La convocatoria de nuevas elecciones para noviembre abre un paréntesis de inseguridad institucional que va a durar, en el mejor caso, hasta febrero, o sea, cuando menos 5 meses. Un periodo de tiempo con citas trascendentales para la Corona en las que, confirman fuentes del equipo de cooperadores que asesora al Monarca, Zarzuela ya trabaja a máximo rendimiento. En este sentido el vacío político no impedirá que la agenda internacional del Monarca se resienta y prosiguen adelante los preparativos para la asistencia de Felipe VI a la coronación de Naruhito como emperador de el país nipón el 22 de octubre y la visita de Estado a Corea (exactamente suspendida en 2016 por la reiteración de elecciones) prevista para el 23 y el 24 del mismo mes. En paralelo, fuentes de Exteriores confirmaron el día de ayer a este diario que los preparativos para el histórico viaje de los Reyes a Cuba en el marco de la celebración de los 500 años de la fundación de la urbe de La Habana prosiguen adelante y no se ha recibido hasta la data ninguna contraorden del Gobierno socialista en funciones, en especial interesado en que la visita se genere. En Zarzuela se pone en valor el hecho de que «en un entorno político y mediático polarizado como jamás desde la Transición no se ha vertido ni una crítica al papel del Rey ni por la parte de los agentes políticos ni desde la Prensa». Existe además la confianza de que, pese a que no se ha insistido explícitamente en ello, el distanciamiento entre la volatilidad del juego entre los agentes políticos y la imagen de permanencia y continuidad que ha dado la Jefatura del Estado ha llegado a la ciudadanía –a lo largo de todo el fantasma político– ayudando a compensar otros capítulos menos positivos del pasado reciente. La consigna para el futuro es «como siempre y en todo momento, separarse al límite del discute político y continuar dando el contrapunto de estabilidad» al desempeño de los líderes de los partidos. Una de las prerrogativas que la Constitución atribuye al Rey, en concreto en el artículo 53.1 es la «más alta representación del Estado de España en las relaciones internacionales» y es esta función la que más se ha visto perjudicada anteriormente por la situación de vacío político, particularmente en el episodio de legislatura errada y reiteración de elecciones que se vivió en 2016. En aquel momento se suspendieron 4 desplazamientos de los Reyes: a el país nipón, Corea del S., Arabia Saudita y Reino Unido; viajes que (en el caso de los 2 últimos) se generaron en otras datas y que (en el caso de los 2 primeros) prosiguen pendientes. Como se apuntó previamente, el país nipón y Corea del S. son las primeras citas internacionales previstas en el futuro próximo del Monarca. En la primera Don Felipe va a ser uno de los 50 jefes de Estado y de Gobierno que asistirán a Tokyo para acudir a la coronación de Naruhito como emperador tras la abdicación de su padre Akihito el pasado 30 de abril. La ocasión va a ser indudablemente una de las más vistosas del año no solo por el peso de los asistentes sino más bien por la famosa relevancia que la casa imperial de el país nipón entrega a la solemnidad de sus liturgias. Don Felipe y Doña Letizia van a aprovechar el desplazamiento para materializar la un par de veces suspendida visita oficial a Corea del S., que promete asimismo instantes singulares habida cuenta del singular cariño que por España y por nuestra Familia Real existe en la sociedad coreana. Pero lo que hace «trascendental» el próximo trimestre para la Corona no son solo estas vistosas citas internacionales sino más bien, esencialmente, la aparición pública de la Princesa de Asturias por vez primera en la entrega de los premios que entrega la fundación que lleva su nombre. Va a ser en Oviedo el próximo 18 de octubre cuando de manera previsible Doña Leonor pronunciará su primer alegato público y se va a repetir, 38 años una vez que su padre lo hiciese en 1981, la imagen de un Príncipe de Asturias (en un caso así Princesa) dirigiéndose a los asistentes a la liturgia de entrega de los premios en el Teatro Campoamor. 13 años tenía Felipe de Borbón en 1981, exactamente la misma edad que Doña Leonor va a tener en el mes de octubre, si bien cumplirá los 14 a fines de ese mes. Poquitos días después, el cuatro de noviembre, la Familia Real al completo va a estar en Barna para la entrega de los premios Princesa de Gerona una vez que las autoridades independentistas vetaran que la cita se generara en la propia Girona. En todas y cada una estas citas el calendario electoral se superpondrá irremisiblemente con la agenda de la Casa del Rey. Específicamente la entrega de premios en Barna va a coincidir en exactamente la misma semana de campaña electoral anterior al 10-N. El viaje a Cuba, de generarse por último, va a tener sitio de manera previsible poco tras las elecciones y ya antes de la constitución del Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados. El desempeño de las funciones del Jefe de Estado, símbolo de la permanencia de nuestras instituciones y de su unión con la historia, volverá a relucir elocuentemente, en consecuencia, en los próximos meses. Te puede interesar: Sánchez contempla resucitar los «viernes sociales» con la subida a los funcionarios ya antes del 10-N Cuando Sánchez criticaba a Rajoy con lo que hace ahora La opinión de Francisco Marhuenda: “Vamos a tener una campaña electoral bronca, muy tensa y con muchos ataques de unos a otros”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *