le llega la camisa al cuello. Porque la economía se le escapa de las manos entre un
Gobierno de ineficientes y unos apoyos parlamentarios que es la piraña en el bidé. La inflación es el verdadero problema de un Ejecutivo finiquitado, créanme, con un largo y frío invierno por delante, y al que ya no cree ni uno solo de los grandes inversores. Por eso apuntan a Italia y por eso se fijan en Portugal. Por eso y porque esto no es serio. Queda un mes para que venza la enésima baladronada de Sánchez: que el precio de la luz termine el año con los precios de cuando se podía pagar. Me da la risa. El ‘S.A.nchismo’ hace caja a tutiplén y la lástima es que Fran Llorente no tiene una tele para mostrárnoslo día y noche. Una pena. En no comiendo llegamos a fin de mes. Palabra de Sánchez (aplausos de la ‘cla’ adicta).


Fuente: ABC.es .

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