El anuncio fue una sorpresa mas no la voluntad del rey Juan Carlos de desamparar la vida oficial. El día de ayer, la Zarzuela hacía pública la carta en la que el precedente jefe del Estado comunicaba a su hijo, el Rey, su resolución de retirarse y su deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. La retirada se generará desde el próximo domingo, 2 de junio, data en la que se cumplirán 5 años del anuncio de su abdicación, que se hizo eficaz el 18 de junio del 2014.
Desde exactamente el mismo día de la proclamación del rey Felipe, su padre dio un paso atrás para eludir en todo instante opacar los principios del reinado de su hijo. Lo hizo hasta físicamente, puesto que no estuvo presente en la liturgia de proclamación que se festejó en el Congreso el 19 de junio. Solo y escuetamente salió al balcón del Palacio Real para saludar al lado del resto de la familia real, de la que asimismo ese día había dejado de ser el jefe. Su ausencia en el Congreso en el día en el que su hijo le sucedía formalmente en el trono fue una resolución muy medida que, no obstante, 3 años después se le viraría en contra suya.

Encaje

El padre de Felipe VI ya no representará a la Corona ni al Estado en actos institucionales

El 15 de junio del 2017 se cumplían cuarenta años de las primeras elecciones democráticas tras el franquismo, y, con tal motivo, el Congreso preparó una celebración de la que se excluyó al rey Juan Carlos, uno de los protagonistas del proceso de transición democrática que se empezó con su reinado, el 22 de noviembre de 1975, y tuvo su primer jalón en la convocatoria electoral. El rey Juan Carlos no estuvo en el Congreso por el hecho de que absolutamente nadie supo dónde situarlo. Como mismo había sentado el precedente de no ir a las Cortes el día de la proclamación de su hijo, no cabía la posibilidad de ubicarlo en la presidencia al lado de los Reyes, y los servicios de protocolo lo situaron en la tribuna de convidados, una situación que le irritó hasta el punto de hacerle exclamar: “A mí, en el gallinero no me ponen…”. No hubo esmero por ninguna de las partes para arbitrar una solución, y el rey Juan Carlos se quedó en la Zarzuela, mas no mudo.

Le llamó un amigo, indignado por no verle en el Congreso, y el rey Juan Carlos no solo le expresó su enfurezco, asimismo su deseo de que lo hiciese público. Si el encaje de un emérito (definición que odia) es ya bastante difícil, el del rey Juan Carlos en la maquinaria de la Zarzuela no ha sido simple. Le instalaron un despacho en el Palacio Real, mas lo ha utilizado en contadas ocasiones. Siempre y en toda circunstancia ha estado a predisposición de su hijo y de esta forma se lo ha expresado en múltiples ocasiones, mas jamás se sintió cómodo con la que fue su misión de mayor relevancia institucional: representar a España en las tomas de posesión de los presidentes sudamericanos. Él había concebido esa labor a fin de que su hijo, el príncipe de Asturias, conociese y fuera conocido en Latino­américa, y en verdad, ya antes de ser proclamado rey, Felipe de Borbón estuvo presente en 69 relevos presidenciales. La presencia del rey retirado se descubrió un sinsentido, y en las últimos traspasos presidenciales ha sido la última presidente del Congreso o bien otra autoridad quien ha representando a España.

El rey Juan Carlos al lado del rey Felipe en un acto que tuvo lugar el pasado 14 de mayo en el palacio de El Pardo
(Paco Campos / EFE)

El resto de actividades oficiales que ha desarrollado el rey Juan Carlos en los últimos 5 años no han tenido una continuidad y siempre y en toda circunstancia han sido en foros de discusión que habían figurado en la agenda a lo largo de su reinado mas que ya no eran relevantes en la de su hijo. Su aparición en la agenda oficial era ocasional y menor, aun, que la de la reina Sofía.
De lo que no ha podido despegarse el rey Juan Carlos en estos años es de los intentos de continuar desacreditando su figura. Se han diseccionado sus comidas y viajes con amigos, se ha caricaturizado su afición por los toros y no ha podido escapar de los ataques. Se han filtrado conversaciones grabadas a Corina Larssen, que fue su amiga entrañable, en las que esta especulaba con posibles negocios; se aceptó en los tribunales hasta una demanda de paternidad, que fue desechada, e inclusive se emitió una grabación en la que el propio Juan Carlos charlaba de su vida privada. Ante todos esos capítulos, el rey Juan Carlos se sintió indefenso. La maquinaria de la Zarzuela optó, como hacía en sus tiempos, por el silencio, y la estrategia, ­aunque le dolió marcha, por el hecho de que al final, sin comestible, la polémica muere.

La agenda oficial de Juan Carlos era menor que la de la reina Sofia

La agenda oficial de Juan Carlos era menor que la de la reina Sofia
(Zipi / EFE)

El rey Juan Carlos ha querido desamparar la vida oficial muy frecuentemente en estos años y si no lo ha ­hecho ha sido por obediencia a su hijo y por el hecho de que de alguna forma deseaba redactar el epílogo de su reinado, que se había cerrado con ciertas sombras. Él asimismo ha hecho los deberes, y en los últimos tiempos ha habido un rencuentro con la reina Sofía, como testimonian sus últimas apariciones juntos.
El homenaje que recibió el seis de diciembre del 2018, con ocasión del 40.º aniversario de la Constitución, cerró muchas heridas, y el rey estimó que la ciudadanía había vuelto a ver al rey de la transición y no al de la caricaturiza. Sus inconvenientes de movilidad y, asimismo, el impacto que le generó el reciente fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba le han acabado por decidir poner punto y final a la prórroga.

Juan Carlos y Sofía en el 40.º aniversario de la Constitución

Juan Carlos y Sofía en el 40.º aniversario de la Constitución
(Dani Duch)

Carta a un hijo

“Majestad, querido Felipe:

Durante estos últimos años, desde mi abdicación de la Corona de España el dos de junio de 2014, he venido desarrollando actividades institucionales con exactamente el mismo anhelo de servicio a España y a la Corona que inspiró mi reinado.

Ahora, cuando han trascurrido prácticamente 5 años desde aquella data, creo que ha llegado el instante de pasar una nueva página en mi vida y de llenar mi retirada de la vida pública.

Desde el año pasado, cuando festejé mi 80 aniversario, he venido madurando esta idea, que se reafirmó con ocasión de la imborrable celebración del 40 Aniversario de nuestra Constitución en las Cortes Generales. Un acto solemne, lleno de emoción para mí, que me hizo evocar, con orgullo y admiración, el recuerdo de tantas personas que contribuyeron a hacer posible la Transición política y renovar mi sentimiento de permanente gratitud cara el pueblo de España, auténtico autor y primordial protagonista de aquella trascendental etapa de nuestra historia reciente.

Con una firme y meditada convicción, el día de hoy te expreso mi voluntad y deseo de dar este paso y dejar de desarrollar actividades institucionales, desde el próximo dos de junio.

Tomo esta resolución desde el enorme cariño y orgullo de padre que por ti siento, con mi fidelidad siempre y en toda circunstancia.

Un muy grande abrazo de tu padre.”

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